
Apuñálame por la espalda es la segunda y última parte de la bilogía Fuerzas Oscuras, una historia que esperaba con muchas ganas después de lo muchísimo que disfruté el primer libro. Sin embargo, aunque he seguido enganchada a los personajes y necesitaba saber cómo terminaba todo, tengo que reconocer que esta segunda parte no me ha conquistado de la misma manera.
La novela arranca con un golpe durísimo para los protagonistas: Em ha perdido la memoria. No recuerda quién es, qué ha vivido ni quiénes son las personas que la rodean. Mori, en lugar de contarle toda la verdad sobre su pasado y sobre la relación que comparten, decide ocultarle gran parte de lo ocurrido. A partir de ahí se desarrolla una historia marcada por los secretos, la frustración y la reconstrucción de una identidad que ha quedado completamente destrozada.
Uno de los aspectos que más me gustó fue volver a encontrarme con Mori. Sigue siendo un personaje complejo, oscuro y lleno de matices. Su amor por Em es evidente, pero también lo son sus errores. Entiendo las razones que le llevan a actuar como lo hace, aunque en más de una ocasión me dieron ganas de zarandearlo y obligarle a decir la verdad de una vez.
El problema es que gran parte de la novela gira alrededor de esa falta de información. Como lectora, me encontré muchas veces sintiendo la misma impotencia que Em. Aunque eso probablemente era justo lo que pretendía la autora, en mi caso terminó afectando al ritmo de la lectura. Había momentos en los que sentía que la historia avanzaba muy despacio y que los personajes daban vueltas sobre los mismos conflictos una y otra vez.
De hecho, este libro me metió un poco en bloqueo lector. No porque sea malo ni mucho menos, sino porque me costó conectar emocionalmente con la trama durante buena parte de la novela. Después de la intensidad constante del primer libro, esperaba encontrarme algo más dinámico o con más revelaciones tempranas. En cambio, la historia apuesta por una construcción mucho más lenta y emocional.
Eso no significa que no tenga cosas positivas. La relación entre Em y Mori sigue siendo el corazón de la historia. K. M. Moronova sabe crear una tensión emocional brutal entre sus protagonistas, y cuando finalmente empiezan a salir a la luz ciertas verdades, la novela recupera gran parte de la fuerza que me enamoró en el primer libro. Además, el dolor, la dependencia emocional, el amor obsesivo y la lucha interna de los personajes están muy bien trabajados.
En conjunto, me ha parecido un cierre correcto para la bilogía y estoy contenta de haber acompañado a estos personajes hasta el final. Sin embargo, si comparo ambas entregas, el primer libro sigue siendo mi favorito con diferencia. Este segundo volumen tiene momentos muy buenos, pero también se me hizo más pesado y menos adictivo. Aun así, si os gustó la primera parte y necesitáis saber cómo termina la historia de Em y Mori, merece la pena darle una oportunidad.

























