Tanto las personas jóvenes como las de edad avanzada tienen un menor grado de neuroinflamación (rojo) que los pacientes con enfermedad de Alzheimer
Tanto las personas jóvenes como las de edad avanzada tienen un menor grado de neuroinflamación (rojo) que los pacientes con enfermedad de Alzheimer. Crédito: Pascoal et al., Nature Medicine.

La neuroinflamación es el impulsor clave de la propagación de proteínas patológicamente mal plegadas en el cerebro y causa deterioro cognitivo en pacientes con enfermedad de Alzheimer, según revelan investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh en un artículo publicado hoy en Nature Medicine.

Por primera vez, los investigadores demostraron en pacientes vivos que la neuroinflamación, o la activación de las células inmunitarias residentes del cerebro, llamadas células microgliales, no es simplemente una consecuencia de la progresión de la enfermedad; más bien, es un mecanismo inicial clave que es indispensable para el desarrollo de la enfermedad.

Como joven neurólogo residente en mi país de origen, Brasil, noté que muchos pacientes con la enfermedad de Alzheimer son abandonados y están sin acceso a la atención adecuada“, comenta el autor principal Tharick Pascoal, doctor en Medicina y profesor asistente de psiquiatría y neurología en Pitt. “Nuestra investigación sugiere que la terapia combinada destinada a reducir la formación de placa amiloide y limitar la neuroinflamación podría ser más eficaz que abordar cada patología individualmente“.

“Nuestros resultados sugieren que es la interacción entre la neuroinflamación y la patología amiloide la que desencadena en el Alzheimer la propagación de tau y eventualmente conduce a un daño cerebral generalizado y deterioro cognitivo”

La enfermedad de Alzheimer se caracteriza por la acumulación de placas amiloides (agregados de proteínas alojados entre las células nerviosas del cerebro) y grupos de fibras proteicas desordenadas, llamados ovillos tau, que se forman dentro de las células nerviosas. Aunque los estudios en células cultivadas y animales de laboratorio acumularon una amplia evidencia de que la activación microglial impulsa la propagación de las fibras tau en la enfermedad de Alzheimer, este proceso nunca se había probado en humanos.

Los hallazgos del estudio sugieren que atacar la neuroinflamación podría ser beneficioso para las personas con la enfermedad de Alzheimer en etapa temprana y que podría ayudar a revertir o al menos ralentizar la acumulación de proteína tau patológica en el cerebro y evitar la demencia.

Para determinar el mecanismo por el cual los enredos desordenados de las fibras de proteína tau y las placas amiloides se diseminan por el cerebro y conducen a la demencia, los investigadores utilizaron imágenes en vivo para observar en profundidad los cerebros de las personas con diversas etapas de la enfermedad de Alzheimer y de personas ancianas sanas.

La acumulación de amiloide por sí sola no es suficiente para causar demencia

Los investigadores encontraron que la neuroinflamación era más frecuente en las personas mayores y que era incluso más pronunciada en los pacientes con deficiencias cognitivas leves y en aquellos con demencia asociada a la enfermedad de Alzheimer. El análisis bioinformático confirmó que la propagación de tau dependía de la activación microglial; es un elemento clave que vincula los efectos de la agregación de la placa amiloide a la propagación de tau y, en última instancia, al deterioro cognitivo y la demencia.

Muchas personas mayores tienen placas amiloides en el cerebro, pero nunca progresan hasta desarrollar la enfermedad de Alzheimer“, comenta Pascoal. “Sabemos que la acumulación de amiloide por sí sola no es suficiente para causar demencia; nuestros resultados sugieren que es la interacción entre la neuroinflamación y la patología amiloide la que desencadena la propagación de tau y eventualmente conduce a un daño cerebral generalizado y deterioro cognitivo”.

El doctor en Medicina Pedro Rosa-Neto, de la Universidad McGill, es el autor principal y cocorresponsal del artículo que describe este estudio. Otros autores son de la Universidad McGill; Universidad de Gotemburgo, Suecia; Universidad de Amberes, Bélgica; Universidad de Toronto, Canadá; Imperial College London, Reino Unido; Hospital Universitario Sahlgrenska, Mölndal, Suecia; y la Universidad de Cornell.

Fuente: Nature Medicine.

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Cofundador de Fantasymundo, director de las secciones de Libros, Ciencia y Cine/TV. Lector incansable de ficción y ensayo, escribo con afán divulgador sobre temáticas relacionadas con el entretenimiento y la cultura cercanas a mis intereses.

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