Portada de "Déjalo entrar" de William Friend. Fuente: Newton Compton Editores
Portada de "Déjalo entrar" de William Friend. Fuente: Newton Compton Editores
Portada de "Déjalo entrar" de William Friend. Fuente: Newton Compton Editores
Portada de «Déjalo entrar» de William Friend. Fuente: Newton Compton Editores

Hay libros que te atrapan desde el primer momento y consiguen que no puedas dejar de pensar en ellos durante días. Y luego están esos otros que tienen una premisa fantástica, ingredientes muy interesantes y una idea que, sobre el papel, parece hecha para ti, pero que por algún motivo no terminan de funcionar. Eso es exactamente lo que me ha pasado con Déjalo entrar, de William Friend. Publicado por Newton Compton Editores, el libro ha sido traducido por Pepa Devesa Seva.

La novela nos presenta a Alfie y a sus hijas gemelas, Cassia y Sylvie, que intentan seguir adelante después de la muerte de Pippa, la madre de la familia. Como ya podéis imaginar, el duelo tiene un papel muy importante dentro de la historia. Sin embargo, la situación se vuelve cada vez más inquietante cuando las niñas empiezan a hablar de un misterioso amigo llamado Black Mamba. Lo que en un principio podría parecer una forma infantil de afrontar la pérdida pronto se convierte en algo mucho más oscuro y perturbador.

Tengo que reconocer que el planteamiento me llamó muchísimo la atención desde el principio. Me gustan las historias que juegan con la duda, esas en las que no sabes si lo que está ocurriendo tiene una explicación racional o si realmente hay algo sobrenatural detrás. Además, el tema del duelo siempre suele aportar una carga emocional interesante cuando está bien trabajado.

Precisamente una de las cosas que más me ha gustado del libro es la atmósfera que consigue crear William Friend. Desde las primeras páginas hay una sensación constante de incomodidad, de que algo no encaja. El autor sabe sembrar pequeñas dudas y detalles inquietantes que hacen que quieras seguir leyendo para descubrir qué está pasando realmente. Hay escenas que funcionan muy bien y que consiguen transmitir esa sensación de malestar que tanto agradecemos quienes disfrutamos del terror psicológico.

También me ha gustado cómo refleja el dolor de una familia que intenta recomponerse después de una pérdida tan importante. No estamos simplemente ante una historia de miedo. Es una novela que habla de la ausencia, de la culpa, de la dificultad para aceptar que alguien ya no está y de cómo cada persona afronta el duelo de una manera distinta. En ese aspecto, creo que la novela tiene momentos bastante acertados.

La escritura del autor también me ha parecido sólida. Es una lectura que se sigue con facilidad y que resulta bastante accesible incluso para quienes no suelen leer mucho terror. Además, la traducción me ha parecido muy buena y en ningún momento sentí que el texto perdiera naturalidad.

Ahora bien, donde la novela empezó a perderme fue en su desarrollo. Aunque la idea inicial me parecía muy potente, llegó un momento en el que sentí que la historia se estancaba. Hay muchas escenas dedicadas a desarrollar determinadas situaciones o a profundizar en algunos aspectos de los personajes. Para mí el resultado fue una sensación de lentitud que terminó afectando al ritmo general de la lectura.

No es que no ocurrieran cosas, porque realmente la trama sigue avanzando, pero tuve la impresión de que el libro daba demasiadas vueltas alrededor de los mismos elementos. En varios momentos pensé que algunas partes podrían haberse condensado bastante sin perjudicar la historia. De hecho, creo que una novela algo más corta habría conseguido mantener mejor la tensión que construye tan bien al principio.

Y es una pena porque el misterio de Black Mamba funciona. Durante buena parte de la novela quería saber quién era realmente, qué representaba y hacia dónde iba a conducir toda la historia. Sin embargo, cuanto más me acercaba al final, más sentía que la expectativa que había generado era mayor que la recompensa que finalmente encontré.

El desenlace de Déjalo entrar ha sido probablemente el aspecto que más me ha decepcionado. No porque me pareciera malo, sino porque esperaba mucho más. Durante toda la novela se construye una sensación de misterio enorme y parece que nos estamos acercando a una gran revelación.

Sin embargo, cuando llegué a las últimas páginas no encontré ese impacto que estaba esperando. El supuesto gran giro no me sorprendió especialmente y terminé la historia con una sensación bastante tibia. No tuve ese momento de quedarme mirando al vacío procesando lo que acababa de leer ni esa necesidad de releer algunas páginas para encajar las piezas. Mi reacción fue mucho más contenida de lo que esperaba después de todo el camino recorrido.

Aun así, quiero dejar claro que no me parece un mal libro. De hecho, entiendo perfectamente por qué está gustando a tantos lectores. Tiene una atmósfera muy conseguida, una premisa atractiva y algunos momentos realmente inquietantes. Además, aborda temas emocionales interesantes y cuenta con una base muy sólida.

Es una de esas lecturas que dependen mucho de las expectativas y de la conexión personal con la historia. En mi caso, la sensación final ha sido la de un libro que prometía muchísimo más de lo que finalmente me ofreció. Me ha parecido una lectura correcta, entretenida por momentos y bien escrita, pero no tan impactante ni tan memorable como esperaba cuando empecé a leerla.

En definitiva, Déjalo entrar tiene elementos suficientes para conquistar a muchos amantes del terror psicológico, especialmente a quienes disfrutan de las historias donde el miedo nace de la incertidumbre y del dolor emocional. Yo, sin embargo, me he quedado esperando un poco más. Más intensidad, más ritmo y un desenlace que realmente me dejara huella.

Virginia Perez
Amante de los libros desde hace muchos años, disfruto perderme entre historias y descubrir nuevos autores. Leer es mi refugio y mi forma favorita de conocer el mundo.

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