Aunque hoy en día mucha gente relaciona Dishonored con su propio estilo y personalidad, la realidad es que el juego estuvo muy cerca de formar parte de otra franquicia muy conocida. Según han contado antiguos responsables de Arkane Studios, el proyecto nació originalmente como una nueva entrega de la saga Thief, algo que explica muchas de las similitudes entre ambos títulos.
Los directores Raphael Colantonio y Harvey Smith han explicado recientemente que Bethesda llegó a proponerles trabajar directamente en Thief 4. Para el estudio era prácticamente el proyecto perfecto, ya que muchos miembros del equipo eran grandes admiradores de aquella saga de sigilo en primera persona. Durante bastante tiempo comenzaron a desarrollar ideas, conceptos y varias mecánicas que más adelante terminarían apareciendo en Dishonored.
De hecho, muchas de las cosas que hicieron famoso a Dishonored ya estaban pensadas para ese prototipo inicial: infiltración libre, diferentes caminos para completar misiones, escenarios abiertos y una jugabilidad que premiaba moverse entre las sombras. Incluso parte del tono oscuro y la ambientación industrial tenían inspiración directa en Thief.
Sin embargo, el proyecto nunca recibió luz verde definitiva. Arkane también estuvo trabajando al mismo tiempo en un videojuego basado en Blade Runner, pero ninguno de los dos acabó saliendo adelante. Tras quedarse sin esos encargos, el estudio decidió transformar todas aquellas ideas en una licencia completamente nueva. Así fue como nació Dishonored, que terminó convirtiéndose en uno de los juegos más queridos de su generación.
Con el paso de los años, muchos jugadores habían notado parecidos entre ambas sagas, especialmente en la forma de jugar y en el diseño de niveles. Ahora ya se sabe que no era casualidad. Parte del ADN de Thief sigue presente dentro de Dishonored, aunque Arkane acabó llevándolo hacia una identidad mucho más propia y sobrenatural.
























