Película Hijos de los hombres, de Alfonso Cuarón

La última esperanza de la humanidad, Diego Ricardo acaba de morir en Buenos Aires, tenía tan sólo dieciocho años y era el hombre más joven de la Tierra. Estamos en el año 2027. La apatía y resignación calan hondo entre la humanidad, de forma inexplicable el ser humano sufre una crisis de fertilidad que ha terminado por convertir el futuro en cosa del pasado.

Los paises se han ido colapsando uno tras otro cayendo en la anarquía, tan sólo Gran Bretaña ha logrado sobrevivir al caos. A cambio de no caer en el caos que domina el mundo, los británicos permiten un gobierno altamente militarizado y que controla estrechamente a sus ciudadanos.

Theo Faron (Clive Owen) es tan sólo un gris funcionario del ministerio de energía. Los años lo han vuelto casi insensible a la realidad que lo rodea. Inmigrantes ilegales huyendo por doquier, soldados por todas partes persiguiendo a los anteriores. Atentados en el café de la esquina por grupos anti-gubernamentales, campos de concentración para los ilegales y mientras tanto la televisión sólo da consignas políticas y anuncios de pastillas para suicidarse.

En «Hijos de los hombres» Londres y el mundo pueden ser un caos, pero todavía hay enormes diferencias entre ricos y pobres

El único factor que une a Theo con el resto del mundo son las visitas que hace a ver a su viejo amigo Jasper (Michael Caine), junto con quien recuerda los tiempos pasados como activistas anti-sistema.

La vida de Theo dará un vuelco inesperado con la reaparición en su monótona vida de Julian (Julianne Moore). Julian lidera ahora a los “Peces” una de las organizaciones anti-gubernamentales que lucha por la igualdad de derechos de los refugiados. Julian es clara con Theo, quiere que consiga unos papeles de tránsito, que permitan a una persona cruzar sin problemas hasta la costa.

Película Hijos de Hombres, de Alfonso CuarónHijos de los hombres es una película que se enclavaría dentro del cine de ciencia –ficción, puesto que de ciencia-ficción es la novela de P.D. James en la que se basa. Sin embargo cuando uno esta viéndola, no tiene esa sensación, tiene la sensación de estar viendo algo que es terriblemente real o que podría serlo dentro de no mucho tiempo.

El director Alfonso Cuarón huye conscientemente del tópico de las películas del género, grandes escenarios futuristas y efectos especiales. Aprovechando que la película transcurre en un futuro cercano, Cuarón nos cuenta la realidad y de cómo esta puede condicionar nuestro futuro.

El inicio del film, con todo el mundo pendiente de la televisión mientras esta retransmite la noticia de la muerte de Diego Ricardo, y Theo que va a lo suyo, como si no fuera con él, el mundo, la gente y todo lo demás.

Sólo Jasper, magníficamente interpretado por Michael Caine, mantiene un hilo que une a Theo con el mundo, es capaz de hacerlo reír, además de que con el puede revivir parte de su pasado.

La aparición de Kee (Clare-Hope Ashitey) supone una auténtica revolución en el mundo de Theo, es lo imposible en un mundo que se resigna al fracaso.

Conseguirá revivir a Theo de su estado de parálisis emocional. Clive Owen transmite esa indolencia, de la que curiosamente le acusan muchos como actor, para después transformar a su personaje en la lucha por la esperanza que representan la joven Kee y su bebe en ese mundo.

La ironía de que una ilegal sea la última esperanza de la humanidad. ¿Qué hacemos con ella? Es la señal esperada por muchos para iniciar La Revolución, como pretende Luke (Chiwetel Ejiofor) o debe ir a un médico, quien posiblemente le quite a su bebe y se lo de a una familia rica. Julianne Moore intentará que alcance Proyecto Humano, la mítica asociación de científicos que nunca nadie ha visto. Ella representa esa parte de gente que lucha por sus ideales, los mismos que le recrimina a Theo haber perdido.

Película Hijos de los hombres, de Alfonso CuarónCuarón busca mostrarnos el presente de la manera más cercana posible e identificable para el espectador. Se sirve de un estilo próximo al documental para que por momentos lleguemos a preguntarnos si estamos viendo un film, o un hecho real. Usando secuencias largas, para no cortar la acción de los actores, evitando conscientemente los artificios normales en una película y llevando a cabo un gran uso de la cámara en mano, que no resulta mareante, como en otras muchas películas. Cuarón y su director de fotografía, el magnífico Emmanuel Luzbeki («Sleepy Hollow»), consiguen que por momentos parezca que estamos viendo un telediario. Gracias a estos detalles resulta casi imposible no sentir próxima esta historia.

No estamos ante la tópica película de género sobre los totalitarismos del estilo 1984. Cuando seguimos a Theo en sus quehaceres diarios la cámara se centra en el y en lo que ve, como si fuera lo más normal. Jaulas en las que la policía mete a los ilegales, registros, soldados por todas partes, grupos achacando la crisis de fertilidad a un castigo divino, pintadas nihilistas como ese genial “El último en morir que apague la luz”.

La ambientación gris y anodina de la caótica y anárquica Londres contrasta con ese paseo por los jardines de Saint James de camino al “Arca de las Artes”. Londres y el mundo pueden ser un caos, pero todavía hay enormes diferencias entre ricos y pobres.

Esta es una película que muestra un futuro que aterroriza al espectador, por que es perfectamente plausible. En palabras del director esta película puede resultar esperanzadora en función del espectador.

Nos lleva a un futuro muy oscuro pero en el aún hay un rayo de esperanza, a pesar de la multitud de intereses que mueven a las personas, “Los Peces” o Syd (Peter Mullan), tambien hay gente en el film que lo da todo como Marichka o Miriam por salvar a la pobre Kee. El mítico Proyecto Humano, representa la última esperanza de toda la humanidad así como el nombre del barco “Mañana”, representa el futuro.

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