Las novelas de Victoria E. Schwab (1987) son uno de los fenómenos editoriales de los últimos años. Amparadas por un éxito de crítica y con una enorme y creciente masa de seguidores, se definen por su inteligente inventiva, su lenguaje cercano y finales adictivos dentro de sus sagas. Schwab es una autora prolífica que en apenas siete años como autora publicada lleva lanzados más de una docena de títulos. La mayoría de ellos ya han aparecido en castellano en diferentes editoriales (Puck y Minotauro). Ahora, de la mano de Minotauro, al igual que la trilogía Sombras de magia, nos llega una de sus primeras series, El Archivo, con dos volúmenes recién publicados: “El Archivo” (enero de 2020) y “El Vacío” (marzo de 2020).

El Archivo

Mackenzie Bishop se encuentra en un proceso de cambio absoluto. En plena adolescencia, acaba de perder a su hermano pequeño en un trágico accidente y sus padres comienzan una nueva vida en una nueva ciudad. Por si fuera poco, Mackenzie es una Guardiana de El Archivo, tarea que le acarrea una buena cantidad de problemas adicionales. El Archivo es una organización encargada de custodiar Historias, que se forman con las muerte de las personas y quedan guardadas como libros en sus estantes. Solo los Bibliotecarios pueden acceder al contenido de esas Historias y desentrañar sus secretos. De vez en cuando, ciertas distorsiones hacen que algunas Historias se escapen y vaguen por los Estrechos, una especie de limbo entre el mundo del Archivo y el nuestro, el “real”. La misión de los guardianes es devolver a esas Historias prófugas antes de que alcancen la salida hacia el mundo real. La situación se complica cuando las Historias perdidas por los Estrechos se descontrolan y se vuelven violentas, por eso hay que devolverlas de manera rápida. Pero ya no parece un trabajo tan sencillo cuando “algo” está haciendo que las Historias aparezcan de manera constante y cada vez más descontroladas…

El primer libro, de unas 350 páginas (al igual que el segundo) se lee en un suspiro. Discurre con una variedad de situaciones, de contenido e ideas que la extensión del libro se queda corta. La publicación original del libro fue en 2013, siendo uno de los primeros libros de su autora. Tiene algunos defectos fruto de ser una obra primeriza pero el resultado final es una novela muy entretenida, de lectura adictiva y con la originalidad como seña de identidad.

Schwab utiliza la primera parte del libro como carta de presentación sobre el mundo de el Archivo. En esa mitad se fundamentan las bases del Archivo, aprendiendo sus particularidades casi al mismo tiempo que Mackenzie. Ella ha aprendido algunos fundamentos de su abuelo pero tiene que adquirir nuevos conocimientos, con el cambio de residencia y los problemas que desencadenan la acción de la novela. La conexión entre el lector y la protagonista es inmediata. A esa implicación ayudan todos los aspectos humanos de Mackenzie. Es tenaz, valiente, cabezota, impulsiva, sentimental… una miriada de características, bien definidas, que aportan realismo en un entorno de fantasía.

El resto del plantel de personajes cumplen con su función de completar el mundo de Mackenzie en ambas esferas, la real y la del Archivo. Desde sus padres, preocupados por ella y la superación de la muerte de su hermano, hasta Wesley Ayers, su nueva amistad en su nueva vida y Roland, el Bibliotecario que la guía por las confusas leyes del Archivo. Mención aparte merece el Coronado, el viejo hotel convertido en bloque de apartamentos a donde se muda Mackenzie y su familia en busca de una nueva vida. El edificio respira vida propia, convirtiéndose en un personaje más de la novela.

Con “El Archivo” y “El Vacío”, V. E. Schwab se acerca a temas actuales (maltrato, tolerancia, psicología adolescente, feminismo…), consigue conectar con el público (en general y el joven adulto, en particular) y aportar el aire fresco que tanto se necesita en la literatura actual.

La segunda mitad de “El Archivo” transforma la novela en un ejercicio de intriga y acción, en una lucha desesperada de Mackenzie y Wesley por descubrir lo que hay detrás del extraño mal que asola al Archivo. Con varios giros interesantes y un desarrollo muy sólido, la novela se despide por todo lo alto, dejando cerradas la mayoría de las tramas.

El Vacío

Un año después, en 2014, apareció la continuación de “El Archivo”. En España solo hemos tenido que esperar un par de meses entre ambas, así que era inevitable la tentación de leer ambos libros seguidos. “El Vacío” continúa apenas unas semanas después de lo sucedido en el final de “El Archivo”. Mackenzie vive atormentada por lo sucedido al final de la novela anterior pero su vida no se detiene. A prueba en el Archivo, debe compaginar su labor como guardiana con las clases en su nuevo instituto y con la vida familiar. Si la situación ya estaba complicada, el estrés aumenta con extrañas desapariciones y muertes que se suceden a su alrededor.

Las fronteras entre “El Archivo” y “El Vacío” son finas, una continuación directa en temática y estilo pero derivando hacia el thriller. Si ya en la primera entrega Mackenzie se movía por terrenos oscuros, tanto psicológicos como en la fantasía del mundo de las novelas, en “El Vacío” la sensación se multiplica. Esa “oscuridad” no tiene un peso excesivo sobre la novela, no convierte la aventura de fantasía en algo depresivo pero si modifica los hechos para darle un aire diferente, más maduro. Si el Coronado era, en la anterior novela, casi un personaje más, en “El Vacío” el nuevo instituto de Mackenzie y sus compañeros cumplen ese papel. Alrededor de su vida escolar se van introduciendo una serie de personajes que enriquecen y amplían el mundo, además de incorporar tramas secundarias argumentales. Para aquellos que no quieran lanzarse a leer una saga sin saber si tiene final, las tramas quedan, de nuevo, cerradas aunque hay una última página que, quizás, nos acerque una nueva entrega (en Goodreads hay fichada una novela titulada “The returned”, quién sabe…).

En resumen:

Cuesta disociar el comentario de ambas novelas, más allá de sus diferencias argumentales. Si que se aprecia un leve progreso en el estilo bajo las mismas directrices. Schwab es una escritora hábil, con un estilo directo, nada recargado y que contacta directamente con sus lectores. Su gran talento reside en su imaginación y en como la utiliza para crear mundos y situaciones sorprendentes sin perder de vista los sentimientos de sus personajes. Si Mackenzie, en “El Archivo” es una protagonista casi perfecta, con sus problemas, arrebatos, valentía y cabezonería, en “El Vacío” sufre una transformación. Ese cambio deja a una protagonista tan vulnerable como firme en su determinación, llena de dudas y el asomo de lo que podría asemejarse a los efectos devastadores de haber pasado por una relación sentimental tóxica o abusiva. Ahí, en ese acercamiento a los temas actuales (maltrato, tolerancia, psicología adolescente, feminismo…), es donde Schwab consigue conectar con el público (en general y el joven adulto, en particular) y aportar el aire fresco que tanto se necesita.

Sin conseguir alejarse de las constantes comparaciones con autores como Neil Gaiman, V. E. Schwab brilla con luz propia, aún tratándose de obras primerizas como estas. Quizás El Archivo comparta raíces con otro producto cultural de gran impacto como fue “Buffy, Cazavampiros”. En ambas hay una protagonista fuerte pero con dudas, un elenco de secundarios que aportan variedad, relaciones sentimentales complicadas y bibliotecarios que encarnan figuras paternas. Y no puede haber un referente mejor (a ver si el canal The CW toma nota para la adaptación televisiva que está preparando de “El Archivo”).

“El Archivo” y “El Vacío” son dos buenos ejemplos de libros para recomendar que sabes que no van a fallar. Contiene algunas partes un poco alargadas, demasiada información en algunos pasajes pero el nivel general de ambos es alto. Tiene todo lo que se le puede pedir a un libro así, una variedad de elementos, situaciones y giros perfectamente balanceados para mantener una atención constante. Y claro, cuando empiezas el primero no puedes dejar de leer el segundo. Especialmente recomendado para lectores jóvenes adultos, sin caer en las redes de la simplificación o evitar tocar temas sensibles, y muy acertado para leer con una óptica adulta. V. E. Schwab es una de las voces actuales de literatura fantástica imprescindibles y El Archivo es un buen ejemplo, pese a ser una de las primeras obras publicadas de su autora.

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