“Rojo” de Carlos Sisí es, ante todo, una novela de vampiros. Los vampiros han sido (y serán) una de las figuras clave del imaginario de pesadillas colectivo. Han demostrado una persistencia sin igual, moldeándose con el paso del tiempo, con los autores, con las modas… y siguen siendo igual de terroríficos (a veces, claro).

Por su parte, Carlos Sisí ha demostrado ser un escritor con una persistencia similar a la de las criaturas de la noche, con un ritmo de escritura y publicación envidiable y una colección de ideas muy interesantes con la que introducir nuevos miedos a nuestras pesadillas. Más de una década después de crear un tótem de la literatura de terror patria como ha sido Los Caminantes, Sisí vuelve su mirada hacia los vampiros con la intención de insuflarles nueva vida, alejados de las etiquetas que les han colocado recientemente. Bien, acabemos ya con el chiste: estos vampiros no brillan bajo la luz del sol. Podemos continuar.

“Rojo” es el inicio de una trilogía cuyo final ya está programado. Nada de dejarnos a medias ni esperando varios años.

“Rojo” es la primera entrega de una trilogía cuyas dos partes restantes, “Fundación” e “Infierno”, ya están listadas para ser publicadas este mismo mes de octubre y en abril de 2020. En menos de un año, la trilogía completa ya estará publicada. Aplauso para Sisí y para la editorial, Minotauro.

En la presentación del libro durante los actos del festival Celsius 232 de este año en Avilés, Jorge Iván Argiz, presentador del acto, etiquetaba a “Rojo” como terror lúdico y no se me ocurre una definición mejor, que se ajusta como un guante a las 570 páginas de la novela. Terror físico y acción, alejado del terror minimalista psicológico.

La trama, a grandes rasgos, se centra en la sorprendente aparición de los vampiros y como esa irrupción afecta a los supervivientes de Hillsdale, una pequeña población norteamericana. A priori no parece nada excesivamente original pero la novela consigue echar sus garras sobre el lector desde el principio, devorando páginas y capítulos, a poco que entres en el juego que Sisí plantea. Las normas de ese juego son sencillas: todo está inventado pero la clave reside en la forma de colocar los referentes y dosificarlos durante la historia. Hay un poco de todo: la supervivencia de The walking dead, un toque de The Strain (tanto de la serie de televisión como de las novelas de Chuck Hogan y Guillermo del Toro), una pizca del “Vampiros” de John Carpenter, un mucho de la muy reivindicable “Stake Land”, la crudeza y el exceso de dientes de “30 días de oscuridad”, “Daybrakers” y el gran eje de toda la novela, “El misterio de Salem’s Lot” de Stephen King. En definitiva, casi cualquier expresión vampírica  de las últimas décadas de las que merezca rescatar algo.

Sisí cataliza varios de los referentes actuales de los vampiros dentro del terror en un mix terriblemente atractivo.

Hay un exceso de referentes cinematográficos y la novela quizás peque un poco de ese estilo directo y algo exagerado en los diálogos y las narraciones de esas producciones. El estilo no lastra el ritmo de la novela sino que le hace alcanzar una vertiginosa sucesión de situaciones. Y ese es uno de los objetivos: que la acción no se detenga en ningún momento.

Su estructura es uno de los puntos fuertes que hacen que la novela nunca decaiga en interés. Combina capítulos lineales (llamémoslo presente) junto con cortos interludios (lo llamaremos futuro), incluso con fragmentos de diarios, entrevistas a personajes que todavía no conocemos, fragmentos periodísticos… todo un alarde de elementos que enriquecen el mundo creado y dejan con  ganas de seguir adentrándote en él. Mención aparte para un par de fragmentos titulados Mientras tanto, en el último tercio del libro, que parecen sacados directamente de las pesadillas mas profundas del autor y que hacen pasar un verdadero mal rato al lector. 

La triada protagonista (Sonia, Jimmy y Jared) funciona a la perfección, mas allá de los agradables estereotipos utilizados y que ayudan a identificar y casi conocer a cada personaje de un rápido plumazo, dejando terreno para la acción. Los vampiros son el factor clave de la novela. Su capacidad de sorprender y que las situaciones que plantean sean medianamente creíbles, resultan fundamentales. Lo consiguen de manera holgada: son seres fieros, llenos de maldad y de dientes afilados, retomando a su aspecto monstruoso en su forma definitiva (como el Sr. Barlow de la versión de Tobe Hooper de El Misterio de Salem’s Lot) y añadiendo un sistema de castas con unas habilidades diferentes. Una nueva mitología vampírica que se va desgranando a lo largo del volumen y que guarda gran parte de las sorpresas e interrogantes del libro.

“Rojo” es puro vicio, un ejemplo de libro que no puedes dejar de leer y un inicio de trilogía ejemplar. Larga [no]vida a los vampiros de Sisí.

Es un libro de género y hay que tener en cuenta que el tipo de propuesta que ofrece, centrada en el terror, puede conllevar algún obstáculo para determinados lectores: su violencia (nada morbosa), algunos personajes grises como Jared con algún comportamiento o idea complicada… pero si entras en la historia va a costar separarte del papel. 

Rojo es una de las mejores novelas de Carlos Sisí, un autor en plenitud creativa, buen ejemplo de lectura adictiva y aportando varias ideas al género muy interesantes. Excelente como entretenimiento de terror, arriesgada en su estructura como trilogía y plenamente consciente de ser el primer volumen de la misma. Y cuidado que termina con un órdago que nos hace ver muy lejana la publicación a mediados de octubre de su segunda parte (Fundación). Lo seguiremos viendo todo rojo hasta entonces.

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