Ya queda menos para concluir la última aventura del Agente 47. IO Interactive ha querido que pasemos primero por las lujosas estancias del hotel Himmapan en Bangkok antes de embarcarnos en la recta final. Desafortunadamente, este episodio parece inspirarse demasiado en la primera misión de París, haciendo que pierda parte de la personalidad que ha caracterizado a cada localización.

Cada uno de los episodios ha ofrecido algo único. París contaba con un escenario enorme pero limitado a un edificio y sus jardines; Sapienza ofrecía algo completamente distinto, con su pueblo y su laboratorio secreto; y Marrakech contaba con zonas más pequeñas para el asesinato pero hacía que los objetivos estuviesen separados. Bangkok, en cambio, es una versión menos impresionante del primero episodio.

Hitman - Episodio 4


Lujo deslucido

A pesar de lo exótico de la localización, el motivo de nuestro contrato es tan mundano como el de la clásica venganza. Esta misión no parece sacada de una película de James Bond o un thriller político. Nos han encomendado acabar con una estrella del rock que presuntamente mató a su novia, y con su tío, un abogado sin escrúpulos que consiguió exculpar a su sobrino. Como Agente 47 no nos compete juzgar si es un encargo digno de nuestras habilidades, tan solo ejecutarlas tal y como nos han ordenado. Al final de la misión siempre aparece esa historia que nos han contado de fondo y que sigue esforzándose inútilmente por captar nuestra atención.

El patio de juegos para esta misión es muy similar a París, solo que con mucha menos gente. Nuevamente, nos encontramos en un escenario reducido que apuesta por una zona encorsetada que crece hacia arriba. Como viene siendo habitual, tocará hacerse con los numerosos disfraces para poder ascender al piso en que se encuentra la estrella, quien cumple 27 años. Un número mágico y letal para los músicos.

Hitman - Episodio 4

Parecerse en su estructura a la fantástica misión de París no es un problema en sí mismo. Estos llegan cuando es una versión inferior a lo ya mostrado. La ausencia de un número competente de asistentes al hotel hace que en su mayor parte se encuentre vació, con una cantidad absurda de empleados y miembros de seguridad en contraposición. A los que también se deben sumar la seguridad privada o los ayudantes del grupo.

Otro desacierto en su diseño es el de mostrar un entorno al que no podemos acceder. París hacía un gran trabajo al situar una muralla alrededor del terreno, impidiendo que nos tentasen sus exteriores. Por su parte, Sapienza y Marrakech abrazan una zona mayor y la limitan de forma natural. Bangkok comienza ofreciendo una panorámica que combina el presente y la tradición. En ningún momento podremos acceder a nada de lo que veamos al fondo, ni los edificios ni el templo. Se trata de la primera muestra de decorado artificial con el que damos en este Hitman al tener la sensación que la zona de la misión sabe a poco.

Hitman - Episodio 4


Conclusión

IO Interactive sigue haciendo un buen trabajo, solo que no tan bien ejecutado como en los anteriores capítulos. Marrakech supuso un leve descenso en la calidad del producto y Bangkok ha seguido su estela, sin ser capaz de marcar algo propio en el camino. Tal vez sea un pequeño punto de inflexión de cara a la traca final, con Estados Unidos y Japón como telón de fondo. Una conclusión que probablemente no llegue a salvar una trama que nos ofrece un ejemplo perfecto de uno de los pecados de la industria: contratar a un guionista para que busque una excusa que permita conectar los acontecimientos jugables.

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