Portada de "La fuga" de Gill Hornby.
Portada de "La fuga" de Gill Hornby. | Fuente: Libros de seda.
Portada de "La fuga" de Gill Hornby.
Portada de «La fuga» de Gill Hornby. | Fuente: Libros de seda.

De la mano de Libros de Seda, contamos con La fuga, última novela de Gill Hornby. De carácter histórico, se sumerge en el estilo costumbrista propio de Jane Austen mientras narra la historia de Fanny Knight y Mary Dorothea Knatchbull. La traducción corre a cargo de Miriam Ivars Tomàs.

Tras la muerte de su madre, Mary Dorothea Knatchbull vive sumida en un profundo desarraigo que trata de mitigar comportándose como la hija ideal de su padre, sir Edward, un hombre con una estricta brújula moral. Para ella, las cosas no mejoran cuando la señorita Fanny Knight, de Godmersham Park, se convierte en su madrastra. No obstante, en todo cambio surge la oportunidad de encontrar la felicidad.

Aunque la relación entre ambas es, a lo sumo, cordial, la vida de Mary mejora cuando se convierte en una amiga íntima de la familia de su madrastra, y de uno de los muchachos Knight en particular.

Gill Hornby tiene un talento singular. Se sumerge en el costumbrismo de la época de la Regencia como si la obra hubiera sido escrita a finales del siglo XVIII. Y, no obstante, su forma de tratar temas como el sexo, la maternidad, la asistencia médica y la vida vista desde una perspectiva lejana —dos siglos, ni más ni menos— recuerda que Hornby es una persona del ahora.

La novela abraza las pequeñas alegrías que da una vida que no espera por nadie, y que están tan dispersas como las penas. Es, en resumidas cuentas, una historia tan agridulce como tenaz. Algo que ocurre con frecuencia cuando te basas en sucesos reales, pero apuntas a una diana en específico.

La fuga nos trae las voces de diversas protagonistas —Cassandra Austen, Fanny Knight y Mary Dorothea Knatchbull—, así como los relatos, pensamientos y desventuras de las mujeres que rodean y pertenecen a ambas familias. Cada personaje es su pequeño mundo en sí mismo y percibe, expresa y entiende los mismos acontecimientos de forma diferente. Es una red compleja que Hornby anuda con cuidado, hasta el punto de elaborar un intrincado laberinto. Los hechos son los que son, pero la manera que tiene Hornby de contarlos y qué personajes elige para hacerlo es brillante. Sin embargo, el efecto se pierde en ocasiones debido a algunas elipsis y saltos temporales.

La fuga: el conflicto entre el deber y la libertad

Cuestiones como las normas sociales, los deseos personales, las inseguridades y los miedos entran en conflicto constante, con una división estricta entre el deber y la libertad. Tener esto en cuenta es básico para poder encarar la historia. Cada personaje es un amalgama de virtudes y defectos en base a su personalidad y su situación dentro de esa división moral.

Lo más interesante es que el mismo personaje, pongamos de ejemplo a Fanny, no va a ser entendido de igual manera por ningún otro. Por ejemplo, Cassandra y Mary no ven a Fanny con los mismos ojos ni sustraen las mismas emociones y pensamientos de ella, aún si el incidente del que hablan es el mismo. Esto sin entrar ya en qué opinión tiene Fanny de sí misma y lo que difiere su percepción con la que los demás tienen de ella.

Aunque la trama que podemos leer sigue la vida de Fanny al contraer matrimonio con sir Edward y la de Mary con la llegada de su madrastra a la familia, La fuga se detiene de forma constante y concienzuda en las limitaciones morales y sociales a las que se veían sometidas las mujeres durante toda su vida.

Hornby hace especial hincapié en los peligros relacionados con la salud en lo que atañía al embarazo y al parto. Muchas de ellas morían en el proceso, un hecho que se repite en las madres de Fanny y Mary. Y no solo repercutía en las fallecidas, el deber de gestionar a la familia pasaba automáticamente de la madre a la hermana mayor. No al padre, a la hermana mayor. Sin importar su edad, debía asumir las labores de gestión del hogar, aún si tenían que aparentar que eso no les suponía ningún esfuerzo, trauma o pesar.

Más allá de los dramas familiares y de los diversos romances, La fuga es un recordatorio tenaz sobre las vidas de todas esas mujeres que fueron llevadas al límite en nombre del deber.

Carolina de León
Directora de la sección de literatura. Periodista, camarógrafa y escritora. Con muchas historias que ver, relatos que escribir y memorias que vivir.

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