Garth Ennis y Leandro Fernández nos ofrecen una nueva entrega de El Castigador para la línea MAX, cargada de la violencia y crudeza habitual en la misma. En esta ocasión Ennis recupera a personajes que vimos en la entrega titulada Madre Rusia, tales como el General Zarkharov, apodado Hombre de Piedra, el corrupto oficial de la CIA Rawlins y su ex Kathryn O’Brien.

La trama muestra un trasfondo bélico derivado de la actual situación geopolítica, con conexiones desde el final de la Guerra Fría hasta la actual situación de terrorismo islamista. El General Zakharov es uno de los militares soviéticos que aniquiló poblados afganos enteros, cuando la URSS buscaba anexionarse Afganistán. Estas tribus afganas fueron armadas por los EEUU para hacer frente al enemigo común, los rusos, y luego se acabaron convirtiendo en los actuales terroristas del régimen talibán. Si en las repúblicas sudamericanas se impusieron severas dictaduras para frenar el avance del comunismo, y posteriormente estos países se dirigieron hacia democracias, con mayor o menor fortuna, el caso de Afganistán fue diferente. Casi puede decirse que a nadie le importaba Afganistán, y que EEUU sólo quería usarlo en el conflicto armado contra el Kremlin. Un apunte histórico, ¿sabíais de las matanzas de las tribus nómadas de las montañas de Afganistán antes de que volasen por los aires las estatuas de los Buda? Fue más o menos entonces cuando empezaron a llenar las páginas de las noticias. No entro a defenderles, pero tal vez tuvieran algo de razón cuando tras hacer estallar esas estatuas clamaron “ahora sí, ahora sí nos miráis, ahora si os importamos”. La situación en Afganistán, como dice Julián Clemente en la introducción al tomo, es el más complicado de los problemas.

Volviendo al cómic publicado por Panini Cómics, nos encontramos con una historia de venganza. Kathryn O’Brien quiere vengarse de su ex, Rawlins, y tanto éste como el General Zakharov quieren vengarse del Castigador. No van a dudar en usar a talibanes como cebo para darse caza, aunque tampoco es que éstos sean inocentes. Frank Castle sabe que es una trampa que le han tendido, solo que decide tomársela como una invitación y no faltar a la cita.

Una de las escenas más duras la encontramos en el flashback que nos muestra como el General se ganó su apodo de Hombre de Piedra. Estaba decidido a anexionarse Afganistán a cualquier precio y sus tácticas militares eran de exterminio completo: reunir a la vista a mujeres, ancianos y niños y acribillarlos hasta que los hombres afganos les abrieran fuego, para poder así localizarlos en sus escondrijos de las montañas y bombardearles.

Y una de las mejores escenas de acción de «Marvel Saga El Castigador 9. Hombre de piedra» la tenemos a bordo de un avión, cargado con un misil, con el Castigador capturado por sus enemigos (¿o es al revés? Que las tácticas de Castle ya nos las vamos conociendo), y con O’Brien infiltrada. La escena tiene muy buena narrativa y el desenlace de la misma nos lleva directos a la muerte de muchos de los personajes mencionados y a cerrar la venganza del Castigador.

Os espero en la próxima entrega.

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