Tras un primer volumen que nos sorprendió a todos por su originalidad y alocada frescura (y cuya reseña podéis leer aquí), Fandogamia sigue apostando por Giant days, que ya ha alcanzado el tercer tomo en español.

Este cómic, con John Allison a los guiones, Lissa Treiman y Max Sarin en el dibujo y Withney Cogar al color, sigue las hilarantes aventuras universitarias de tres chicas: Esther, Susan y Daisy, que, tras conocerse al inicio de las clases, se han convertido en grandes amigas. Tres protagonistas que, como en cualquier buena comedia, tienen personalidades muy dispares: Esther es intensa, espontánea, popular y una drama queen de mucho cuidado, totalmente opuesta a la más sensata, negativa y realista Susan; el trío lo completa Daisy, dulce, soñadora y tímida.

El segundo volumen recopila los números 5 a 8 de la serie. Tras un primer semestre movidito, las chicas se preparan para el baile de navidad, en el que Daisy continúa intentando descubrir su identidad sexual, Esther, dispuesta a arrasar, se encuentra con una realidad distinta y Susan, que iba sin expectativa alguna, termina encontrándose con un viejo conocido.

Tras el baile, las tres regresan a casa para pasar las navidades con su familia, pero Esther y Daisy no tardan en recibir un mensaje de ayuda de su amiga, y viajan hasta Northampton solo para darse cuenta de que Susan ha desaparecido, quizá a causa de una terrible venganza.

Ya de regreso a clases y con los exámenes a la vuelta de la esquina, Esther recuerda que la universidad es algo más que fiesta y chicos, y tiene una crisis de identidad y de fe, mientras Susan se debate sobre si debe hablarles a sus amigas de su nueva relación, y Daisy, que se ve un poco apartada de los dilemas de las demás, busca un nuevo rol en el que pueda encajar.

Por su parte, el volumen 9 (que recopila los números 9 a 12 de la serie), no podría ser más político: Ed Gemmell, que se ha metido en el periódico universitario, termina involucrado en un escándalo que hace que el presidente del consejo estudiantil dimita. Al mismo tiempo, y constantemente ignorado por Esther, encuentra en nuevo amor entre sus compañeros, pero las cosas no acaban como le gustaría. En cuanto a las chicas, Susan se deja enredar para gestionar una de las candidaturas a presidencia del consejo estudiantil, lo que termina por obsesionarla y hundirla en el mundo de la noche, mientras McGraw trata desesperadamente de reconectar con ella.

Esther recibe la visita de Lindsay, una amiga cuyo entusiasmo y ganas de fiesta resultan arriesgados, y que termina por arrastrar a una noche de fiesta a toda la panda.

Al ver alicaídas a sus compañeras, Daisy usa sus conocimientos de girl scout para llevárselas de acampada, pues piensa que reconectar con la naturaleza les aportará claridad. Y en cierto modo lo hace, pues para cuando regresan Esther ha tomado una decisión que cambiará su mundo… y que se convierte en el clifhanger/bofetón emocional que me está haciendo esperar al siguiente volumen con ansias.

Y es que es demasiado fácil conectar con las chicas: John Allison es un maestro a la hora de crear personajes empáticos, haciendo que el lector se preocupe por sus dilemas, dudas y dramas. Tanto las protas como los secundarios son muy humanos, tienen alma, y eso es uno de los grandes atractivos de Giant days. Las personalidades opuestas de Esther, Daisy y Susan en vez de chocar forman un conjunto con mucha química y súper divertido.

Aunque cada capítulo es una unidad casi independiente, a modo de sitcom, los personajes son un hilo conductor muy potente, pues los vemos evolucionar, cambiar y adaptarse a situaciones muy distintas.

El guion es ágil e inteligente, y ese puntito alocado y surrealista le aporta mucha personalidad y lo vuelve hilarante y sorprendente. Nunca te esperas lo que va a ocurrir.

Pero gran parte de la fuerza de Giant days recae en su dibujo. Los dos primeros capítulos del volumen 2 (al igual que todo el primer volumen) están dibujados por Lissa Treiman, que tiene un estilo cartoon muy expresivo y potente, y sabe jugar bien con el volumen y la posición de los personajes. Max Sarin recoge el testigo a partir de este punto, encargándose también de dibujar el tercer volumen: su estilo es más estilizado, limpio y elegante, e introduce una gestualidad algo más exagerada y próxima al manga.

El cambio de dibujante en el volumen 2, aunque visible, no se hace incómodo gracias a la continuidad visual de Withney Cogar y su magnífico manejo del color. Giant days es muy colorido, con tonos vibrantes y cálidos, que convierten este cómic en una delicia para el ojo.

La edición de Fandogamia no podría ser de más calidad, y a un precio muy que ajustado de 10€.

En definitiva, los volúmenes 2 y 3 de Giant days (aunque no tan apasionantes como el primer encuentro con las protagonistas) conservan su frescura, originalidad y gamberrismo en un slice of life divertido como pocos, en el que el factor nostalgia continúa pegando con fuerza. Y es que la época universitaria, aunque ni de lejos tan loca como la de estas tres chicas, es una experiencia que esta historia me hace evocar una y otra vez entre risas.

Y eso, amigos, no tiene precio.

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