Esta antología reúne, ordenados cronológicamente, textos —cuentos, relatos, fragmentos de novelas, declaraciones, cartas…— de una veintena de autoras, integrantes de lo que se ha dado en llamar la primera ola feminista.

 

Este verano se han cumplido sesenta años desde que una mujer fue elegida por primera vez, en unos comicios democráticos, presidenta de un país. La mujer era Sirimavo Barandanaike, quien en el año 1960 alcanzó la presidencia del entonces Ceilán, actual Sri Lanka.

Aunque muchas cosas han cambiado desde entonces, lo relativamente reciente de la fecha nos indica hasta qué punto las mujeres han recorrido un largo y difícil camino para poder llegar a ejercer el mando.

En la zarzuela Gigantes y cabezudos, de 1898, se canta una famosa jota a ese respecto, que reza así: «Si las mujeres mandasen / en vez de mandar los hombres / serían balsas de aceite / los pueblos y las naciones».

De ella toma su título la obra Si las mujeres mandasen. Relatos de la primera ola feminista que, con edición y prólogo de María Casas Robla, ha publicado Ediciones Siruela hace unos meses.
Las traducciones han corrido a cargo de Susana Prieto Mori y Pablo González-Nuevo.

 

«Pero, a finales del siglo  XVIII, la Ilustración había enarbolado las banderas de la libertad y la igualdad, y había convencido a las mujeres de que su  momento  había  llegado  y,  aunque  los  grandes  ideólogos  de las  incipientes  democracias  liberales  no  tardaron  en  abandonarlas, se las puede considerar como precursoras de lo que, a finales del siglo  XIX, se conocería como feminismo.»

 

Se trata de una antología que reúne textos —relatos, fragmentos de novelas, reflexiones, cartas…— de una veintena de autoras que vivieron en el periodo comprendido entre las últimas décadas del siglo XVIII y las primeras del XX. Integrantes de lo que, siglos después, ha recibido el nombre de primera ola feminista.

Todas ellas, en su diversidad —de época, de procedencia, de mentalidad…— comparten el carácter de pioneras en la reivindicación de la dignidad, la libertad, la inteligencia y la capacidad de las mujeres. Sobre eso tratan sus textos, rebelándose contra las ataduras que aprisionaban a la mujer en la sociedad de su tiempo: el sometimiento del matrimonio obligado, las dificultades para recibir una educación, las servidumbres de la maternidad, la falta de independencia económica y de todo tipo…

El prólogo de María Casas Robla enhebra el hilo conductor de la antología, poniendo en antecedentes al lector con claridad y concisión. Y esbozando una semblanza de las autoras y un avance de sus textos.
Propone también una ordenada bibliografía sobre feminismo en general, y su primera ola en particular.

Tras el prólogo, un epígrafe preliminar que lleva por título A modo de prefacio. Precedentes incluye dos textos:

Mary, un relato (1788), de Mary Wollstonecraft —madre de Mary Shelley—:
Presenta, sin solución de continuidad, como si se tratase de un cuento, la advertencia y el último capítulo de la novela del mismo título.

Declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadana (1791) de Olympe de Gouges:
Una adaptación de los diecisiete artículos de la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano cambiando en muchos casos la palabra ‘hombre’ por ‘mujer’.

 

«En un artículo publicado en el New York Times, en 1968, Martha Lear englobaba dichos movimientos bajo el término “first wave feminism” (“primera ola feminista”). Centrándose en las abolicionistas y sufragistas estadounidenses, que se habían organizado para luchar contra la esclavitud, en la que se sentían, en cierto modo, incluidas, la autora fechaba aquella fase entre mediados del siglo XIX y el primer cuarto del siglo XX.»

 

La parte central de esta antología, titulada como el propio libro, es SI LAS MUJERES MANDASEN, y reúne catorce relatos:

· Amor y amistad (1790), de Jane Austen:
U
na muestra de género epistolar entre tres mujeres.

· El conde esqueleto, o la amante vampiro (1828), de Elizabeth Caroline Grey:
Un cuento de vampiros. Se lo considera la primera obra del género escrita por una mujer.

· Esperanzas (1828), de Fredrika Bremer:
Relato sobre la supuesta felicidad doméstica, a través de los ojos de un ayudante de párroco rural.

· Cora (1833), de Amandine Aurore Lucile Dupin, más conocida por el seudónimo de George Sand:
Narra el amor, obsesivo hasta la enajenación, de un hombre por la joven que da título al relato.

· La Muchacha Invisible (1833), de Mary Wollstonecraft Godwin (de casada Mary Shelley):
Es una bonita historia gótica de tintes fantasmales con final feliz.

 

«Allí donde las mujeres son reducidas a prisión, lapidadas y decapitadas por adúlteras, o han de cargarse de hijos para que sus hombres sigan manteniéndolas, o son objeto de tortura en aras de la pureza, esclavizadas, prostituidas y asesinadas, no es que el feminismo histórico se diluya, sino que su lucha ha de producirse en un contexto que no se puede describir con palabras ni clasificaciones, pues es pre-histórico»

 

· El hermano Jacob (1860), de Mary Ann Evans, más conocida por su seudónimo George Eliot:
Un relato moralizante de delito y fuga.

· El capricho de Anna (1873), de Louisa May Alcott:
Plantea, a través de una historia de amor, la reivindicación de que los hombres traten a las mujeres como iguales.

· Mizora. Un mundo de mujeres (fragmento) (1890), de Mary E. Bradley Lane:
Reúne un par de capítulos de una utopía (¿o será distopía?) feminista de ciencia ficción.

· El empapelado amarillo (1892), de Charlotte Perkins Gilman:
Opresivo relato sobre una mujer encerrada en un cuarto empapelado con un papel amarillo donde se repone, supuestamente, de una enfermedad nerviosa.

· Vida soñada y vida real. Un breve cuento africano (1893), de Olive Schreiner:
Historia triste de una niña indígena en una granja de Sudáfrica.

· La historia de una hora (1894), de Katherine O’Flaherty Faris, más conocida como Kate Chopin:
Muy breve relato acerca de la pena de la pérdida y los peligros de las sorpresas alegres.

· El sueño de Sultana (1905), de Begum Rokeya Sakhawat Hossain:
Utopía satírica feminista en la Tierra de las Mujeres, donde los roles de género están invertidos.

 

«Las mujeres del mundo occidental no fueron ciudadanas de pleno derecho hasta la primera mitad del siglo XX, en líneas generales, y la educación que reclamaban para poder llegar a serlo les fue negada sistemáticamente…»

 

· El ermitaño y la mujer salvaje (1908), de Edith Wharton:
La historia de un ermitaño que acoge en su aislado refugio a una mujer fugada de un convento

· Una sociedad (1921), de Adeline Virginia Stephen, más conocida como Virginia Woolf:
Crítica social mediante un relato acerca de un grupo de mujeres que crean una pequeña sociedad. Su propósito, hacer preguntas a los hombre que desempeñan tareas relevantes y no se ven limitados, como ellas, a la función de casarse y criar hijos.

 

Finalmente, con el título de A modo de posfacio. Contemporáneas se recogen textos de tres autoras españolas:

· Carta a Eduarda (Las literatas) (1866), de Rosalía de Castro:
Bosquejo rápido y crítico de la vida de una mujer literata.

· La niña de los tres maridos (1874), de Cecilia Böhl de Faber, alias Fernán Caballero:
Cuento macabro con final feliz acerca de una joven que necesitaba verdaderamente a sus tres pretendientes.

· El abanico (1908), de Emilia Pardo-Bazán:
Relato costumbrista de un cortejo, con trasfondo social.

 

Tremendamente diversos, reivindicativos, valientes, adelantados a su tiempo, irónicos, duros… estos relatos dejan un poso conjunto en el lector: la justicia de la reivindicación de la igualdad plena de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres.

Muy bien editado en cartoné violeta —color feminista— por Siruela, el libro cuenta con cuatrocientas setenta y cinco páginas y una encantadora ilustración de cubierta.

Puedes comenzar a leer Si las mujeres mandasen. Relatos de la primera ola feminista aquí y adquirir tu ejemplar aquí.

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