
Si hay algo que Rose Gate sabe hacer bien, es crear historias que se leen solas. Mi animadora secreta, el último libro de la autora que viene de mano de Mil Amores, Tiene exactamente ese tipo de narrativa que engancha casi desde el principio. Esto hace que acabes leyendo muchísimo más de lo que pensabas. Romance deportivo, tensión prohibida, convivencia y personajes con bastante química. Una combinación que, sinceramente, funciona muy bien durante prácticamente toda la novela.
La historia gira alrededor de Skyler Wallace. Una animadora que intenta hacerse un hueco dentro de las Dallas Cowboys Cheerleaders mientras trata de mantener su vida bajo control. Por otro lado, tenemos a Levi Carter. Jugador estrella del equipo, acostumbrado a la presión mediática y a tener siempre los focos encima. Cuando las vidas de ambos empiezan a mezclarse por circunstancias bastante complicadas, la relación entre ellos pasa rápidamente de lo profesional a algo mucho más personal. Claramente es una pésima idea.
Una de las cosas que más me ha gustado del libro es lo fácil que resulta entrar en la historia. Rose Gate tiene una forma de escribir muy ágil, muy cercana, y consigue que los capítulos se pasen volando. La narración a dos voces ayuda muchísimo porque entiendes mejor tanto a Skyler como a Levi y hace que la relación entre ellos se sienta más natural. La química está ahí, desde el principio y, aunque el romance sigue bastantes clichés típicos del género, lo cierto es que están bien llevados y resultan entretenidos.
También me ha gustado toda la ambientación relacionada con las cheerleaders y el fútbol americano. No es solo un decorado puesto porque sí. Realmente se nota la presión, las normas, la imagen pública que tienen que mantener. Sería muy complicado para ellos que la relación saliera a la luz. Ese punto de “romance prohibido” le da bastante tensión a la historia y hace que quieras seguir leyendo para ver en qué momento todo termina explotando.
Otro detalle que siempre disfruto en los libros de Rose es volver a encontrar referencias a Saint Valentine Falls. La verdad que la historia funciona perfectamente por sí sola, pero las lectoras que ya conocen ese universo van a notar esa sensación de familiaridad que tienen todos sus libros conectados. Y, sinceramente, creo que esa es una de las cosas que mejor hace la autora, crear personajes y escenarios que terminan sintiéndose cómodos para el lector.
Eso sí, hay un aspecto que no terminó de convencerme del todo y fue el hijo de Levi. Entiendo perfectamente que la autora quería darle un toque adorable y enternecedor, pero en muchos momentos me parecía demasiado avanzado para tener cinco años. Algunas conversaciones y comentarios se me hicieron un poco surrealistas porque parecía más un niño escrito con mentalidad adulta que un niño real. No es algo que arruine la novela ni mucho menos, pero sí fue un detalle que me sacaba un poco de la historia en ciertos momentos.
Aun así y en líneas generales he disfrutado bastante el libro. Mi animadora secreta es una lectura muy pensada para entretener, para enganchar y para pasar un buen rato sin buscar algo especialmente profundo o complejo. Tiene momentos tiernos, escenas divertidas, bastante tensión romántica y protagonistas que funcionan bien juntos. Al final cumple perfectamente con lo que promete.
Mi animadora secreta probablemente gustará mucho a quienes disfrutan del romance deportivo, las historias de convivencia forzada y los romances secretos llenos de tensión. Quizá no sea una novela especialmente original dentro del género, pero sí es una lectura muy entretenida. De esas que devoras casi sin darte cuenta.
























