Una imagen e un fondo oscuro con una casa parecida a una jaula de pájaros y las lestras del título La Casa del silencio
Portada de "La Casa del silencio" de Kiersten White. | Fuente: Puck.
Una imagen e un fondo oscuro con una casa parecida a una jaula de pájaros y las lestras del título La Casa del silencio
Portada de «La Casa del silencio» de Kiersten White. | Fuente: Puck

Kiersten White es una autora best seller del New York Times, ganadora del premio Bram Stoker. Ha publicado varias novelas de éxito en España como Lucy Inmortal o la trilogía de Las Hijas de las tinieblas. La casa del silencio es su lanzamiento más reciente, una novela de fantasía publicada por Puck y traducida por David Tejero Expósito.

La historia trata de Pajarilla, una joven que para salvar a su hermana debe entrar en una mansión llamada la Casa del Silencio. Se encuentra en mitad de un peligrosa turbera, y es un lugar donde llevan a los niños cuya Intervención ha despertado poderes difíciles de controlar, y allí reciben un tratamiento especial. Pero nadie sabe cómo se curan ni si salen vivos de la casa, porque no se les vuelve a ver nunca más.

La protagonista, Pajarilla, hace tiempo que se fue de su casa para trabajar y ganar dinero para que sus padres pudieran pagar la Intervención de su hermana Urraca. Esa operación tan cara otorga poderes diferentes a cada persona, y si son provechosos pueden conseguir un puesto en el gobierno.

Después de un tiempo, Pajarilla regresa y se da cuenta de que su hermana ya no está, y sus padres no le quieren decir dónde se encuentra Urraca. Desesperada por buscarla, consigue información a través de un médico obsesionado con la Casa del Silencio y lo que hacen allí dentro, porque nadie sabe qué tratamiento especial dan a esos niños intervenidos.

Por fin consigue entrar en la misteriosa mansión como sirvienta, tras chantajear al ministro de Economía. Pero, a pesar de todo su esfuerzo y sufrimiento para entrar en la misteriosa casa, no encontrará ninguna pista de su hermana, solo misterios y secretos.

La casa del silencio: esconde un secreto espeluznante

Nada más empezar a leer se me hizo rara la forma de escribir y contar la historia de White. Es en tercera persona, pero hay capítulos donde parece que es la propia casa la que habla, protagonizando durante unas líneas sus sentimientos y pensamientos. En un principio me resultó extraño, pero cuando sigues leyendo poco a poco todo empieza a tener sentido.

Por un lado, tenemos la historia de Pajarilla que quiere encontrar su hermana, pero cuando te vas adentrando más en la trama te vas dando cuenta que hay mucho más. Esta historia trata sobre desigualdades sociales de un mundo en el que no todas las personas tienen la oportunidad de tener poderes ni hacerse la Intervención.

Los nombres importan: los que tienen uno de plantas, como Serbal, vienen de familias pobres pero que pueden mejorar sus estatus. Las clases altas suelen tener nombres abstractos, estaciones, como Nimbo. Mientras que los que tienen nombre de aves como Pajarilla son de la clase más baja.

Luego, el sistema de poderes me ha parecido bastante peculiar. Después de la Intervención los que sobreviven pueden tener habilidades externas o internas, como los empáticos que pueden proyectar hacia afuera sus emociones o detectar las emociones de los demás. Lo que destaca la desesperación por llegar a tener poder aún pudiendo morir en el proceso y el control de los gobernantes sobre esos poderes.

Y la ambientación es, sin duda, el otro elemento imprescindible de esta novela. La casa misteriosa, sus largos pasillos, sus puertas cerradas y el misterio de por qué los niños que se alojan ahí son en realidad aristócratas adolescentes que poseen poderes extraños en vez de niños pobres y desamparados que sufren por la Intervención. Y la angustiante sensación de que se esconden muchos secretos y que no puedes confiar en nadie de esa casa.

En un principio cuesta bastante adentrase en la historia, confiar en los descubrimientos de Pajarillo y en cómo dosifica la información la autora. Había partes de la novela, más hacia la mitad, que se me hicieron un poco lentos, pero luego va tomando más intensidad y acción hacia el final. Quizás me hubiera gustado que la escritora hubiera dejado pistas más fáciles de interpretar, porque el final se me hizo demasiado rápido. Se desvelaron los misterios y secretos de golpe y costaba entenderlos todos bien por el avasallamiento de información.

Lo que logró que siguiera leyendo no fue la propia protagonista, que no me cayó mal pero tampoco genial, ni tampoco los secundarios como Piscarda o Bosque, el interés romántico de Pajarilla, sino la investigación sobre qué escondían en aquella casa y dónde se encontraba su hermana. Ese misterio me tenía de los nervios, descubrir qué tratamiento le estaban dando a esos niños, quién era la Ama de Casa que dirige la mansión, y qué había detrás de su puerta cerrada.

Los únicos personajes que me han gustado son Río, una chica alegre que puede saltar a los sueños de los demás; Bosque, no puedo decir cuál es su poder, solo que lo que le hace a Pajarilla logra que evolucione como protagonista; y Lago, una niña incomprendida que cuando terminas de leer la novela la llegas a comprender tanto.

La casa del silencio es una novela de fantasía diferente a lo que se suele ver en el panorama actual, más tirando hacia el misterio y lo paranormal, con una acción contenida hacia el final. Para adentrarse en esta historia hay que tener paciencia y dejarse guiar por Pajarilla y la autora con la mente abierta.

Silvia Cabrero
Soy periodista, escritora y amante de las novelas de fantasía. Me encanta refugiarme entre las historias para vivir otras vidas más interesantes.

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