bill murray actor

¿Quieres a Bill Murray en tu película? Llama a un contestador y empieza a rezar.

En Hollywood, fichar a una estrella para una película suele suponer seguir un protocolo en el que están involucrados agentes, representantes, publicistas y abogados para conseguir el contrato perfecto que satisfaga a todas las partes. Y luego está Bill Murray, que dinamitó todo ese sistema hace décadas y lo sustituyó por un número de teléfono 1-800 con un contestador automático y despidió a su agente y a su publicista. Si quieres proponerle una película, consigues el número (que solo circula de boca en boca por los círculos de la industria), grabas tu mensaje y esperas a que Murray te conteste en algún momento.

No agobies a Bill Murray

El origen del invento lo explicó el propio Murray en una entrevista con IndieWire, en la que decía que su teléfono fijo de casa no paraba de sonar con llamadas de agentes. «Al final descolgaba y decía: ¿quién narices me está llamando constantemente?. Mira, no puedes hacer esto. Esta es mi casa. Si no cojo el teléfono, no insistas, porque estás haciendo que no me caigas bien». Viendo que las cosas no cambiaban, terminó desenchufando el teléfono y contrató el famoso número 800.

Lo mejor es la gestión del buzón. Murray no tiene horario de consulta, por lo que hay veces que pasan días o semanas hasta que decide revisar los mensajes. El director Theodore Melfi vivió el calvario en primera persona cuando quiso ficharle para St. Vincent ya que dejó una docena de mensajes a lo largo de meses para los que no recibió respuesta, llamó al abogado del actor para confirmar que el número era correcto (lo era, y el abogado tampoco tenía otro) y acabó enviando una carta a un apartado de correos de Nueva York hasta que, semanas después, Murray dio señales de vida y pidió el guion.

Los problemas de trabajar a través de un contestador automático

Aunque seguro que ya lo estáis imaginando, lo cierto es que este método tiene sus problemas, y los primeros son para propio Murray. Según podemos leer en el libro The Big Bad Book of Bill Murray, el actor perdió el papel de Sulley en Monstruos S.A. sencillamente porque no escuchó a tiempo el buzón de voz, lo que provocó que a Pixar no le quedara otra que buscarse a John Goodman. Visto el resultado, todos contentos… menos quizá Murray, aunque tampoco parece un hombre que le mucha importancia a perder un papel.

Si echamos un vistazo a su filmografía, Murray trabaja casi siempre con gente que ya conoce (Wes Anderson, Sofia Coppola, Ivan Reitman, Jim Jarmusch,…) porque, como él mismo dice, «los que me conocen, saben llegar hasta mí». Para el resto queda el contestador, la paciencia y la fe.

Luis Collado
Director de la sección de videojuegos. Economista especializado en marketing. Hablo de videojuegos, cine y libros siempre que puedo.

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