tony stark robert downey jr

La frase que define al UCM no estaba en el guion. Como casi todo lo bueno de Tony Stark.

En 2008, Iron Man era una apuesta arriesgadísima: un estudio recién estrenado, un superhéroe que en ese momento solo conocían los fans de los cómics y un protagonista, Robert Downey Jr., al que media industria consideraba incontratable. Si eres de los que lleva siguiendo el UCM desde entonces, seguro que recuerdas que la película termina con Tony Stark en una rueda de prensa, con una coartada preparada por S.H.I.E.L.D. y unas tarjetas con el discurso oficial. Y entonces Stark mira a los periodistas, aparta las tarjetas y suelta: «La verdad es que… yo soy Iron Man».

Pues esa frase no estaba en el guion.

Una película escrita sobre la marcha

Para entender cómo pudo pasar algo así hay que entender cómo se rodó Iron Man y, es que, el guion no estaba terminado cuando empezó la producción, y el director Jon Favreau apostó por un método poco habitual en un blockbuster: dejar que Downey improvisara constantemente, rodando incluso con dos cámaras para cazar las ocurrencias del actor al vuelo.

El propio Downey ha contado que escenas enteras, como la de la prueba del misil Jericó, con su «¿es mejor ser temido o respetado?», se escribieron línea a línea sobre la marcha, con las frases en cartulinas y el actor poniéndose gafas de sol para disimular que las leía. Gwyneth Paltrow, de hecho, reconoció que le costaba horrores darle la réplica porque nunca sabía qué iba a decir.

Pese a todo, el guion contemplaba que Stark mantuviera la tapadera para mantener las tramas de identidades secretas y doble vida, pero Downey se salió del texto y soltó la revelación ante la sorpresa de todos, incluido el productor Kevin Feige, que ha contado que la improvisación le entusiasmó y decidió mantenerla en el montaje final porque encajaba con lo que el Tony Stark de los cómics podría haber hecho perfectamente.

Una frase, veinte películas de consecuencias

Esa frase redefinió las reglas del universo entero que estaba a punto de nacer ya que al eliminar la identidad secreta de su primer héroe, Marvel Studios estableció un mundo donde los superhéroes son figuras públicas, más cercanas a celebridades que a justicieros enmascarados. Con la excepción de Spider-Man, prácticamente ningún héroe del UCM esconde quién es, algo impensable en el cine de superhéroes anterior. El propio Feige ha reconocido que aquella decisión inspiró la filosofía de todas las películas posteriores y se dejaron guiar por el espíritu de los cómics en lugar de seguirlos al pie de la letra.

Luis Collado
Director de la sección de videojuegos. Economista especializado en marketing. Hablo de videojuegos, cine y libros siempre que puedo.

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