Battlefields: Los tanquistas. ¡Otro pedazo de cómic bélico!…Para los aficionados a la Historia bélica supone una curiosa vuelta de tuerca porque todos conocemos y reconocemos las acciones de las tripulaciones y los carros de combate estadounidenses y alemanes, pero nunca nos habíamos metido en el interior de un carro de combate británico. Básicamente, esto, nada más y nada menos, es lo que nos ofrece este cómic, que de nuevo tenemos gracias al buen hacer de Aleta Ediciones.
   
Básicamente nos encontramos en las acciones posteriores al ‘Día D’ en la que se llamó “Batalla de Normandía”, exactamente el momento en el que las tropas poco experimentadas de los aliados occidentales hubieron de enfrentarse a potentes y fogueadas tropas alemanas, sobre todo los elementos del 5º y el 6º ejércitos Panzer al mando del Oberst-Gruppenführer SS Josef “Sepp” Dietrich.  Una ofensiva que convirtió el campo francés en una carnicería, y en el que veremos cómo un solitario carro de combate británico pelea por reunirse con su unidad en un entorno hostil. Para ello cuentan con la habilidad de su líder, el cabo Stiles. Un curtido provinciano que se las sabe todas en lo que a manejar un tanque Churchill VII Mk.IV  se refiere.
   
Porque sí, amigos lectores, el carro de combate que pilota la tripulación protagonista es la primera muestra de minuciosa documentación de los autores: el modelo resulta reconocible por la falta de líneas de soldadura en la torreta, puesto que este modelo –el más producido de todos los Churchill- empleaba una torreta moldeada, menos costosa que la soldada por módulos.
   
Garth Ennis se ha labrado una posición dentro de este nicho de mercado de los cómics bélicos mediante la entrega de historias interesantes y atractivas que no tienen miedo a centrarse en verdades duras y políticamente incorrectas que trascienden las percepciones arquetípicas. Y “Los tanquistas” no es una excepción y es, además, muy entretenido.
   
Battlefields: Los tanquistas. ¡Otro pedazo de cómic bélico!Además, incide sobre la desmitificación de una idea errónea que la gente suele tener sobre los tanques y que ya ha sido explotada cinematográficamente en “Corazones de acero” (David Ayer, 2014): percibimos el carro de combate como una máquina poderosa, invencible, pero que en una situación de guerra se puede convertir en una trampa mortal para su tripulación, que sufre mutilaciones, quemaduras y muertes horribles cuando su máquina bélica resulta alcanzada. Esas quemaduras, muertes y mutilaciones están presentes en todo el cómic, y los tripulantes son perfectamente conscientes de ello. De hecho, el reemplazo del jefe de unidad del tanque protagonista (que fallece de manera especialmente grotesca) es el motivo de que la unidad quede descolgada del resto de su regimiento, que sufre un severo castigo mientras ellos intentan alcanzarlos.
   
Y es ese severo castigo, y las situaciones que se observan, las que hacen que tomemos conciencia del claustrofóbico y peligroso destino que supone el ser asignado a la tripulación de un tanque: armas contracarro (como se ve nada más empezar el cómic), los medios aéreos (como los cazabombarderos Hawker Typhoon  dotado con cohetes y pintado con las barras distintivas blancas y negras llamadas “bandas de invasión”) o los carros más avanzados, como los tanques alemanes. Además, la infantería precisa del apoyo de los tanques ya que, sin ellos, puede ser fácilmente exterminada. Como dice el coronel del Royal Tank Regiment, “nadie sabe dónde está nadie. Tenemos los mimbres para un completo desastre”.
   
Hablemos ahora de los personajes protagonistas: Bing, el conductor, Robbo, el artillero, Ken, el cargador y operador de radio, y Hooky, el encargado de la ametralladora. Todos dirigidos por el cabo Stiles, un Geordie (nombre que se le da tanto al habitante de la región de Tyneside, en el nordeste británico, como a su peculiar dialecto norteño inglés de sus habitantes. Este acento está asociado con Tyneside, el sur de Nortumbría –Northumberland- y el norte del condado de Durham). Obviamente, enseguida entra en conflicto con el Cockney (originariamente dado a los habitantes del East-End londinense) del grupo, Robbo. Ya se sabe: el paleto provinciano versus el urbanita.
  
Battlefields: Los tanquistas. ¡Otro pedazo de cómic bélico!Esa es una de las grandezas de los guiones de Ennis: sus personajes están vivos, son expresivos y ricos en matices. Desde la dureza del veterano Stiles (que se curtió con los carros Matilda y Valentine que son, precisamente, los modelos obsoletos a los que sustituyó el Churchill) y su peculiar acento, pasando por el candor del bisoño Ken, el impasible Hooky, y el más bien silencioso Bing, que contrasta con el mordaz y lenguaraz Robbo. Y eso sin dejar de mencionar la expresividad de los personajes, así como su diseño poco canónico, ya que son personajes, digamos, de aspecto “alternativo”. Que no son los típicos “adonis” que se encuentra uno en este tipo de publicaciones, tienen defectos físicos y aspectos normales (alguno de ellos, incluso, un tanto grotesco, como la napia que se gasta Robbo).
   
Pero, pese a ello, los personajes no destacan como tales, sino que el tomo parece más centrado en poner de relieve la utilización de los tanques durante la guerra.
   
Y vamos a poner en relieve, como hacemos siempre, la documentación histórica debida al mimo que los autores ponen a la hora de ofrecernos historias bélicas verosímiles. Comenzaremos hablando de la insignia de boina  del Royal Tank Regiment , cuya silueta es perfectamente reconocible, así como el uniforme  tanto de la soldadesca como de los oficiales. Es destacable también la representación del equipo de la infantería, con especial mención a la ametralladora ligera Bren , de calibre 7.70 y recarga accionada por gas, capaz de escupir unos 500 disparos por minuto, y con su característico cargador extraíble curvo de 30 balas.
   
Battlefields: Los tanquistas. ¡Otro pedazo de cómic bélico!Y no nos olvidemos de la impecable representación del tanque Panzerkampfwagen VI Tiger Ausf. (Ausführung –versión-) E . Con un detalle importante: el tanque “Tiger” del cómic es el numeral 122  que, efectivamente, fue capturado en las circunstancias que cuenta el cómic y que pertenecía al ‘5º Panzer-Armee,Panzergruppe West, Panzergruppe Eberbach’ (5º ejército panzer, grupo panzer oeste, grupo panzer Eberbach –por Heinrich Eberbach, conocido general de blindados de la Wehrmacht-).
   
Mencionábamos antes la falta de medios contra carros más avanzados (las piezas QF de 75 mm del Churchill no servía de mucho contra el potente blindaje de los Tiger), y para ello se creó el M-10 Achilles , una pieza de 76,2 mm en una torreta abierta giratoria sobre el chasis de un carro de combate M-10 americano.
   
Y ya que hablamos del M-10, indicaremos que el chasis está inspirado en el de los carros de combate M-4 Sherman , del que más de 17.000 unidades fueron utilizadas por el ejército británico. Este carro de tipo medio (30 toneladas frente a las 38,5 del Churchill y las 58 del Tiger) montaba el mismo cañón de 75 mm del Churchill, pero era relativamente débil, aunque de rápida reparación y producción. En los manuales de lucha y empleo de este conocido tanque se indica que, para hacer frente a un Tiger, hacían falta un mínimo de cinco carros Sherman, y estar dispuesto a perder, al menos, tres de ellos. Es un detalle que se ve perfectamente en la página 16, así como la técnica usada aún hoy día de disparar primero tanto al primero como al último vehículo de un convoy.
   
Destacaremos también la mención al aspecto humano del soldado alemán, aunque sean elementos de las SS. Desde el fanatismo reflejado en las páginas 9 y 10 hasta la humanidad más normalizada entre las páginas 45 y 48 y, obviamente, las tres finales.
   
Battlefields: Los tanquistas. ¡Otro pedazo de cómic bélico!Hablando de las características de los soldados alemanes, os ofrezco un leve glosario con las expresiones sin traducir que aparecen en esta obra:

-“Fick dich selbst!”: Literalmente, “Jodeos”, o “que os jodan”.
-“Werden Sie zurück! Englische bastarde!”: “¡Daos la vuelta! ¡Bastardos ingleses!”
-“Steigen Sie von meinem Weg aus, oder werde ich jeder ficken ein von ihnen Toten!”: “¡Fuera de mi camino, o me follaré los cadáveres de cada uno de vosotros!”
-“Vier hundet”: “Cuatrocientos”.
-“Wenn Sie mögen, Jodl”: “Cuando quieras, Jodl”
-“Arbeiten Sie Ihre besondere Zauberei…”: “Trabaje en su magia especial…”

    Se agradece la inclusión de estas expresiones en alemán en el cómic, ayudan a dar ambiente (amén de que aprendemos que el artillero del Tiger 122 se llama Jodl), pero apostaría a que los autores han trabajado con algún tipo de traductor online a la hora de conseguir estas expresiones, vistas las anomalías gramaticales y ortográficas de algunas de ellas. Por cierto, en alemán se usa sólo el signo de admiración de cierre, al estilo anglosajón. No obstante, es una minucia.
  
  No nos olvidaremos de los jugosos extras: las tres magníficas portadas de John Cassaday, cuatro páginas con los diseños, bocetos y tintas de Carlos Ezquerra, y un epílogo que recoge muchos de los detalles que no he mencionado en esta reseña, una nueva muestra de la minuciosidad de los autores a la hora de documentarse y que os invito a descubrir. En esas simples dos páginas aprenderéis muchísimo sobre las vivencias de los combatientes auténticos de la Segunda Guerra Mundial, así como de las fuentes de las que ha bebido Ennis.
     
Battlefields: Los tanquistas. ¡Otro pedazo de cómic bélico!Y cerraremos la reseña subrayando la vertiente humana del soldado ante las atrocidades y circunstancias de la guerra. Ojo al valor del capellán castrense británico a la hora de encargarse de los cadáveres amigos, o al guiño final de respeto y camaradería entre soldados (gran broche para cerrar esta historia), o la frustración de la oficialidad, o el terror palpable de las tripulaciones ante las situaciones peligrosas. Un muestrario de cuadros que perfectamente podrían haber sido reales y que, de hecho, debieron serlo. ¡Incluso cuando la suerte se pone de parte del soldado!.
   
Un nuevo ejemplo de coordinación ejemplar entre dibujante y guionista para traernos una nueva y redonda historia bélica. “Los tanquistas” es un tomito de  80 páginas en rústica que supone una buena lectura, bien documentada y ligera, basada en un aspecto poco explorado dentro de lo que es el escenario bélico como es el combate entre tanques y el espíritu y vida de los tanquistas. Muy interesante.

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