
Siempre serás mía, de Elena Armas, llegó a las librerías el pasado 27 de mayo de la mano de RBA bajo su sello RBA Libros. Traducido por Nerea Gilabert y con tan solo 224 páginas, estamos ante una novela corta que prácticamente se devora en una o dos tardes. Esta novela supone mi primer acercamiento a una autora a la que ya conocía de nombre, pero que hasta ahora no había tenido ocasión de leer.
Tengo que reconocer que una de las cosas que más me ha sorprendido ha sido precisamente su pluma. Elena Armas tiene una forma de escribir muy ligera y accesible que hace que las páginas vuelen. Es de esos libros que empiezas pensando que leerás un par de capítulos y, cuando te quieres dar cuenta, llevas medio libro leído. Después de esta experiencia, tengo claro que no será la última vez que me acerque a una de sus novelas.
En Siempre serás mía nos encontramos con una historia que mezcla romance y suspense. Frankie Rossi, una escritora que atraviesa un momento complicado, viaja a Vermont para asistir a una convención literaria. Lo que debería ser una oportunidad profesional acaba convirtiéndose en algo mucho más complejo cuando se reencuentra con Turner Reece. Éste es el mejor amigo de su hermano y una persona muy importante de su pasado. A partir de ahí, una serie de acontecimientos extraños e inquietantes comienzan a desarrollarse mientras una histórica tormenta de nieve aísla a los protagonistas y aumenta la sensación de peligro.
Uno de los puntos fuertes de la novela es precisamente esa ambientación. La tormenta, el hotel aislado y la sensación constante de que algo no termina de encajar crean una atmósfera muy atractiva. Aunque estamos ante un suspense romántico bastante ligero, la autora consigue mantener la intriga durante buena parte de la historia. Pequeños detalles que siembran dudas y hacen que el lector quiera seguir avanzando para descubrir qué está ocurriendo realmente.
El romance también tiene un peso importante dentro de la trama. Estamos ante una historia de segundas oportunidades, sentimientos no resueltos y heridas del pasado que nunca terminaron de cerrar. La relación entre Frankie y Turner funciona bien porque existe una historia previa entre ellos y porque la química se percibe desde las primeras páginas. Es cierto que algunos elementos pueden resultar familiares para quienes leen habitualmente romance contemporáneo, pero la dinámica entre ambos personajes consigue mantener el interés.
Sin embargo, si tuviera que señalar algún aspecto menos convincente, probablemente sería el desarrollo del suspense. La idea es muy interesante y la ambientación ayuda muchísimo, pero en algunos momentos me habría gustado que la autora profundizara un poco más en ciertos elementos de la trama. Al ser una novela tan breve, algunas situaciones se resuelven con bastante rapidez y me quedé con la sensación de que había potencial para explorar más determinadas partes de la historia.
Aun así, creo que la extensión juega también a favor del libro. Elena Armas sabe perfectamente qué tipo de historia quiere contar y no se pierde en subtramas innecesarias. El ritmo es constante, la lectura resulta muy entretenida y la combinación entre romance e intriga funciona lo suficientemente bien como para mantener al lector enganchado hasta el final.
Quizás lo que más valoro de Siempre serás mía es que ha conseguido despertar mi curiosidad por seguir descubriendo la obra de la autora. Como primera toma de contacto me ha parecido una lectura muy agradable, ideal para quienes buscan una novela romántica con un toque de suspense, personajes con pasado compartido y una ambientación que aporta tensión a la historia.
En definitiva, Siempre serás mía es una lectura rápida, entretenida y perfecta para desconectar durante unas horas. Puede que no sea una novela que revolucione el género ni la más compleja dentro del suspense romántico, pero cumple con creces su propósito, enganchar, entretener y dejar con ganas de seguir leyendo. Y, en mi caso, también ha conseguido algo importante, hacer que quiera repetir con Elena Armas.

























