motogp 26

Hay sagas que avanzan a base de volantazos, y otras que prefieren ir ajustando tornillo a tornillo. MotoGP 26 pertenece a este segundo grupo. Milestone no ha reinventado la rueda —ni falta que hacía—, pero sí ha metido mano justo donde más lo pedía la comunidad: las físicas, las sensaciones en pista y la coherencia del pilotaje.

El resultado es un juego que, sin ser un salto generacional, se siente más vivo, más natural y más “MotoGP” que nunca. Y eso, para quienes llevamos años siguiendo la franquicia, ya es una victoria.

Un modelo de conducción que por fin te hace sentir piloto

La gran novedad de este año es el manejo centrado en el piloto, no solo en la moto. Y ojo, porque esto cambia más de lo que parece.

Ahora no basta con frenar tarde y abrir gas pronto: hay que mover el cuerpo, gestionar inercias, corregir errores con microgestos y entender que cada curva tiene su propio carácter.

¿Qué se nota desde la primera vuelta?

  • Las motos pesan, vibran y responden con más lógica.
  • Las curvas ya no son “on rails”: hay margen para improvisar.
  • Los neumáticos transmiten mejor cuándo agarran y cuándo no.
  • Cada categoría tiene su personalidad, y eso es oro.

En resumen: MotoGP 26 no solo te pide que conduzcas; te pide que pilotes. Y eso marca la diferencia.

Arcade o Pro: dos formas de vivir el mundial

Milestone mantiene su doble alma:

  • Arcade: para entrar, correr y pasarlo bien sin complicarse.
  • Pro: para sufrir, sudar y disfrutar como un enfermo de la simulación.

motogp 26

La gracia es que este año ambos modos están mejor equilibrados. El Arcade no se siente tan “flotante” como antes, y el Pro es exigente sin ser un muro infranqueable.

Si vienes de entregas anteriores, notarás que todo fluye mejor. Si eres nuevo, te costará menos engancharte.

El clima que tanto nos gusta

MotoGP 26 cuenta con clima dinámico real, y esto le sienta de maravilla al ritmo de las carreras.

Puede empezar a chispear en la vuelta 5, caer un chaparrón en la 8 y secarse la pista en la 12. Y tú, mientras tanto, pensando si cambiar de moto, si arriesgar con neumáticos o si rezar para que no te vayas al suelo.

Este sistema aporta tensión, variedad y decisiones reales, algo que la saga llevaba pidiendo a gritos.

Un Modo Trayectoria que mejora, pero que sigue sin despegar del todo

El modo Trayectoria recibe un lavado de cara que, aunque se nota y se agradece, sigue sin terminar de despegar del todo. Ahora hay más interacción con la prensa, más conversaciones con el agente y un sistema de valoraciones que cambia según lo que ocurre en el mundial real, lo cual le da un toque más vivo y menos mecánico. La progresión también es más clara y menos repetitiva, algo que se agradece muchísimo si vienes de entregas anteriores. Aun así, sigue faltándole ese “algo” que te haga sentir que estás viviendo una historia propia, con personalidad y momentos memorables. Funciona, entretiene y cumple, pero todavía está lejos de convertirse en ese modo profundo y narrativo que muchos llevamos años pidiendo.

Unreal Engine 5 empuja, pero no hace milagros

En lo técnico, MotoGP 26 luce bastante bien gracias al empujón de Unreal Engine 5, aunque tampoco es para tirar cohetes. Hay circuitos que se ven de escándalo, con una iluminación muy cuidada, un asfalto mojado que da gusto verlo y unos reflejos que aportan un toque de realismo muy bienvenido. El sonido de los motores también ha ganado fuerza, especialmente en las categorías inferiores, y los efectos de lluvia y clima están muy logrados. Pero no todo brilla igual: las caras de los pilotos siguen pareciendo de otra generación y el público continúa siendo ese grupo de maniquíes que podría estar viendo una carrera o una misa sin que se les mueva un músculo. No es nada grave, pero sí un recordatorio de que estamos ante un proyecto con recursos limitados.

Más contenido, más variedad y un paso adelante sin romper nada

En cuanto al contenido, este año se amplía el abanico con la llegada de las motos de Stock, que aportan un toque distinto y permiten experimentar sensaciones más “de calle”. No es un añadido revolucionario, pero sí uno que refresca la experiencia y da más variedad a las horas que le vayas a echar. Si eres de los que disfrutan probando motos con personalidades muy distintas, aquí vas a encontrar un buen puñado de razones para seguir rodando, porque esta categoría extra encaja sorprendentemente bien dentro del conjunto y le da un respiro al jugador entre tanta moto prototipo.

motogp 26

A nivel general, MotoGP 26 no pretende ser un reinicio de la saga, y se nota desde el primer minuto. Pero lo que hace, lo hace mejor que nunca. Las físicas son más naturales, la conducción se siente más orgánica, el clima dinámico cambia por completo la forma de afrontar una carrera y el modo Trayectoria, aunque todavía mejorable, está más pulido que en años anteriores. Es un paso adelante firme, aunque no espectacular, pero en una saga anual a veces eso es exactamente lo que se necesita: mejorar lo que ya funciona sin desmontar la moto entera.

Conclusión

En conclusión, MotoGP 26 es, sin exagerar, la entrega más sólida y coherente de la saga reciente. No porque revolucione nada, sino porque pule lo que debía pulirse y refuerza lo que ya funcionaba. Si buscas un simulador serio, profundo y con sensaciones realistas, aquí tienes tu juego. Si vienes por diversión rápida, también te lo vas a pasar bien. Milestone no ha hecho magia, pero sí ha hecho los deberes, y en un género tan exigente como este, eso ya es mucho.

✔️ PROS:

  • Buena jugabilidad.
  • Es muy rejugable con los colegas y para partidas online.
  • El plantel de motos, circuitos y pilotos.

CONTRAS:

  • Se reinventa pero es más de lo mismo.
  • Duele pagar lo que cuesta para un juego anual.

🎮 PLATAFORMAS: PS5, Xbox Series, Switch, Switch 2 y PC.

Antonio Cabilla
Redactor, editor y director de la sección de videojuegos. También garabateo en la sección de cómic/manga.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.