Portada de "Finjamos que me amas" de Kat T. Masen. Fuente: Newton Compton Editores
Portada de "Finjamos que me amas" de Kat T. Masen. Fuente: Newton Compton Editores
lPortada de "Finjamos que me amas" de Kat T. Masen. Fuente: Newton Compton Editores
Portada de «Finjamos que me amas» de Kat T. Masen. Fuente: Newton Compton Editores

Hay historias que nacen de grandes romances…, y otras de momentos pequeños que, sin saber muy bien por qué, se quedan contigo durante años. Finjamos que me amas, de Kat T. Masen, parte precisamente de ahí, de un beso que nunca llegó a nada, pero que tampoco se olvidó. Es una novedad publicada por Newton Compton Editores y traducida por Silvia Guillén Macías.

Eva es la protagonista de esta historia. En su adolescencia, compartió un beso con Aston, un chico con con el que nunca llegó a pasar nada más y hermano de su mejor amiga Maddy. No hubo relación, ni promesas, ni continuidad. Solo un instante que quedó suspendido en el tiempo.

Años después, sus caminos vuelven a cruzarse de la forma más incómoda posible, tienen que trabajar juntos organizando la boda de Maddy. Lo que podría haber sido un simple reencuentro puntual se convierte en una convivencia constante, donde evitarse no es una opción.

La novela juega muy bien con esa idea de lo inacabado. Porque no hay una historia de amor rota que reparar, sino algo más difuso, una posibilidad que nunca llegó a explorarse. Y eso, en muchos momentos, pesa incluso más. No hay respuestas claras, solo preguntas. ¿Qué significó realmente aquel beso? ¿Fue importante para ambos? ¿Qué pasa cuando te das cuenta de que quizá no era algo tan insignificante?

Uno de los mayores aciertos del libro es que está narrado desde los dos puntos de vista. Conocemos tanto lo que piensa Eva como lo que pasa por la cabeza de Aston, y eso aporta muchos matices. Sobre todo, porque sus recuerdos y su forma de interpretar el pasado no coinciden del todo, lo que añade una capa extra de tensión a la historia.

Eva es un personaje cercano, fácil de entender. Tiene ese punto de inseguridad cuando se enfrenta a algo que no terminó bien, o que, directamente, no terminó. Una evolución clara a lo largo de la novela. Aston, por su parte, mantiene esa mezcla de seguridad y distancia que encaja muy bien con el tipo de historia que se cuenta, aunque poco a poco deja ver más de lo que siente realmente.

En Finjamos que me amas, aparece el tema de las diferencias sociales, tratado de forma bastante natural. No es el eje central, pero sí influye en cómo se relacionaban antes y en cómo se perciben ahora. Es uno de esos detalles que ayudan a que todo tenga más sentido sin necesidad de forzar el conflicto.

En cuanto a los personajes secundarios, Maddy, “la novia”, tiene un papel importante más allá de ser el motivo que une a los protagonistas. La organización de la boda no es solo un telón de fondo, sino una excusa constante para generar momentos entre ellos. Conversaciones incómodas, recuerdos que salen sin querer y situaciones que les obligan a enfrentarse a lo que sienten.

El ritmo es otro de los puntos fuertes. Es una novela que se lee muy fácil, con capítulos ágiles y una narración que engancha sin esfuerzo. No necesita grandes giros para mantener el interés, porque lo importante está en la evolución de los personajes. Además, la traducción de Silvia funciona muy bien. El lenguaje es natural y fluido, lo que hace que la lectura sea aún más cómoda.

El estilo de Masen es sencillo, directo y efectivo. No busca complicarse, pero sí consigue transmitir bien las emociones y construir una historia que funciona dentro de su género. La relación entre Eva y Aston se desarrolla poco a poco, con esa mezcla de tensión, dudas y momentos que hacen que quieras seguir leyendo.

Al final, Finjamos que me amas es una historia de segundas oportunidades distinta, porque no intenta recuperar un gran amor del pasado, sino explorar lo que podría haber sido. Y ahí es donde encuentra su punto más interesante. Demostrar que a veces un solo momento puede quedarse contigo mucho más de lo que esperabas.

Una lectura ligera, emotiva y muy fácil de disfrutar, perfecta para quienes creen que algunas historias, por pequeñas que parezcan, nunca se cierran del todo.

Virginia Perez
Amante de los libros desde hace muchos años, disfruto perderme entre historias y descubrir nuevos autores. Leer es mi refugio y mi forma favorita de conocer el mundo.

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