La consola menos potente de la generación recibe la versión más estable del remaster.
Hace poco más de un año, cuando Bethesda soltó por sorpresa The Elder Scrolls IV: Oblivion Remastered en PC, PlayStation 5 y Xbox Series, ya os contamos en nuestro análisis que estábamos ante mucho más que un lavado de cara: una puesta al día ambiciosa, respetuosa con el original de 2006 y preciosa gracias a Unreal Engine 5. Pero el tiempo, que lo pone todo en su sitio, también dejó al descubierto su gran talón de Aquiles en forma de tirones al recorrer el mundo abierto, cierres inesperados, un rendimiento que empeoraba con las sesiones largas… problemas que, como recogíamos hace apenas unos meses, seguían sin resolverse doce meses después de su estreno. Por eso, cuando se anunció la versión de Nintendo Switch 2, muchos nos temimos lo peor: si el juego sufría en máquinas potentes, ¿qué iba a pasar en una portátil? Pues ha pasado algo que no esperaba nadie. La versión de Switch 2 es la más estable y mejor optimizada de todas. Tanto, que Bethesda ya ha prometido llevar sus mejoras al resto de plataformas. Vamos a contaros por qué esta es, hoy por hoy, la mejor forma de volver a Cyrodiil.
Cyrodiil cabe entero en un cartucho
Empecemos por un detalle que a los coleccionistas nos importa mucho, ya que, en una época en la que las Game Key Cards se han convertido en la norma (y ya sabéis lo poco que nos gustan por aquí), la edición física de Oblivion Remastered para Switch 2 trae el juego completo en el cartucho, con las dos grandes expansiones, Shivering Isles y Knights of the Nine, incluidas. Bethesda ha reconocido que encajarlo dentro del límite de almacenamiento fue complicado, pero al final han conseguido que solo el contenido adicional de la Deluxe Edition que incluye los conjuntos de armaduras, armas y bardas de Akatosh y Mehrunes Dagon quede como descarga aparte.

Estable donde los demás tropezaban
A nivel técnico, esta versión apunta a 30 imágenes por segundo estables, con 1080p en modo televisor y 900p en portátil, apoyándose en la tecnología de reescalado DLSS de NVIDIA, que en Switch 2 está aprovechada con más acierto que el reescalado que emplean las otras consolas. Los números son modestos si los comparamos con los 60 fps a 4K de los que presumen las versiones de sobremesa, pero es que aquellas versiones prometían 60 y no siempre cumplían; esta promete 30 y los clava.
Después de muchas horas recorriendo Cyrodiil en portátil, con sesiones largas de las que en PS5 acababan en tirones o directamente en un cierre inesperado, la sensación es de estabilidad absoluta. Bethesda y Virtuos han trabajado a fondo la capa de Unreal Engine 5, suavizando el desplazamiento por el mundo abierto, ajustando la distancia de dibujado y, sobre todo, corrigiendo la gestión de memoria que tanto daño hacía en las demás plataformas.
Eso sí, no todo es perfecto, porque en espacios abiertos, sobre todo en portátil, la imagen pierde nitidez y el reescalado deja algún rastro visible en la vegetación y en las distancias medias; en interiores y ciudades el juego luce muy bien, pero en el campo se nota que la máquina va al límite. Y los 30 fps, aunque sólidos como una roca, son 30 fps: quien venga de jugarlo a 60 va a notar el cambio los primeros minutos.

Mucho más que un port
La versión de Switch 2 ha llegado con una actualización de lanzamiento que corrige un buen número de errores heredados de la versión original, y con ajustes que mejoran la experiencia sin tocar su esencia. El más visible es el nuevo mapa a pantalla completa, mucho más claro y útil que el original, que para un juego donde te pasas la mitad del tiempo mirando dónde está la siguiente mazmorra o ese santuario daédrico que te falta, es un cambio que se agradece cada cinco minutos.
Aprovechando el hardware, el juego es también compatible con los controles de movimiento de los Joy-Con 2, una opción que en un principio miramos con escepticismo pero que para apuntar con el arco o afinar un hechizo tiene su gracia. Es totalmente opcional, así que quien prefiera el mando tradicional no tiene de qué preocuparse.
El mismo Oblivion, con todo lo bueno del remaster
Para quien se acerque por primera vez, conviene recordar lo que el remaster ya hacía bien, porque todo está aquí. El sistema de subida de nivel se rediseñó tomando lo mejor de Oblivion y de Skyrim, dejando atrás aquel escalado de enemigos que en 2006 penalizaba a quien subía de nivel «mal»; ahora las zonas iniciales son más peligrosas y la sensación de volverse poderoso con las horas es mucho más tangible. Al combate llegaron el sprint, el bloqueo activo y los ataques cargados, y la interfaz se rehízo por completo. Además, se grabaron nuevas líneas de diálogo para que cada raza tuviera su propia voz, algo que en el original brillaba por su ausencia.
Por supuesto, lo que no ha cambiado tampoco han cambiado sus arrugas y, es que, el combate, incluso con las mejoras, sigue siendo rígido comparado con cualquier RPG moderno (en esto Kingdom Come: Deliverance II juega en otra liga), y muchas conversaciones con los NPC suenan a 2006.

Conclusiones del análisis de Oblivion Remastered para Nintendo Switch 2
Hay algo casi poético en que la versión más modesta de Oblivion Remastered haya acabado siendo la más recomendable. Bethesda y Virtuos han hecho en Switch 2 el trabajo de optimización que las otras plataformas llevan un año reclamando para conseguir un rendimiento estable, sin degradación con el paso de las horas, con errores corregidos y con pequeñas mejoras jugables que mejoran la experiencia. A cambio pedimos aceptar 30 fps y una imagen que en exteriores va justa, un peaje que, con Cyrodiil en la mano y el juego entero en un cartucho, nos parece más que razonable.
Si aún no habéis jugado a Oblivion, esta es la versión con la que empezar. Y si lo abandonasteis hace un año harto de tirones, aquí tenéis la excusa perfecta para darle una segunda oportunidad a uno de los mundos abiertos más importantes de la historia.


























