Puesto que me parece una iniciativa totalmente loable que los museos organicen exposiciones de videojuegos, cuando me enteré de que el Science Museum de Londres buscaba voluntarios para Power Up, no me lo pensé mucho.

Lo primero que me sorprendió, muy gratamente, es que sí, ya vivimos en un mundo en el que hay museos que organizan exposiciones de 40 años de historia de los videojuegos y hacen noches temáticas sobre ellos. En este caso, fue con la colaboración de la European Gaming League, que es la que facilitó todo el material.

Lo segundo es que tuvieran consolas y sistemas diversos desde 1977 y que todos ellos fueran jugables. Sí: Binatone, Atari, BBC, Amstrad, Vectrex… Y de ahí hasta hoy, con secciones de Mario, Sonic, Street Fighter, juegos musicales, el primer Doom, el primer Quake, Halo, Minecraft, todos los Mario Kart, todos los Smash Bros… pasando incluso por recreativas y hasta dos secciones de realidad virtual.

Power Up: 40 años de videojuegos y mucha ilusión

El evento termina hoy, y sólo puedo maravillarme ante la preciosa experiencia que ha sido para mí. No sólo por lo comentado arriba y por lo amables y encantadores que han sido tanto el personal como el resto de voluntarios y los visitantes, sino por los momentos verdaderamente emotivos que he vivido.

Ver a niños jugando con sus abuelos, a parejas o amigos, a familias enteras, a niños explorando los sistemas más antiguos con curiosidad y empeño… En ocasiones, hasta tres generaciones juntas riéndose y pasando un buen rato. En momentos como el de la imagen de abajo, el mundo es un lugar mejor.

Ver a esa mujer a la que se le iluminó la cara cuando me preguntó, por hacer algo, si teníamos ese juego que tanto disfrutó en su infancia llamado Rainbow Islands y le dije que sí, y acabar jugando con ella en la NES, reviviendo tantas tardes escalando arcoíris en mi habitación.

O la que estaba ahí sólo por su nieta y me preguntó por “algún juego para señoras mayores”; pocos minutos después estaba enzarzada -por su cuenta y por iniciativa propia- en un mano a mano con la niña en el Super Bomberman. Sin olvidarme de la que me contaba que había hecho su tesis sobre realidad virtual en los 80 mientras, ahora, veía a su hijo probarla.

Power Up: 40 años de videojuegos y mucha ilusión

Así que esta tarde me despediré de la emoción en los ojos de la gente al ver las reliquias de antaño o al probar la realidad virtual por primera vez y de todos mis compañeros que agradables han hecho estos días. Pero me llevo una experiencia muy enriquecedora y valiosa en lo personal y el haber aportado otro granito de arena al mundo de los videojuegos.

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