La Gran Cacería

Muchos años han pasado desde que Robert Jordan nos presentase el mundo que pondría patas arriba el llamado Dragón Renacido. Una historia en la que tres pueblerinos de un lugar conocido como Dos Ríos llegarían a cambiar el destino de la humanidad. Cada uno con un talento distinto y una personalidad muy concreta. Como no, también disfrutamos de lo lindo viendo las aventuras de Moraine y Lan peleando contra Engendros de la Sombra, también seguimos los pasos a Rand, Perrin, Mat, Elayne, Egwene y Nynaeve a lo largo de los muchos tomos que tiene esta saga. Supongo que por esa razón nos apenó tanto enterarnos de la muerte prematura del autor, ese hombre que, al estilo de Sir Pratchett, solía ir con sombrero quizás haciéndole un guiño a Mat, que quién sabe, puede que fuese su preferido. Nunca lo sabremos.

Comienza la Gran Cacería

Después de disfrutar de El Ojo del Mundo en la nueva edición que Minotauro está publicando actualmente en las tiendas de toda España, hemos podido leer el segundo volumen de La Rueda del Tiempo al que se ha bautizado como La Gran Cacería y que incluye La Gran Cacería y La Batalla de Falme de la antigua edición negra en tapa dura.

Este segundo volumen comienza muy poco tiempo después de los eventos vistos en el primer libro. Todos los protagonistas continúan haciéndose a la idea de los sucesos que vivieron en La Llaga, especialmente Rand, cuya vida ha cambiado para siempre. Este libro aprovecha también para presentar a personajes que empiezan a aportar profundidad a facciones como Los Capas Blancas, las Aes Sedai o Los Renegados con la aparición de Bors, la Sede Amyrlin y otros personajes que no desvelaremos para no caer en el terreno del spoiler.

Al comienzo del libro, descubrimos que todos los personajes continúan descansando en Shienar, pero el comienzo del viaje a Tar Valon está a punto de empezar. Sin embargo, la desaparición de la daga de Shadar Logoth que acompaña a Mat provocará que los planes cambien por completo y el camino de los protagonistas se vuelva a separar.

Pese a que Robert Jordan se caracterizó por detenerse excesivamente en muchos momentos de la narración a lo largo de la saga, lo cierto es que este segundo volumen consigue mantener el ritmo en todo momento. Las tramas que se iniciaron en el primer libro tienen aquí una continuación y desarrollo muy interesantes, llevándonos a descubrir algunos de los elementos que se convertirán en pilares fundamentales en el resto de la saga.

Una edición cuidada

Este segundo volumen mantiene un nivel de calidad muy similar al del primer libro en lo que respecta a su edición. La portada nos ha vuelto a parecer maravillosa, convirtiéndose, sin duda, en las portadas más cuidadas de las distintas ediciones de La Rueda del Tiempo que se han lanzado hasta ahora.

Además, pese al amplio tamaño del libro, el peso está muy bien medido y en ningún momento tendremos la sensación de estar sujetando un tomo especialmente pesado. Lo único que podemos reprochar es que se han mantenido las mismas erratas de la edición anterior, algo que podría haberse solucionado fácilmente con una nueva revisión al texto.

Conclusiones de La Rueda del Tiempo: La Gran Cacería

La Gran Cacería no sólo consigue mantener la tensión y la sensación constante de que algo está a punto de pasar, si no que eleva esas sensaciones al desarrollar las tramas con acierto e involucrar a los personajes en nuevos conflictos mucho más interesantes que los que habían vivido hasta el momento.

Sin duda, una continuación muy interesante que deja con ganas de más.

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