«Bajo el cielo de azúcar / En un sueño ausente», de Seanan McGuire. Cruzamos nuevas puertas de la saga los Niños Descarriados

Nuevo viaje a los superlativos escenarios creados por la galardonada Seanan McGuire, repletos de dulcísima fantasía y oscuros rincones donde escondernos... ¿para siempre?

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En La Nave os hablo del tercer libro que Runas nos trae de la saga los Niños Descarriados. Concretamente este tomo incluye la tercera y la cuarta entrega. La primera se llama Bajo el cielo de azúcar. Como es la tercera entrega, y por tanto número impar, es la continuación de Cada corazón, un umbral, el primer libro. En un sueño ausente, al ser un número par y cuarta entrega, nos traslada a un mundo nuevo, como ya hiciera Ahí abajo, entre raíces y huesos, concretamente al Mercado de los goblins. Ambas novelas han sido traducidas por María Pilar San Román.

Vuestra autora favorita

Lo que os propongo es que si os gusta la fantasía, todavía estáis evocando libros tales como Alicia en el País de las Maravillas o Peter Pan, este es vuestro canal para viajar a través de unas puertas mágicas a la más increíble fantasía que se ha escrito recientemente. ¿Quién es la responsable de todo esto? Pues ni más ni menos que la prolífica y premiada Seanan McGuire, una incansable escritora que no para de publicar títulos de todos los géneros imaginables.
Os invito a que visitéis la reseña que os hice de Cada corazón, un umbral no solo porque vais a descubrir qué os espera en ese primer título de la saga, sino porque también os hablo de McGuire. No obstante, en esta ocasión, sí quiero remarcar algo de su biografía que a mí me ha llamado poderosamente la atención. En alguna entrevista ha reconocido que los escritores que la han influido al principio han sido Stephen King y Ray Bradbury. Ahora, que ya he leído algún título de la autora, no puedo estar más de acuerdo. Porque, aunque cada escritor tiene una inspiración inicial y luego va definiendo su propio estilo, no cabe duda que el hilo narrativo de sus aventuras y misterios, e incluso la parte oscura es Stephen King en estado puro. Pero, esa capacidad de convertir cada escena que nos pinta en sueños delirantes efectivamente me cuadra que beba de la inspiración de Ray Bradbury. Por lo tanto, si aún eres de los que no han descubierto a esta autora, tienes en ella todo un abanico de lecturas desde la más pura ciencia ficción hasta la más desbordante fantasía como es el caso que hoy nos ocupa.

Runas es la encargada de traer a nuestro país una de las sagas más premiadas, los niños descarriados. Lo hace con esa cuidada edición que nos tiene a muchos enamorados con tapa dura, páginas de excelente gramaje y un color que te invita a sumergirte en la historia como si fuera una puerta mágica. Como antes os he dicho, os invito a que visitéis las reseñas que os hice del primer libro y segundo libro y nos pongamos manos a la obra para descubrir este tomo protagonista de hoy.

BAJO EL CIELO DE AZÚCAR (Los Niños Descarriados 3)

En el título con el que arranca este volumen volvemos al colegio regido por Eleanor West, de edad incierta, donde los niños descarriados encuentran cobijo y protección. Esta primera historia independiente nos presentará a dos muchachas, Cora y a Nadya. Ambas han visitado mundos acuáticos. Cuando las dos se conocen tras la llegada de Cora al colegio piensan que han encontrado un valioso apoyo la una en la otra, hasta que un día en el estanque cae una chica de unos 17 años desde el cielo. Dice estar buscando a su madre, la cual sabemos que está muerta, por lo que nos enfrentamos a la paradoja de cómo ha podido nacer Rini Onishi. Las muchachas, junto a Christopher, corren a decírselo a Eleanor y a Kade. Eleanor no puede dejar de estar preocupada dado que si estaba muerta y el futuro, cualquiera que hubiese sido anteriormente, se estaba desmoronando, eso anticipaba problemas. Futuros, pasados, daba igual. Todo se desmoronaba.Visitaremos los Salones de los Muertos y conoceremos a la Dama de los Muertos y a su esposo, un viaje gracias a Nancy que, os recuerdo, tenía vinculación con Kade, sobrino de Eleanor. Christopher tocará su flauta de hueso para buscar espectros, aunque él toca normalmente para esqueletos. Y habrá que hacer un pago al Señor de los Muertos.

Rini, que va buscando a su madre Sumi, y que reúne el valor para bajar hasta aquí, va desapareciendo como en las fotos de Regreso al futuro. Pero, el viaje no acaba aquí. Nuestros pies volarán hacia Dulceria, Belyyreka, Sinsentido, el inframundo y los mundos sumergidos. Nadaremos en un mar de fresa y ruibarbo.Leer esta novela nos hace regresar a una maravillosa metáfora del mundo actual donde ser distinto te convierte en un bicho raro. Si viajáis un poco con vuestra memoria quizá algunos distingáis esa etapa en la cual la niñez y la adolescencia empiezan a darse la mano es una época de difusión, donde todo se entremezcla, donde la fantasía y la racionalidad pugnan por prevalecer la una sobre la otra. Eso es lo que nos encontramos aquí, niños y niñas que han visitado mundos donde se rompen las reglas de la racionalidad y que cuando vuelven a su día a día lo único que desean es regresar. Son unos incomprendidos que son llevados a este colegio que nos recuerda mucho a la mansión de Xavier donde enseña a la Patrulla-X y sus mutantes donde les protege y devuelve a la realidad. De trasfondo, problemas tales como el complejo por ser una niña gordita, la transexualidad,…Preparaos para la aventura, divinidades, personajes horneados y reminiscencias de Alicia en el País de las maravillas. Alzad vuestra vista hacia arriba y observad un cielo de gominolas brillantes por estrellas y una luna de azúcar.

 

EN UN SUEÑO AUSENTE (Los Niños Descarriados 4)

En un sueño ausente, ambientada en los años 60, nos presenta a Katherine Victoria Lundy, una chica que es corriente y extraordinaria a la vez. Tiene una hermana 6 años menor, Diana, y un hermano 6 años mayor, Daniel. Precisamente cuando nuestra protagonista cumplió los 6 años descubrió que el resto de su vida lo pasaría sola, sin amigos en sus fiestas de cumpleaños y tan solo rodeada de sus fantasías, sus secretos, sus libros de los Cinco que adoraba y que le permitían recorrer mundos soñados y madurar de manera anticipada antes de encontrar su puerta. Lundy es por tanto carne de cañón de entrar en un mundo donde en apariencia todo, absolutamente todo, está compensado dado que tiene un precio prefijado que si no se paga queda anotado como deuda. Habéis visto la portada del libro, pues aquí encontraremos un árbol con una puerta a través de la cual nuestra querida Catherine entrará en más de una ocasión. Ojo, no va a ser la única en hacerlo. Hasta aquí puedo leer.

Lo que sí quiero hacer notar es que Luna, la Archivista la Bromista y un sinfín de personajes más pasarán ante nosotros en un mundo como los anteriores, construido de manera perfecto. Cuidado, no obstante, como os decía, aquí hay que pagar el precio justo de cada elemento. Si no, tienes el riesgo de acabar convertido en un pájaro encerrado en una jaula que de alguna manera ha querido recordarme a los asnos de Pinocho. Os fascinará el mercado goblin. Recuerdo que la primera vez que oí este termino fue en la película Dentro del laberinto. Aunque, también vosotros lo habréis visto en las obras de Tolkien y en Harry Potter. Comeréis pasteles de carne, pasteles de frutas; los lápices se cotizarán tan valiosos como el oro y nos recordarán que determinadas puertas solo se pueden cruzar si estás verdaderamente segura.Me quedo con detalles tales como el pasaje en el que Diana se encara con su hermana Lundy y le reclama que no la conoce después de tantos años y desapariciones. Me gusta cómo el mercado goblin se muestra como una crítica al mercado capitalista y liberal. Y no puedo evitar adorar a esta metódica muchacha protagonista, una entusiasta de los libros, que está en medio de un hermano mayor y una hermana pequeña populares y rodeados de amigos mientras que ella no; ella está rodeada de libros.

Conclusión

Precioso volumen de cromática fantasía que recorren unos personajes que calarán en vosotros. Cada página nos atará más a estos mundos y desearemos no abandonar a nuestros amigos. Ojo a las sorpresas, como por ejemplo la que nos reserva el Epílogo.

Color y, en ocasiones, oscuridad; que nadie se confíe. La historia continúa y recordad: las reglas son las reglas. Feliz lectura!

Jaime Santamaría
Economista con alma de escritor. Amante de los viajes, tanto de los que requieren maletas como imaginación. Siempre con ganas de aprender.

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