«El espartano» de Javier Negrete

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Hay personas que hacen de sus obsesiones el centro de su vida. No pretendo ser psicóloga ni psiquiatra ni nada parecido pero yo diría...

«Aracnefobia» de Celia Añó: déjate enredar por la historia entre Aracne...

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¿Qué ha sucedido entre Aracne, la refinada hija de la Viuda de Armeló, y Adrien, el encargado de protegerla? Se trata de una pregunta sencilla,...

Una dirección equivocada, de Elizabeth Daly: intriga muy bien sostenida

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Con «Una dirección equivocada» (Siruela), de la norteamericana Elizabeth Daly, la Biblioteca de Clásicos Policiacos de Ediciones Siruela da un salto geográfico y temporal...

El fin de Oz, de Danielle Paige: el cierre para la...

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No sabéis lo que me cuesta empezar a escribir esta reseña, porque eso significa que el final de la saga de ¡Dorothy debe morir!...

La guerra en el fin del mundo, de Ian Ross: ¡VIC-trix!...

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Ian James Ross, pintor e historiado antes de autor, ha invertido una década de su vida en investigar y recopilar información sobre la última...

«Crónicas del Fin: Una grieta en el cielo» de Gabriella Campell...

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Que el horror pueda ser hermoso es una estafa, un engaño. Algo tan pavoroso como la muerte nunca debería revestirse de belleza y sin...

Los alcatraces, de Anne Hébert: Una novela sobre la violencia, que...

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Anne Hébert (Sainte-Catherine-de-la-Jacques-Cartier, Quebec, 1916 – Montreal, 2000) fue una escritora, poetisa y guionista canadiense en lengua francesa. En 1982 publicó “Los alcatraces” (“Les...

«La mujer del papel pintado» libertad, igualdad y hermandad

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Espasa edita La mujer del papel pintado. Una novela de ficción histórica escrita por Lora Jones y traducida por Lara Agnelli.En el año 1879...

Paradox-13, de Keigo Higashino: el asombroso poder de desinflarse nada más...

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Un libro fallido que se deshincha nada más comenzar. Unos personajes insulsos a los que les pilla una catástrofe, el cóctel perfecto para el...

El dilema humano, de David Benatar: Autoindulgencia disfrazada de pesimismo nihilista

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Llamadme masoquista, pero, a mí, me ponen los libros que me retan de forma descarada, casi escupiéndome a la cara. Quizás sea porque estoy...