Es muy difícil hablar de God Eater 3 sin hablar de Monster Hunter, que viene siendo la saga madre del género de cacería y, que ha día de hoy, sigue siendo el rey, sobretodo tras el genial Monster Hunter World, que fue un éxito unánime. Para mí la saga God Eater siempre ha sido como la hermana pequeña de Monster Hunter, que cuenta una atmósfera muy interesante, se centra mucho más en la narrativa, y se desmarca con un combate más ágil y frenético. He jugado a todas las entregas anteriores y las he disfrutado todas. Esperaba grandes cosas en esta tercera entrega, y ya os adelanto que, aunque no me ha defraudado, si que me da esa sensación de que es un poco más de lo mismo. Sí, no llega carente de novedades, ya que se han añadido nuevas mecánicas al combate, monstruos y armas, y los gráficos han mejorado bastante, pero en mi humilde opinión esta saga necesita algo más para alcanzar lo que ha conseguido Monster Hunter World.

¿Qué? ¿Que no conocéis God Eater? No pasa nada, aquí os dejo un artículo en el que escribí sobre su universo, o los análisis de las remasterizaciones del God Eater 1 y 2. Esta tercera entrega transcurre años después de la segunda, donde una extraña plaga conocida como los Cenizales se extiende sobre la tierra. Algo así como acumulaciones de aragamis microscópicos (recordamos, los monstruos que debemos derrotar en la saga), que devoran todo a su paso, con la consecuencia de llevar a la humanidad al borde de la extinción.

Como es evidente volveremos ser un God Eater, pero esta vez uno más especial, denominado God Eater Adaptado, que pueden soportar el efecto de los cenizales donde otros seres humanos morirían en cuestión de segundos.  Tras crear un avatar, nuestro deber será, nuevamente, acabar con los aragamis que sean una amenaza para el puerto en el que residimos. Y más que deber, será una obligación, ya que prácticamente seremos considerados esclavos y viviremos en celdas. Avanzando la historia podremos conseguir la libertad y conocer nuevos personajes, con un argumento bastante en la onda de los anteriores, donde la libertad y el compañerismo son el leit motiv.

Pero bueno, aquí hemos venido a matar bichos enormes, ¿no? Tranquilos, que hay para rato. God Eater 3 recoge las mecánicas de las dos entregas anteriores y le incorpora nuevos añadidos para hacerlo más completo, por lo que estamos de nuevo ante un Hack ‘N Slash agil y rápido. Esta vez son ocho las armas con las que contamos, y cada una cuenta con su set de movimientos. Las nuevas incorporaciones, como las espadas dobles o el anillo cuchilla dan mucho juego y cuentan tanto con ataques aéreos como potentes ataques cargados. A las armas cuerpo a cuerpo les añadimos tres tipos de arma de fuego y tres tipos de escudo y conseguimos una personalización completísima para adaptar el combate a nuestro gusto. Además, en esta entrega, si utilizamos repetidamente un tipo de arma, desbloquearemos nuevos movimientos que podremos configurar desde la base de operaciones.

Como decíamos anteriormente, God Eater 3 es bastante conservador, manteniendo todo lo visto en anteriores entregas y simplemente añadiendo nuevas mecánicas. Toda la gestión de equipamiento que podíamos hacer antes sigue intacta. Podremos comprar nuevas armas y objetos, mejorar el equipamiento con materiales de monstruo, comprar prendas de ropa para cambiar la estética de nuestro avatar, o incluso crear balas con el editor de balas, que sigue siendo igual que siempre. El sistema de debilidades elementales de los monstruos también sigue ahí, así como la mecánica de devorar a los monstruos, que nos beneficia temporalmente de diferentes aspectos con el modo ira, como desbloqueando ataques más potentes o mejoras de nuestras habilidades, que también podremos personalizar a nuestro antojo.

Los compañeros serán nuevamente parte fundamental en los combates. A diferencia de otros juegos del género, en God Eater siempre combatimos con compañeros manejados por la IA, que nos ayudarán tanto peleando contra los aragamis como apoyándonos curando nuestras heridas. Además de las mecánicas que podíamos usar antes, como pasar rondas de ira, ahora podremos utilizar el sistema de vínculo, en la que nos sincronizaremos con uno de nuestros aliados para potenciar ciertas habilidades. Además, el sistema de personalizar las habilidades de los compañeros que estrenó GE2 también lo podremos utilizar aquí, así que nuevamente la personalización es clave en este aspecto.

Además de los aragamis que ya vimos en las anteriores entregas, se han añadido los poderosos aragami ceniza, que son más fuertes de lo habitual. Respecto a la dificultad, parece que se ha bajado el listón, ya que gran parte de las misiones del juego no son excesivamente complejas, y se pueden superar en unos pocos minutos, consiguiendo habitualmente en mi caso puntuación S o SS sin muchos problemas. Obviamente no será lo mismo para un novato en la saga, pero si habéis jugado anteriormente probablemente no os suponga un reto hasta los últimos compases del juego. 

Los mapas donde transcurren los combates, aunque en tiempos de PSP eran impresionantes por el hecho de que toda la zona carecía de pantallas de carga, ahora se ven obsoletas, demasiado horizontales y pequeñas. Además, se hace bastante absurdo que si bien el argumento nos dice que estamos viajando constantemente por diferentes regiones, el mapa de combate sea igual en muchas misiones. Podremos buscar puntos de recogida por el terreno para conseguir materiales, y además, ahora podremos utilizar unas fuentes de energía que recuperarán nuestras salud gradualmente sin necesidad de utilizar objetos.

En el online recibimos una nueva incorporación. Además de los combates junto a otros tres jugadores de todo el mundo, tendremos la posibilidad de participar en misiones de asalto, donde hasta ocho jugadores se dan cita para cazar grandes aragamis ceniza. En estas misiones será muy importante establecer una buena estrategia y no atacar todos a la vez si no queremos acabar derrotados.

El diseño manganime de la saga mejora exponencialmente en esta entrega, con personajes y escenarios mucho más detallados. Aunque en ciertos aspectos sigue quedando algo anacrónico, pareciendo más un título de la anterior generación, el diseño artístico es sin duda el punto más fuerte de esta entrega, que siempre a contado con una personalidad única. Esto lo vemos reflejado en el diseño de monstruos, indumentarias, o armas. Respecto a rendimiento, me ha sorprendido que en Playstation 4 (versión estándar) no alcance los 60 FPS, funcionando en todo momento a 30, siendo un juego que aunque no se ve mal, es bastante sencillo en lo técnico. Sea como fuere, se puede disfrutar, pero si tenéis posibilidad yo me decantaría por jugarlo en la versión de PC, donde si que corre a 60 FPS, y precisamente en este juego se agradece bastante ese plus de fluidez debido a la agilidad del combate.

La banda sonora sigue la misma idea de siempre, con temas orquestales mezclados con vocales sintetizadas que nos acompañarán en las cacerías. Respecto al doblaje, tendremos disponible dos idiomas, inglés y japonés, que como siempre digo es casi un deber para los juegos de estética anime. Por otro lado, los textos nos llegan en castellano una vez más, así que estamos de enhorabuena.

La sombra de Moster Hunter World es muy larga y aunque las comparaciones son odiosas, hay que reconocer que la saga de Capcom que se mantuvo conservadora durante años, se ha sabido actualizar de forma que tanto a veteranos como a nuevos jugadores ha encantado. God Eater debería hacer algo similar si quiere que su saga no se quede donde está, en el nicho de jugadores que disfrutaron entregas anteriores, pero que fuera de ese círculo es apenas conocido. Y es una gran saga para disfrutar tanto online como en solitario, pero su falta de variedad y conservadurismo hacen que, si bien esta entrega sea probablemente la mejor de las tres, no alcance todo el potencial que podría conseguir con las posibilidades que brindan las consolas actuales.

 

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