Llegar a tu salón recreativo en la adolescencia y aprovechar las pocas monedas que podías conseguir durante la semana, era uno de los pocos lujos que podían disfrutar los jugadores de los años 90. Aquella sensación de que una moneda era un mundo, y de que perder todas tus vidas rápidamente te podía llevar a verte relegado a observar las partidas de tus amigos durante toda la tarde, sin más entretenimiento que la firme promesa de no volver a caer a manos de aquel jefe de final de fase que tanta guerra te daba semana tras semana.

Los equipos de desarrollo de Lizardcube y Dotemu, creadores de una infinidad de títulos como Wonderboy: The Dragon’s Trap, tuvieron el acierto de proponer a la mítica Sega recuperar una de las sagas más aclamadas (y también responsable de la pérdida de buena parte de los ahorros de los jóvenes de los 90) de Mega Drive y recreativas arcade, provocando la gestación de la cuarta entrega de Streets of Rage.

De vuelta al barrio

Con un planteamiento igual de sencillo que sus antecesores, Streets of Rage 4 sitúa al jugador en la misma ciudad de antaño, donde los sucesores del malvado Mr. X vuelven a liarla de lo lindo. Hartos (como siempre) de semejantes destrozos, Axel Stone, Blaze Fielding, Cherry Hunter, la hija de Adam y Floyd Iraia se volverán a enfrentar a ellos con el fin de devolver la estabilidad a su tierra patria.

Contando con traducciones completas en 7 idiomas y una cantidad de opciones que sin duda son dignas de elogio para un juego de este estilo, se podrán modificar elementos como la forma en la que se quiere que aparezcan las bonificaciones de vida, la barra de estado tanto del propio jugador como de los enemigos o incluso detalles gráficos como los temblores o el posprocesado.

Esta es una digna secuela que evoca perfectamente la esencia de las anteriores entregas. Considerado como una ventaja por unos y como un inconveniente por otros, la reproducción de las mecánicas y del control de los personajes de las anteriores entregas es sorprendente, consiguiendo descubrir movimientos absolutamente fluidos, con combos bien ejecutados y con un comportamiento de los personajes muy enérgico pero que por el contrario, refleja también el aspecto más tosco de algunas maniobras durante los momentos de mayor intensidad en los que se necesita una agilidad mayor como seria el caso en el que el personaje se encuentra rodeado de enemigos que atacan por ambos lados, obligando a estar ejecutando un sinfín de pulsaciones a izquierda y derecha de forma continua.

Como todo beat’em up que se precie, la mecánica es sencilla: pulsar el botón de ataque sin parar hasta derrotar a tus enemigos acompañándolo de saltos y ataques especiales en los cuales se sacrificará parte de la barra de salud del personaje con el objetivo de potenciar estos. Al igual que en anteriores entregas, el uso de armas que dejará caer el enemigo y la recogida de bonificaciones y vida en forma de manzanas y pavos asados estará a la orden del día, provocando el deseo de que los enemigos dejen caer un tentempié con el que eludir la perdida de una vida durante la partida.

La dureza de los combates hará que se expriman los joycons al máximo por lo que sin duda vendrá muy bien el uso de un mando con el que descargar toda la tensión acumulada durante las 12 fases que están disponibles. Aunque se puede afirmar, sin lugar a duda que el uso de los mismos es una verdadera delicia para las manos debido a que los controles están perfectamente adaptados para su uso, situando el botón de ataque en la tecla Y el cual es sin duda, el más usado y el de movimiento especial en la tecla X, permitiendo así que el dedo pulgar pueda pulsar dichas teclas en una posición más natural, cosa que será de agradecer después de llevar media fase completada. Y si los más puristas quisieran jugar de la forma clásica, el juego ofrece el llamado “control clásico” con el cual solo dispondremos de los tres botones básicos de Mega Drive, obligándonos a ejecutar combinaciones de pulsaciones dobles para realizar ciertas acciones como ocurriera antaño.

Puñetazos cooperativos

El juego cooperativo en modo multijugador local sin duda hará las delicias de los jugadores pudiendo incluso pegar a tus compañeros con la consiguiente pérdida de vida y los consiguientes momentos de diversión en grupo. Mediante el uso de los joycon, dos jugadores podrán disfrutar en local, sin olvidar que el máximo es de cuatro y que por tanto la compartirán pantalla de forma que en algún momento podría dar sensación de saturación al haber tantos enemigos y amigos en escena.

En su modo portátil, la tasa de frames será muy estable haciendo que Streets of Rage 4 sea tan disfrutable como en televisión o más, contando con una interfaz muy bien escalada, clara e intuitiva por lo que realmente dará la sensación de estar jugando en una de aquellas recreativas que hicieron las delicias de los jugadores más veteranos. El único inconveniente atribuible en este apartado sería sin duda lo ya mencionado: el juego cooperativo local en modo portátil, puesto que, al haber tantos enemigos y amigos en pantalla, sería muy difícil situarse dentro de la misma, que de por sí ya plantea un reto jugando de forma individual en más de una fase concreta.

Gráficamente el juego es uno de los aspectos donde más brilla, presentando unos diseños realizados a mano con colores vivos, llamativos y con un toque de cómic que hace que este titulo solo se pueda calificar de maravilla visual. Todo esto, combinado con un juego de luces muy propio de la saga, se consigue una ambientación perfecta para introducir al jugador dentro de los bajos fondos de la ficticia ciudad en la cual se desarrolla toda la acción.

En el apartado sonoro, Yuzo Koshiro y Motohiro Kawashima, creadores de la banda sonora de la primera entrega, han cumplido con los deseos de los aficionados más fieles volviendo por todo lo alto y contando con la colaboración de grandes figuras de la composición como Yoko Shimomura, la aclamada autora de la música de Street Fighter II y Kingdom Hearts, Hideki Naganuma (Jet Set Radio) o Keiji Yamagishi (Ninja Gaiden). Las composiciones finales gozan de vida propia pues se adaptan la situación a medida que la acción aumenta, aportando así un extra de intensidad a los combates y de relax a los momentos en los que tanto jugadores como personajes gozan de un respiro.

Conclusiones sobre Streets of Rage 4

En conclusión, se puede afirmar sin duda alguna que Streets of Rage 4 es un más que digno sucesor de las entregas anteriores, heredando todas sus virtudes mecánicas (y también algún inconveniente propio de las recreativas) y mejorando si cabe ciertos aspectos como el visual y el sonoro. ¡Esto si que es volver a los 90 por todo lo alto!

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