Coge un lápiz, siéntate, dibuja y descubre por ti mismo cómo el estar completamente absorto en esa actividad libera y abre tu conciencia.

En una charla sobre mindfulness a la que asistí recientemente, el ponente -quien, además de un reconocido divulgador de esa práctica en España, es un profesional de la medicina- explicó algunas de las formas más sencillas de práctica de la atención plena, basadas en las sensaciones corporales y la respiración.

Pero, a continuación, añadió algunos consejos sencillos, basados en su experiencia personal, que se alejaban de esa forma convencional de practicarla y hacían posible adaptar esa práctica a algunas actividades cotidianas. Y es que, como miembros de sociedades modernas, hiperactivas y sobreestimuladas, la sencillez aparente de la quietud puede ser muy difícil de lograr.

Seguramente es por eso que resultan tan interesantes obras como esta «La meditación y el arte de dibujar», que Ediciones Siruela ha publicado recientemente, en las que se empareja el mindfulness con alguna otra actividad más activa que contemplativa.

Si hace unos meses, en «Nadar en aguas abiertas», esa actividad era la natación en plena naturaleza, en esta ocasión se trata del dibujo.

Una forma sencilla de definir la atención plena (que también se conoce en nuestro país por el término inglés mindfulness) es la de una práctica cuyo propósito esencial es alcanzar un estado mental en el que nos encontremos metidos de lleno en el presente.

El libro parte de una premisa: todo el mundo es capaz de dibujar. Lejos de ser un don, propio solo de unos pocos artistas, resulta algo natural e instintivo (recordemos la forma en que dibujábamos en nuestra infancia). Y hacerlo con total concentración puede conducirnos al mismo estado mental que otras prácticas de atención plena.

Todo el mundo es capaz de dibujar. Lejos de ser un don, propio solo de unos pocos artistas, resulta algo natural e instintivo.

El camino del dibujo con atención plena es un camino práctico, activo y creativo. Wendy Ann Greenhalgh, autora de este libro, nos guía y acompaña en ese camino.

La obra está dividida en cinco capítulos (Solo dibujar · Naturaleza muerta · Paisajes y paisajes urbanos · Retratos y dibujos del natural · Cerrar el círculo) a su vez estructurados en apartados y subapartados.

Además, recuadros destacan y desarrollan ideas concretas especialmente importantes. Y, cada pocas páginas, se proponen al lector ejercicios de dibujo exhaustivamente detallados. Numerosas citas de artistas trufan también sus páginas.
Se consigue así ofrecer a los lectores, de manera ordenada y muy amena, una sorprendente cantidad de información útil.

El orden en el que está escrito el libro no es casual, y permite complementar su lectura con la práctica, a modo de curso, de las técnicas y ejercicios propuestos en sus páginas.

Pero también -permítaseme la comparación, ya que estamos tratando este tema- puede considerárselo una especie de estuche que pone a nuestra disposición una variedad de instrumentos y útiles a los que recurrir. Aunque sin que tengamos que emplearlos necesariamente todos, ni en el orden en el que aparecen presentados, sino tomando cada uno aquello que más conecte en cada momento con su manera personal de buscar la conciencia plena.

Hay ocasiones, y esta es una de ellas, en las que resulta importante hablar no solo acerca de lo que es un libro, sino también acerca de lo que no es.

Pues bien: este libro no es un manual de técnicas de dibujo. El lector no encontrará en sus páginas un método para aprender a dibujar. No hay ilustraciones que sirvan como guías para explicar paso a paso técnicas artísticas. No es ese su propósito (incluso, en alguna medida, eso podría resultar contradictorio con la naturalidad necesaria para que su práctica conduzca a un estado de atención plena)

La senda de la creatividad y el arte del dibujo con atención plena: de los garabatos y la abstracción a los paisajes y el dibujo del natural.

Esta obra forma parte de la colección Tiempo de Mirar de Ediciones Siruela, que destaca por su exquisita edición. Pequeña en formato, pero grande en calidad, encuadernación y guardas evocan -al menos, en mi imaginario personal- épocas doradas de la edición durante las primeras décadas del siglo XX.

La precisa traducción del inglés ha corrido a cargo de Eva Cruz García, siendo el título original de la edición inglesa «Mindfulness & the Art of Drawing. A Creative Path to Awareness».

El diseño gráfico de cubierta y maqueta son los de la edición original de The Ivy Press Limited.

 

Wendy Ann Greenhalgh es una escritora, artista (ilustración, fotografía, cine…) y profesora de técnicas de meditación y mindfulness.
Con más de veinte años de experiencia en ese campo, ha trabajado con cientos de personas, ayudándoles a redescubrir su capacidad natural para la creatividad y la atención plena.
En 2010 creó Art of Mindfulness, un taller para enseñar técnicas de atención plena a través de la creatividad, con cursos populares en Brighton y Londres.
Además de este «La meditación y el arte de dibujar», es autora de otro libro de la misma temática: «Stop Look Breathe Create».
Con una presencia muy activa en internet, puedes saber mucho más de ella a través de su web Art of Mindfulness.

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