¿Como no empezar un análisis de un juego de Suda 51 sin hablar de este buen hombre? El fundador de Grasshopper Manufacture, Suda 51, o lo que es lo mismo, Goichi Suda, nos ha dado muchos y muy buenos juegos desde el 99, pero a pesar de ello, no muchos jugadores lo conocen. Nos ha dado juegazos que hoy día están en mi lista personal de favoritos, como Killer is Dead, o Lollipop Chainsaw. Otros son conocidos por su originalidad, como el extraño Killer7, The Silver Case, Shadows of the Damned, o uno de los más recientes, el título multijugador online Let it Die. La mayoría de sus juegos, por no decir todos, se caracterizan por estar relacionados con asesinos ―o somos uno, o el argumento gira en torno a uno―, y cuentan con una trama de lo más absurda y repleta de referencias a la cultura pop y los videojuegos. Quizás su saga más conocida es precisamente de la que hoy hablamos, No More Heroes, gracias a que su primera entrega fue bastante popular en Wii.

Travis Touchdown, el otaku que compró una espada láser en ebay y ganó un torneo de asesinos para sacarse un dinerillo, cuenta con un par de juegos a sus espaldas, y este Travis Strikes Again sería la tercera entrega. Pero parece que los de Grashopper se han reservado el número tres para la próxima ocasión, cuando cuenten con mayor presupuesto para hacer un título más grande. Esto significa, efectivamente, que Travis Strikes Again es un título menor, aunque con un “pero”. Y es que a pesar de contar con pocos recursos (es prácticamente un indie) se nota el amor y cuidado que siempre presentan los juegos de Goichi Suda.

En Travis Strikes Again, nuestro protagonista se toma unas vacaciones en eso de ser un asesino y se retira a viciarse a su videoconsola, la Deathdrive MK II, hasta que Badman, un tipo con sed de venganza lo encuentra, y ambos son absorbidos por la extraña consola de Travis. En ella haremos alianza con Badman, y deberemos superar los siete juegos que tiene, cada uno guardado en una “Deathball”, lo que vienen siendo los cartuchos de la consola. Cuenta la leyenda que si se reúnen las siete bolas y se completan los siete juegos, se te concederá un deseo… ¿De que me suena esto? Pues sí amigos, no solo encontraremos referencias a Dragon Ball, si no que a lo largo de la aventura el juego no para de lanzarnos a las narices referencias de películas, videojuegos, y en general de la cultura pop de manera constante. Super Mario, Terminator, Zelda, Nier Automata, Tron, Hotline Miami, Metroid, Super Man… ¡Hasta los enemigos se llaman Bug Street Boys!

Con los primeros vídeos que pudimos ver, todo parecía indicar que Travis Strikes Again era una colección de siete minijuegos, pero nada de eso. Estamos ante un Hack ‘n Slash de cajón, con sus dos tipos de ataque, habilidades personalizables, esquives y demás, pero con la diferencia de que en cada uno de estos juegos habrá una temática diferente, y una mecánica en el gameplay única. Todos ellos cuentan, además, con una intro y un menú de inicio, dejando clara la atención al detalle de esta entrega.

Para conseguir cada una de las siete Deathballs, Travis tendrá que viajar con su moto en búsqueda de cada una de ellas, una a una, que estarán localizadas en algún punto del mundo. Esto nos llevará a viajar a Japón, Inglaterra, o gran parte de EE.UU. para localizarlas. Pero recordemos que estamos ante un título de bajo presupuesto, así que lo viviremos a modo de aventura conversacional. Y hablamos de las clásicas, de fondo negro y vectores verdes. Es aquí donde transcurre la mayor parte de la trama, y donde Travis deja volar su potente personalidad usando sus típicos comentarios y rompiendo la cuarta pared de vez en cuando. Se llega incluso a bromear sobre la falta de presupuesto del juego y de la puntuación que obtendrá en metacritic. Un componente que no podía faltar en un No More Heroes, ese gamberrismo que tanto encanta tanto a Goichi Suda como a sus fans.

Empezamos la aventura con el juego Electric Thunder Tiger II, el más conservador de todos ya que nos sirve de tutorial, pero posteriormente pasaremos a Life is Destroy, donde recorreremos los suburbios de una ciudad en la que habrá que reordenar las calles para poder llegar a nuestro objetivo, mientras acabamos con oleadas de bugs ―los enemigos del juego, como comentaba antes― y nos persigue una… Cabeza gigante. Coffee and Doughnouts es una parida más de Suda 51, que al mismo tiempo recuerda bastante a la creación de otro loco japonés, Nier Automata, en su jugabilidad y escenarios. El plataformeo en este juego será importante, como también lo será memorizar la gran cantidad de puertas que tiene la mansión en la que transcurre este juego. Golden Dragon GP es una parodia al estilo Suda51 de Tron, en la que tendremos que participar en divertidas y rápidas carreras de motos. Carreras de drag, es decir, de velocidad, en las que lo importante será lo rápido que seamos con el embrague y el cambio de marchas. Una mecánica que se ha sabido incorporar con inteligencia y se hace muy divertido.

Podría seguir y describir los demás juegos, pero sería una lástima reventaros muchas de las grandes sorpresas con las que cuenta Travis Strikes Again, sobretodo a los seguidores del estudio. Y es que este juego es un auténtico homenaje a Grasshopper y sus 20 años desarrollando juegos. Muy dirigido a los fans, pero al mismo tiempo es muy disfrutable para personas que no hayan tocado un NMH en su vida. Es una pena que no se haya dedicado más mimo a algunos elementos, como los enemigos del juego, que aunque son variados, se acaban haciendo algo repetitivos, en especial en la última fase de la aventura, donde parece alargarse de más artificialmente para rascar unos minutos extra de duración ―que ronda unas 10 horas sin completarlo al 100%―

La caravana de Travis la utilizaremos como base de operaciones, donde podremos realizar algunas acciones como utilizar el PC para revisar un blog de ramen (son las comidas que encontramos a lo largo del juego), o comprar camisetas de videojuegos. Estas camisetas están basadas en videojuegos indies reales, grandes títulos como Hollow Knight, Hotline Miami, VA-11 HALL-A, o incluso españoles como Gods will be watching. Todo esto ha sido gracias a la colaboración con Devolver Digital, que dicho de paso, Travis también bromea con que algún día se harán con los derechos de la saga para hacer la tercera parte. Quien sabe si acertará con esta afirmación.

En los ficheros podremos ver los manuales de cada uno de los siete juegos, de estilo ochentero y con todo lujo de detalles. En ellos encontraremos trucos que son funcionales de verdad, pero sólo si vamos a cierto punto de cada juego y los introducimos allí. Con ellos podremos recargar nuestra vida, o desbloquear personajes secretos que nos darán cierta información.

Respecto al componente multijugador, podremos jugar junto con un amigo durante todo el juego, encargándose de manejar a Badman. Los controles son exactamente los mismos que con Travis, pero podremos equiparle habilidades distintas y llevará un nivel independiente, de modo que tendremos que subirlo también de nivel con la experiencia que conseguimos. Se hace bastante divertido jugar con alguien y lo vemos un gran acierto, aunque la cámara a veces no hace bien su trabajo y perderemos la visión de alguno de los jugadores.

Travis Strikes Again estrena motor gráfico, concretamente Unreal Engine 4, y la verdad es que mejora respecto a las dos primeras partes. Su estilo dependerá mucho del juego en el que nos encontremos, habiendo entornos de estilo realista como en las calles de Electric Thunder Tiger II, donde los reflejos del suelo mojado y los neones son los protagonistas, mientras que otros serán más “arcade” o fantásticos, con un uso de colores impresionante. Sin duda un trabajo artístico a la altura de los juegos de Grasshopper, que se caracterizan por ser tremendamente originales en este aspecto. No está carente de problemas: Cuenta con uno de los defectos más conocidos de Unreal Engine, la carga tardía de texturas, algo bastante común entre los juegos de este motor y que Travis Strikes Again cuenta, aunque de forma casual.  Eso sí, la fluidez es constante, a 60 fps. En ocasiones veremos modelos o texturas de paupérrima calidad, pero son claramente intencionados, como por ejemplo el heredero al trono protagonista de Coffee and Doughnouts.

Una banda sonora tremenda nos acompañará durante todos las deathballs, teniendo temas con personalidad distinta para cada juego. Temas interesantes, sin llegar a la genialidad, despuntando el blues que suena en la caravana con la melodía clásica de No More Heroes, y la canción de los créditos finales, que me hizo quitarme el sombrero ―metafóricamente, ya que no llevaba un sombrero en esos momentos―. El doblaje, aunque bastante escueto, es bueno. Travis cuenta con su voz de siempre, interpretada excelentemente por Robin Atkin Downes (que por cierto, es la voz de Kaz Miller en Metal Gear Solid, y casualmente ambos personajes llevan las mismas gafas). Por otra parte, nos llega traducido al castellano de forma sobresaliente, para que no nos perdamos ni una de las sobradas que suelta Travis.

Estamos de acuerdo de que Travis Strikes Again no es un juego para todo el mundo. Puede ser un juego demasiado extraño para muchos, que no para de trolear, y sus mecánicas, aunque originales, al final son repetitivas debido a que no han sabido jugar lo suficientemente bien con los pocos recursos disponibles. Es un aperitivo para esperar No More Heroes 3, un juego para fans, pero al mismo tiempo, puede ser muy disfrutable para cualquiera que le gusten las aventuras Hack ‘n Slash con ese toque de humor que caracteriza a la saga. Depende de cada uno valorarlo. En caso de un servidor, lo he disfrutado como un bellaco. Un título curioso y original que recomiendo a cualquiera que le llame la atención. Y si eres fan de Suda, no sé qué haces que no lo estás jugando ya.

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