«Algunas personas simplemente no están hechas para lidiar con una dieta rica en grasas».

Durante años, los científicos han sabido que una persona delgada podía desarrollar diabetes, mientras que una obesa podía ser sorprendentemente sana, no sólo con respecto a esta enfermedad. Ahora, una nueva investigación liderada por científicos del Instituto de la Salud de la University of Utah, en colaboración con un equipo internacional de sus semejantes, apunta a una respuesta a este aparente acertijo: la acumulación de un tipo tóxico de metabolitos grasos, conocidos como ceramidas (lípidos), puede hacer a las personas más propensas a padecer diabetes de tipo II.

«Las ceramidas afectan a la forma en la que el cuerpo maneja los nutrientes”, afirma uno de los autores senior del estudio, el doctor Scott Summers, presidente del Departamento de Nutrición y Fisiología Integral de la UT. «Su impacto radica en cómo el cuerpo responde a la insulina y en cómo quema las calorías«.

En el estudio, publicado online en la revista Cell Metabolism, los investigadores muestran que la acumulación de ceramidas impide la función normal del tejido adiposo. Cuando el cuerpo come en exceso, produce un aumento de ácidos grasos. Pueden ser almacenados en el cuerpo como triglicéridos o quemados para producir energía. Sin embargo, en algunas personas, los ácidos grasos se transforman en ceramidas.

«Es como un punto de inflexión”, asegura Summers. En ese punto, cuando se acumulan más ceramidas, el tejido adiposo deja de funcionar apropiadamente, y la grasa se derrama en el torrente sanguíneo o el corazón y daña otros tejidos periféricos. Hasta ahora, los científicos no sabían cómo las ceramidas dañaban al cuerpo.

Durante este proyecto investigador de tres años, se suministró un exceso de ceramidas a células grasas humanas y de ratones, causando que dejasen de responder a la insulina y desarrollaran deficiencias a la hora de quemar calorías. Las células de ratón eran incluso más susceptibles a desarrollar diabetes, así como a desarrollar enfermedades hepáticas. Al mismo tiempo, también hallaron que los ratones con menos ceramidas en su tejido adiposo estaban protegidos contra la resistencia a la insulina, que suele ser un primer signo de diabetes. Utilizando ingeniería genética, los investigadores habían eliminado el gen que convierte las grasas saturadas en ceramidas.

Los hallazgos indican que altos niveles de ceramidas pueden incrementar el riesgo de desarrollar diabetes, y menores niveles podrían proteger contra la enfermedad. Un estudio realizado entre pacientes en Singapur, que habían recibido cirugía de bypass gástrico, los niveles de ceramidas predijeron mejor quién tenía diabetes que su obesidad. Incluso entre los pacientes obesos, aquellos que no tenían diabetes de tipo II tenían menos ceramidas en su tejido adiposo que aquellos que habían sido diagnosticados con esa condición.

Los investigadores creen que esto puede significar que algunas personas tienden más a convertir calorías en ceramidas que otras. “Esto sugiere que alguna gente delgada padecerá diabetes o enfermedades relacionadas con el hígado si algo aumenta su nivel de ceramidas”, afirma el doctor Bhagirath Chaurasia, profesor asistente en UT y autor principal del estudio. Los científicos buscan ahora mutaciones genéticas que conduzcan a la gente a acumular ceramidas, desarrollando obesidad y diabetes tipo II.

Algunas personas simplemente no están hechas para lidiar con una dieta rica en grasas”, afirma Summers. «No tiene que ver con cuánto comes, porque alguna gente come mucho y pueden almacenar la grasa de forma efectiva y mantenerse saludable”.

Hay tres tipos de tejido adiposo. El tejido adiposo “blanco” se considera «malo», porque almacena predominantemente la grasa. El tejido adiposo “marrón” quema grasa para generar energía. El tejido adiposo “beige” es una variedad de grasa “blanca” que puede cambiar a marrón cuando el cuerpo lo necesita para producir calor o crear energía. Según los investigadores, a medida que se acumulan las ceramidas, el tejido pierde las características de la grasa “marrón”, haciéndose cada vez más “blanco”. Esto desencadena una secuencia de eventos que pueden conducir a la enfermedad. Summers trabaja en medicamentos para atajar esta cadena de sucesos.

«Al bloquear la producción de ceramidas, podríamos ser capaces de prevenir el desarrollo de diabetes tipo II u otras condiciones metabólicas, al menos en algunas personas«, segura Chaurasia.

Fuente: MedicalXPress.

Alejandro Serrano
Cofundador de Fantasymundo, director de las secciones de Libros y Ciencia. Lector incansable de ficción y ensayo, escribo con afán divulgador sobre temáticas relacionadas con el entretenimiento y la cultura cercanas a mis intereses.

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