Si hay una saga que en los últimos años está en un estado de forma envidiable es Yakuza. Tanto por sus nuevas entregas como sus remasterizaciones, no solo nos permite disfrutar de los grandes juegos que nos presentan sino que, aunque sea por la cantidad de veces que aparecen en los medios, va acercándose a un número mayor de jugadores en nuestras fronteras. SEGA lo ha visto venir muy bien y está explotando esta gallina de los huevos de oro tanto como puede. Por suerte, esto no influye de forma negativa en la calidad de sus títulos, al menos de momento, sobre todo por la decisión de remasterizar sus primeros títulos más que intentar desarrollar nuevas entregas, algo bastante más complejo dada la extensión de sus posibilidades de juego.

Yakuza Kiwami 2, la entrega que nos ocupa, es el nombre de la remasterización de Yakuza 2, que se lanzó originalmente para Wii y PlayStation 2 allá por 2006 en Japón. A Europa tardó más en llegar, como suele pasar con estos títulos.

Nos encontramos ante un título continuista desde el punto de vista argumental: comenzamos un año después de los eventos del juego anterior, Yakuza Kiwami. Nuestro eterno protagonista, Kazuma Kiryu, intenta llevar una vida más o menos pacífica alejado de los Yakuza, junto a Haruka, su hija adoptiva. Pero como imaginaréis, no le va a ser tan sencillo. Debido a ciertos acontecimientos que por supuesto no vamos a spoilear, tanto por no destaparos la historia de este título como del anterior, acabaremos intentando ayudar a los Tojo ante peligros conocidos, así como nuevos adversarios.

La carga argumental de los Yakuza, como siempre, es bastante elevada y llena de secuencias de vídeo que pueden ser bastante extensas. Como además muchos de los protagonistas ya tienen una relación estrecha entre sí, puede resultar complicado seguir la historia si no hemos jugado a la versión anterior. Por suerte, al principio tenemos la opción de revivir hechos anteriores mediante un resumen bastante largo que nos pone al día de los acontecimientos previos al inicio del juego. Además, incluso si quisiéramos saltárnoslo e ir directo a la actualidad, SEGA tiene cuidado a la hora de presentarnos a los personajes relevantes, dándonos un poco de tregua para ir conociéndolos poco a poco.

Tanto la historia en sí como la forma de contarla es de las mejores de la saga, con un antagonista muy carismático, un desarrollo muy directo y bastante centrado en las reyertas de los diversos clanes, sin tanto desvío como ocurre en varios de los títulos posteriores de la saga, incluida la última entrega, Yakuza 6 The Song of Life, que ya analizamos cuando salió y que, aunque parezca sorprendente, es la base de este lavado de cara de Yakuza 2.

Aunque realmente llamarlo lavado de cara es menospreciar el trabajo hecho por los desarrolladores. Realmente estamos ante un remake que no solo rehace el juego gráficamente con el motor Dragon Engine, sino que añade características y modifica varias de sus características jugables para adaptarlo a un sistema más actual. Tomando como base, como os comentaba, Yakuza 6.

Para empezar, se ha añadido un nuevo capítulo independiente que nos permite jugar como Goro Majima, nada menos. Se desbloquea una vez avancemos unas cuantas horas en el juego y podremos acceder a él desde el menú principal, no forma parte de la historia general. En esta campaña, de menor duración y calado de la original pero bastante interesante, se nos cuenta como Majima forma su empresa, «Majima Construction», después de separarse del clan Tojo. Por tanto, es anterior a la historia principal y cuenta con alguna que otra aparición sorpresa. Sin duda es el mejor añadido de este título, sobre todo para los que ya jugaron al original, aunque su estilo de lucha es algo limitado, ya que no podremos mejorar habilidades ni subir de nivel.

Otros cambios y mejoras a título jugable se notan sobre todo, precisamente, en el sistema de combate, bastante diferente al Kiwami original y muy cercano al de Yakuza 6. Tiene sus ventajas e inconvenientes, aunque con algunas mejoras respecto a este: por ejemplo, podremos guardar las armas que consigamos en una pelea para usarlas más adelante.

Por lo demás, estamos ante un Yakuza con todas las de la ley, esto es: historia de mafiosos salpicada por decenas de misiones secundarias con un humor marcadamente japonés, muchas de ellas esperpénticas; podremos recorrer escenarios con un nivel de detalle increíble, de los que hablaremos más adelante; la cantidad de cosas que podremos hacer en ellas roza el absurdo, de tal forma que podremos alargar nuestro juego prácticamente todo lo que queramos. De hecho, en todos los juegos de la saga corremos el riesgo de dejar de lado la historia principal para dar vueltas por ahí a ver qué pasa; un sistema de combate en tiempo real sin grandes dificultades y bastante entretenido contra principalmente enemigos generados aleatoriamente, pero algo simple viendo los estándares del género; un sistema de progresión bastante acertado y la continua sensación de que realmente estamos viviendo una recreación del Japón actual, aunque en realidad estamos ante exageraciones y estereotipos, por supuesto.

Para hacerse una idea de la ingente cantidad de contenido habitual en los Yakuza, vamos a enumerar algunas de las opciones principales que tenemos para dedicar tiempo a cosas poco productivas: vuelve el creador de clanes de Yakuza 6, un juego de estrategia en tiempo real y vista isométrica con varias horas de duración y en el que tendremos que derrotar a clanes rivales con nuestros propios matones, sin controlarlos directamente. Por otro lado, en los recreativos SEGA podremos disfrutar de versiones completas de Virtua Fighter y Virtua ON, entre otros. Si somos más de juegos analógicos, podremos competir en dardos, Mahjong o cartas y si exploramos lo suficiente, tendremos a nuestra disposición un karaoke, poder ser el manager de un cabaret y, en definitiva, contenido a raudales.

Gráficamente nos encontramos de nuevo con el Dragon Engine que SEGA desarrolló e inauguró en Yakuza 6. No estamos hablando de una mejora de los gráficos originales, sino de un juego rehecho por completo y que a diferencia del Kiwami original, donde había partes que lucían menos de lo que nos gustaría, el nivel general de acabados es más que notable. Por desgracia, a veces el framerate cojea y se ve claramente por debajo de los 30fps, aunque no resulte un problema importante.

Si hablamos de esta saga y la parte técnica no podemos dejar de comentar, una vez más, lo impresionante que resulta pasear por Kamurocho, una versión condensada del Kabukicho real, en el distrito de Shinjuku. Será en sus calles y locales donde una vez más pasaremos gran parte del juego. Sin embargo, casi la mitad de este ocurre en otras dos localizaciones, esta vez en Osaka: Sotenbori y Shinseicho, basadas en los distritos reales de Dotonbori y Shinsekai. Pasear por estos entornos puede no ser tan mítico como por Kamurocho, pero no le resta valor al añadido. Eso sí, no generan tanto contraste como aquél pueblecito bucólico dejado de la mano de Dios que nos tuvimos que aprender de memoria en Yakuza 6.

Por lo demás, como decimos, luce a un gran nivel: quizá las animaciones podrían haberse pulido más en algunos casos, ya que algunos personajes parecen demasiado rígidos (o a lo mejor son las altas horas de gimnasio semanal que los han dejado así) pero en cuanto al acabado, no podemos poner muchas quejas al respecto.

No podemos decir lo mismo del audio, ya que una vez más y como es costumbre, las voces nos llegan en japonés con subtítulos en inglés. Aunque ya hemos dicho lo mismo varias veces, podemos reiterar de nuevo que aceptamos que si hay un título en el que tiene sentido dejar las voces en su idioma original, es este. Pero esperamos que la larga lista de excelentes títulos que nos está dejando SEGA en los últimos años en lo que concierne a esta saga atraiga a la suficiente gente para que merezca la pena el esfuerzo extra de, al menos, poner unos subtítulos en español a la altura que no supongan una barrera más para acercarse a Kazuma Kiryu y compañía.

En resumen, Kiwami 2 es la mejor versión de aquel Yakuza 2 que ya tan buenas críticas cosechó. Consigue que merezca la pena no solo a los que no lo jugaron en su momento, que además así pueden aprovechar para ponerse al día con el argumento, sino que incluso los que ya lo completaron, podrán ver en su contenido extra y sus reajustes una excusa suficientemente válida para adquirirlo de nuevo.

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