Warszawianka serie SkyShowtime

Todo en ‘Warszawianka’ (Skyshowtime) huele a ‘Californication’, hasta su título. Normal que, como siempre, los estúpidos responsables hispanos decidiesen cambiarle el nombre. Lástima que, al hacerlo, y nuevamente, hayan optado por otro que nada tiene que ver con lo que la serie cuenta: “Todavía aquí”.

‘Warszawianka’ es entretenida, interesante y (a su manera) original

El relato se centra en la historia del Franek (interpretado maravillosamente por Borys Szyc), uno de los presuntamente mejores escritores vivos de la literatura polaca y una estrella en ciernes, pero con el problema de ser incapaz de superar la estela de su primer éxito editorial titulado, precisamente, “Warszawianka”. Para intentarlo opta por el camino del exceso, con momentos de éxtasis, otros de decadencia y otros de depresión; pero que sitúan al personaje en recurrentes situaciones límite de las que va saliendo a duras penas.

Se comporta así porque, aunque cuarentón, se trata nada más que de un inmaduro adolescente que ha ido navegando por la vida entre su acomodada familia de clase media y su prestigio, hasta llegar al punto en que ahora mismo se encuentra: el punto de decidir qué camino quiere tomar. Los diez capítulos de la serie presentan dudas, giros, cambios bruscos y decisiones que van llevando al personaje de Franek, y al espectador, a una situación ¿límite? que pone fin a la temporada. Un final de temporada que recuerda, por cierto, a la serie estadounidense en la que, en mi opinión claramente, esta serie polaca se inspira.

Una serie que merece la pena ser vista

Aun así, ‘Warszawianka’ (SkyShowtime) sí merece ser vista porque, aunque inspirada, consigue construir un espacio mitológico propio dónde lo que le sucede a Franek tiene un sentido y significado propios, independientes de su referente yanqui. La vida polaca y europea, el espíritu continental que a todos nos conecta, permea la serie a través de su personaje principal, siendo un representante excéntrico, pero auténtico, del momento incierto en que hoy vive la masculinidad occidental.

No es la mejor serie del mundo, está claro, pero sí cumple con las tres claves básicas de la televisión: entretenida, interesante y (a su manera) original. Visto lo que tenemos este verano, poco más se puede pedir.

Calificación: 6/10

Fco. Martínez Hidalgo
Filólogo, politólogo y proyecto de psicólogo. Crítico literario. Lector empedernido. Mourinhista de la vida.

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