Lo primero que tengo que decir sobre este libro es que no os dejéis engañar por el título. Las chicas que aparecen en este libro tienen poco conmigo, contigo y seguro que con la mayoría del público al que se dirige. Para empezar “Chicas como nosotras”, la primera novela de Dana Mele, ocurre en una escuela privada elitista para chicas, pero sobre todo es por los personajes. Como ya imaginaréis, la mayoría son chicas aunque también hay un par de chicos que actúan como intereses amorosos de Jessica, Kay y alguna más.

La historia se cuenta desde el punto de vista de Kay, lo que en mi opinión es un acierto y a la vez lo peor del libro. Es un acierto porque Kay es solo una más de las chicas que, en una noche de fiesta, encuentran el cadáver de Jessica Lane, otra estudiante de su escuela a la que al principio no reconocen, quién parece haberse suicidado.

A la mañana siguiente Kay recibe un mensaje de Jessica: un enlace a una página web aparentemente sobre cocina y una amenaza muy poco sutil. O cumple las instrucciones de la web y completa las recetas, humillando a sus amigas, o todas las estudiantes de la escuela conocerán los detalles de su pasado que tanto se esfuerza por oculta. Y no duda en hacerlo lo primero, aunque también comienza a investigar quién se oculta detrás de esas amenazas, ya que la verdadera Jessica fue asesinada y es otra persona quién fue los hilos desde el anonimato.

De momento suena bien, ¿no? ¿Entonces por qué es tan malo que Kay cuente los detalles de su investigación, diferente a la de la policía? La respuesta es muy sencilla, Kay es una narradora muy poco fiable y lo mejor es que ella misma os cuente porqué: “Soy una persona que miente bastante abiertamente y sin complejos. Todo el mundo lo hace, aunque quizá no tanto como yo”. Las mentiras de Kay son una constante en todo el libro, hasta el punto en que el lector no puede fiarse de ella.

En mi opinión, es por esto que no he conseguido conectar con Kay ni que me de pena. Al principio sí, parece ser alguien distinto a sus amigas, tan estiradas y que tan bien se lo pasan metiéndose con las demás. Pero luego, a consta de contar algo para dar pena o fingir inocencia, y que pocas páginas después se descubra que es culpable y que lo sabía perfectamente, pues al final harta y acabas pensando que te da igual lo que le ocurra.

La visión sesgada de Kay afecta a la percepción del lector sobre el resto de personajes: Maddy, Nola, Jessica, Tai, Brie, Spencer, Greg… Con los que también es muy difícil identificarse, todos son grandes deportistas o genios en otros campos, como ya he dicho, no tan como nosotros como insinúa el título. Al final se trata de una historia retorcida, con una buena premisa pero que estropea el no poder conectar con los personajes, sobre todo con la protagonista.

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