Obi-Wan Kenobi (Disney +)

Ya está aquí la serie más esperada del universo Star Wars. ‘Obi-Wan Kenobi’ (Disney +) es la serie más estrechamente relacionada con la línea argumental principal de la historia. Además, se ha invertido no poco esfuerzo y dinero en la ambientación y en recuperar a parte del reparto de la segunda trilogía de Lucas (Episodios I, II y III) para que, regresando a sus papeles de entonces, puedan reconectar con aquel público igual que pueden conectar con el actual.

La historia se retoma, de hecho, diez años después del Episodio III.

Los Jedi se han disuelto y diseminado por la galaxia, el Imperio ha consolidado su fuerza, y los pocos Jedi que siguen con vida se ocultan ante la implacable persecución de sus enemigos oscuros. Kenobi vive como una persona más, sin exhibir sus poderes, huyendo de su pasado. Pero todo cambia cuando secuentran a la joven Leia, presunta hija del senador Bail (Jimmy Smits), y éste le pide ayuda a Obli-Wan para que salga de su retiro, la encuentre, la rescate y la proteja. Al salir de su madriguera, las viejas sombras de su pasado se vuelven a cernir sobre él, especialmente, Lord Vader y la enviada por éste para encontrarlo y llevarlo ante él, la inquisidora Reva.

El balance de ‘Obi-Wan Kenobi’ se resume en tres palabras: un bajón esperanzado

Como se ve, vuelve el olor originario de Star Wars. Todo al servicio del impacto publicitario. Y, como no, el resultado ha sido el esperado: la serie más vista de Disney + desde que la plataforma existe.

Pero, ¿responde la calidad del producto a la gran altura de la expectativa y el impacto iniciales? Pues no.

Todo el esfuerzo invertido en la historia general, el casting y los (muchísimos) efectos digitales se va por el retrete, irremediablemente, culpa de una dirección básica sin recursos ni ambición, un guion regular (tirando a malo), una construcción de personajes muy mejorable y alguna interpretación que está lejos de estar a la altura.

Leia, un personaje absurdo e increíble

El protagonismo indudable de Obi-Wan (Ewan McGregor), y su gran trabajo actoral, no se ve recompensado por ninguna de sus principales compañeras de reparto; incapaces de darle una réplica digna.

La joven Leia (Vivien Lyra Blair) hace una interpretación infantil justita, pero es que sus diálogos y líneas de guion son tan enrevesadamente adultas que la convierten, cada vez que abre la boca, en un personaje absurdo e increíble; me la creería más si me dijesen que es un androide y la suya es una inteligencia artificial.

Otro tanto le pasa a la principal antagonista de Obi-Wan, la inquisidora Reva -conocida también como la Tercera Hermana– (Moses Ingram), quién, teniendo un guion algo más favorable a su credibilidad, sufre la actuación impostada terriblemente catastrófica de Ingram. En ninguna escena es capaz de transmitir tensión, nervio y poder; algo que se le supone a quién recibe órdenes directas, y goza por ello de la máxima confianza, de Lord Vader.

La dirección y el guion son muy mejorables, pero el potencial de la serie está ahí

Y, para más inri, la esperadísima aparición de Darth Vader nos parece… digamos que poco lúcida. No olvidemos que Vader es la mano derecha del emperador, despiadado y poderoso, temido y respetado como nadie. A su alrededor tiene un ejército con poder, cruel y, sobre todo, tácticamente curtido y técnicamente muy superior a cualquier rival. Si tenemos esto en cuenta, el primer encuentro “Vader vs. Kenobi” no nos puede resultar más ridículo.

Ya tenemos disponibles la mitad de los seis capítulos que conforman la serie (tres de seis) y el balance se resume en tres palabras: un bajón esperanzado. El trabajo de Deborah Chow en la dirección y del equipo de guion es muy mejorable, pero la serie y el personaje de Kenobi sí tienen un enorme potencial para ofrecer más… mucho más de lo que hemos visto hasta ahora.

Crucemos los dedos porque el rumbo empiece a cambiar, o no tardaremos en echar de menos los guiones iniciales que Lucasfilm desechó (por sombríos) y que, a lo mejor, le aportarían a la serie mucha de la fuerza dramática que hasta ahora le viene faltando.

Fco. Martínez Hidalgo
Filólogo, politólogo y proyecto de psicólogo. Crítico literario. Lector empedernido. Mourinhista de la vida.

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