A medida que aumentan los niveles de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera, más cantidad de este gas de efecto invernadero es absorbida por los mares. Como resultado, los océanos del mundo se acidifican cada vez más, causando una amplia variedad de problemas bien documentados en los ecosistemas y los animales. Ahora, un grupo de investigadores informa en la revista Current Biology sobre las primeras evidencias de que lo mismo está sucediendo en el agua dulce.

Este estudio descubrió que algunos ecosistemas de agua dulce se están volviendo más ácidos con el aumento de pCO2 (presión parcial de CO2). También muestran en estudios de laboratorio que incrementar la presión parcial de CO2 en agua dulce tiene efectos perjudiciales en al menos una especie clave estudiada, un pequeño crustáceo dejando a sus individuos menos capaces de defenderse y detectar a los depredadores. Esto sugiere que los efectos generales en la fauna podrían ser de mayor alcance.

Muchos estudios señalan los tremendos efectos del aumento de los niveles de CO2 en los ecosistemas marinos”, afirma Linda Weiss, de Ruhr-University Bochum en Alemania. “Sin embargo, los ecosistemas de agua dulce han sido pasados por alto durante mucho tiempo. Nuestros datos indican otro problema con la presión parcial de CO2: la acidificación del agua dulce dependiente de pCO2”.

La acidificación oceánica tiene consecuencias sobre las redes alimentarias marinas, los ciclos nutrientes, la productividad y la biodiversidad. Sin embargo, sobre los ecosistemas de agua dulce hasta ahora apenas existían datos al respecto. Para investigar, Weiss y sus compañeros observaron cuatro reservas de agua dulce en Alemania. Sus análisis de datos de 35 años, desde 1981 a 2015, confirmaron un continuo aumento de la presión parcial de CO2. Como en los océanos, este incremento ha sido asociado con un decrecimiento del pH. De hecho, el pH ha disminuido un 0,3 en esos 35 años, lo que sugiere que el agua dulce puede acidificarse más rápido que los océanos.

El equipo de investigadores analizó los efectos de esa acidez en unos crustáceos de agua dulce llamados Daphnia, también conocidos como pulgas de agua. Se trata de una especie dominante de muchos lagos, estanques y embalses, y representan una fuente de alimento primaria para animales mayores.

Cuando las pulgas de agua sienten que hay depredadores cerca, responden produciendo cascos y púas que les convierte en una presa más difícil de comer. El equipo de Weiss descubrió que los niveles crecientes de pCO2 dificulta la habilidad de las pulas de agua para proveerse de estas protecciones.

Altos niveles de CO2 reducen la habilidad de la Daphnia de detectar a sus depredadores”, confirma Weiss. “Ésto reduce la expresión de defensas morfológicas, lo que les convierte en animales más vulnerables”. Ésto podría extenderse a otras especies de agua dulce.

Ahora tenemos que conocer el alcance global de este fenómeno”, se pregunta Weiss. La pregunta que lanza es: “¿Son todos los embalses de agua dulce propensos a este tipo de acidificación?

Fuente: Cell Press.

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