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Hace unos días recomendé a un compañero SPA con esta frase: «creo que me ha gustado, lo único que sé es que no he podido dejar de leerlo». Después de terminarlo, es justo eso lo que pensé y, aún lo sigo manteniendo. El debut de Erik Svetoft, publicado en España por Planeta Cómics, es el tipo de cómic que genera una incomodidad difícil de explicar, no porque ocurra nada extremadamente violento, sino porque construye una atmósfera de malestar que va creciendo página a página hasta que, en algún momento, te das cuenta de que llevas un buen rato con el cuerpo en tensión.

Un hotel donde algo va muy mal

En algún lugar del norte de Europa existe un hotel de cinco estrellas con spa y centro de convenciones. Un sitio donde todo está pensado para que el cuerpo se relaje y la mente desconecte: mármol, toallas calientes, piscinas de agua caliente y tratamientos de todo tipo. Sin embargo, desde la primera página del tomo queda claro que en este spa algo va tremendamente mal. Un matrimonio rodeado de cadáveres en descomposición mira por la ventana y, tras ver una escena de violencia en la calle, decide que lo que necesitan es unas vacaciones para desconectar. Esa normalización de lo terrible, ese gesto de encogerse de hombros ante el horror y seguir adelante como si nada es la base de todo lo que cuenta SPA a lo largo de sus 328 páginas.

Lo que hace Svetoft con SPA es ir saltando todo el tiempo entre personajes que trabajan en el hotel o que han ido a visitarlo: el cliente VIP que desaparece, el joven que se pierde buscando su habitación, la masajista marginada por sus compañeros… Cada pocas páginas cambiamos de perspectiva, y vamos viendo como se desarrollan sus historias dentro del edificio mientras las cosas se van volviendo más y más turbias por momentos.

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El horror normalizado

Creo que lo que hace que SPA funcione tan bien —y también lo que lo hace difícil de recomendar— es que el tomo se niega en redondo a explicar nada de lo que está pasando. En un momento dado vemos que una sustancia oscura rezuma por las esquinas del balneario, pero nunca llegamos a saber si es humedad, moho o la esencia de algo peor. También encontraremos fantasmas y demonios en los pasillos del edificio y nunca sabremos cómo ni porqué están ahí. Tenemos que ir dando por hecho muchas cosas para entrar en la atmósfera tan particular del cómic.

Me atrevo a teorizar que SPA es una sátira del mundo del bienestar y del lujo, de esas burbujas donde la gente con mucho dinero va a escapar de un mundo que se está desmoronando día a día en nuestras narices, y creo que lo hace obligándonos a aceptar situaciones muy incómodas o desagradables como algo normal —pensad en nuestros últimos cinco o seis años de vida y veréis como hemos normalizado cosas que parecían impensables—.

Una de las sorpresas del cómic es que, en medio de todo ese malestar, hay momentos muy divertidos. Son situaciones de humor absurdo que, además de hacernos sonreír, nos perturba mucho porque suelen ocurrir en momentos incómodos que nos generan una mezcla de sensaciones totalmente contrarias. Como decía al principio de la reseña, es complicado definir las sensaciones que provoca esta lectura, pero de verdad que en un par de momentos me he sentido mal riéndome en según qué situaciones y eso, sin duda, es lo mejor del cómic.

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Horror gráfico

El estilo gráfico es, junto con la estructura narrativa, el elemento que más nos ha gustado al leer SPA. El autor usa un estilo visual en el que todos los personajes están dibujados con un trazo muy irregular que recuerda a otros autores como Michael DeForge. Los humanos tienen caras minimalistas con puntos en lugar de ojos y rasgos muy esquemáticos que les dan un aspecto muy perturbador, ya que muchas veces no tendremos claro qué están pensando.

Sin embargo, todo lo que tiene que ver con los elementos de horror de la historia está dibujado con muchísimo detalle, como los monstruos, la suciedad o los demonios, lo que genera una sensación muy incómoda cuando ambos estilos coinciden en la misma viñeta. Toda la obra está exclusivamente dibujada en blanco y negro, por lo que toda la atención recae siempre en las expresiones de los personajes, ya que no hay colores ni detalles que puedan distraernos.

No todas las referencias son igual de evidentes, pero sí que queda claro que SPA bebe del horror corporal de Junji Ito, del mundo onírico de David Lynch y, en más de una ocasión, hemos tenido la sensación de estar ante la misma forma de preparar las escenas que hemos podido ver en series como Succession.

¿Qué opinamos de SPA?

Está claro que SPA no es un cómic para todo el mundo, y no tiene ningún sentido que digamos lo contrario. Si buscas una historia con principio y final claro, o terror clásico de toda la vida, este tomo no es para ti. Pero si estás dispuesto a empezar a leer sin buscar explicaciones y dejándote llevar, es probable que lo disfrutes muchísimo – o no, no tengo claro qué hay que sentir con esta obra-. En cualquier caso, SPA es tremendamente original y lo suficientemente valiente para ofrecer algo muy distinto a lo habitual y, eso, a día de hoy, ya es decir mucho.

Luis Collado
Director de la sección de videojuegos. Economista especializado en marketing. Hablo de videojuegos, cine y libros siempre que puedo.

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