

África Vázquez es la última ganadora del Premio Minotauro de 2026 con la novela La sombra del loto negro. Este premio concedido por Ediciones Minotauro a novelas de ciencia ficción y fantasía celebra este año su vigésimo aniversario.
Ambientada en el reino del Ta-mri a las orillas del río Nilo, nos cuenta la historia de Imet. Una joven de dieciséis años, novicia del culto a Isis. Su hermana mayor va a ser nombrada sacerdotisa de la Diosa, así que Imet va a recoger lirios amarillos, la flor preferida de su hermana.
Sin embargo, lo que encuentra al acercarse al río es el cadáver de otra joven. Muerta por envenenamiento causado por loto negro del inframundo. Una flor que solo se encuentra en el más allá, en la orilla del Nilo eterno.
Asustada porque es posible que unjan a su hermana con aceite producido con esa flor y muera envenenada, Imet corre hacia el templo e irrumpe en la ceremonia presa de la ansiedad.
Debido a la interrupción es terriblemente amonestada y expulsada del culto. Es entonces cuando Mensa, el sumo sacerdote de Osiris, la acoge bajo su tutela y se convierte en su maestro en el arte de la embalsamación.
Juntos viajaran a Waset, la ciudad de las cien puertas y capital del reino. Donde el Nilo se ha corrompido, la tierra se pudre y las plagas comienzan a azotar a la población. Allí Imet descubrirá oscuros secretos y conspiraciones en el corazón del palacio del faraón.
La sombra del loto negro es un libro ambientado en Egipto. Aunque África Vázquez hace referencia a áreas de sobra conocidas como Abu Simbel, tanto el valle del Ta-mri como Waset son lugares ficticios. Un reino en el que el Nilo ha dejado de alimentar a su pueblo para comenzar a escupir cadáveres que se niegan a descansar.
Un lugar en el que los Dioses caminan entre los mortales, les observan y les castigan, aunque en ocasiones también ayudan a Imet en su búsqueda de la verdad.
Es notable el gran amor que África Vázquez siente por Egipto y su mitología. El gran trabajo realizado en investigación está magníficamente plasmado en las descripciones de los rituales y en las costumbres de los habitantes de la ciudad de las cien puertas.
La protagonista de La sombra del loto negro, Imet, no es la típica heroína de las novelas de fantasía. Es impulsiva y testaruda, actúa llevada por la rabia y el dolor. Vivir con ella los años en los que se desarrolla la historia hace que la veamos evolucionar y endurecerse, tomar muchas decisiones en ocasiones cuestionables.
Es una superviviente en un lugar que busca aplastarla de una u otra manera. No obstante, ella consigue salir adelante enfrentándose a las perdidas que va sufriendo por el camino. Adaptándose a las diferentes oportunidades que le brinda la vida en el Nilo.
Imet, que irá cambiando de nombre según la situación vital en la que se encuentre, es una protagonista maravillosa. Su grandeza radica en que no es perfecta, es humana. Ella sola sostiene todo el peso de la historia y no lo puede hacer mejor.
Algo que caracteriza a La sombra del loto negro es la prosa en la que está escrito. Una pluma envolvente, poética en ocasiones. Con un ritmo que sin ser trepidante sí es constante. Una narrativa llena de giros y sorpresas, sabes donde empiezas el capítulo y crees por donde te va a llevar, pero cuanto más crees saber lo que va a ocurrir mayor es el impacto que te llevas. Leía con la sensación continua de que la situación de Imet pendía de un hilo.
¡Y qué decir de la ambientación! Con unas descripciones tan vívidas que se puede notar el calor del desierto o la arena entre los dedos de los pies.
La sombra del loto negro es, en resumen, una gran historia de fantasía en la que se mezcla con maestría la historia egipcia con el misterio.
Da igual que seas un humilde artesano o un consejero real: la enfermedad nos iguala a todos, nos hace vulnerables.























