Llegando sin hacer mucho ruido, quizás por ser el primer trabajo del estudio Ultra Ultra, recibimos Echo. Un título de ciencia ficción centrado principalmente en el sigilo de una forma bastante curiosa, no solo por su ambientación y su historia, sino por la principal característica de que nosotros como jugadores enseñamos al enemigo a darnos caza, utilizando una IA adaptativa.

Controlaremos a En, una chica que lleva un siglo en estado de hibernación, y ahora despierta con el objetivo de explorar una extraña estación espacial llamada “El Palacio”, creada por su abuelo. Dentro, se encuentra un artefacto con la capacidad de resucitar a los muertos. Este será su verdadero objetivo, ya que quiere traer a la vida a un ser querido, Foster. Además, En estará acompañada constantemente de la voz de London, una IA con la que hablará durante la aventura para que vayamos descubriendo la historia. Tiene algo de misterio por ahí, y extraños cultos religiosos por allá, pero al final todo resulta un poco confuso y acabaremos pasando del argumento para centrarnos en la jugabilidad, que es lo que probablemente más nos interesa.

Resulta que gran parte del equipo de Ultra Ultra ha trabajado en la saga Hitman, y eso se nota en las buenas ideas del juego. Eso sí, la primera hora de esta aventura es bastante aburrida, ya que prácticamente la pasaremos andando mientras nos introducen en la trama. Después de eso, ya dentro del Palacio, será cuando comiencen los problemas para En, y por ende, para nosotros.

En los primeros minutos, parecerá que el lugar está totalmente vacío… Hasta que el sistema de defensa del Palacio se activa: Primero nos encontremos unas extrañas masas deformes en el suelo, que parecen estar tomando forma humana, hasta que se convierten en clones de nuestra protagonista. Clones asesinos, como no. Estas copias aprenden de nuestras acciones, imitando lo que hayamos hecho con anterioridad: Si corres, los enemigos aprenden a correr; Si abres una puerta, olvídate de cerrar puertas para impedirles el paso porque las abrirán. Y si se te ocurre dispararles para acabar con alguna de estas copias… Prepárate para esquivar balas en cuanto te vean. Visto lo visto, parece una misión imposible, pero tranquilos, que tiene su truquillo:

El palacio cuenta con un ciclo de encendido y apagado: Cada cierto tiempo, digamos unos cinco minutos, el palacio se reinicia, habiendo un apagón de por medio de todas las habitaciones. El Palacio registra nuestros movimientos cuando las luces están encendidas, y tras el apagón, los clones adquieren esas nuevas habilidades. Pero si durante el apagón realizamos acciones como correr, saltar obstáculos, o disparar, la IA no aprenderá de ello. Además, tras un apagón, si nos estaban persiguiendo se “olvidarán” de nosotros, perfecto para cuando nos veamos muy apurados huyendo de unas cuantas copias.

Al menos En va equipada para la ocasión, y podremos —más o menos— defendernos. Puede agacharse para moverse sin ser vista, correr, saltar a plantas inferiores, e incluso disparar su pistola de dos formas, disparo normal o aturdimiento en abanico. Pero cada una de estas acciones consume cargas de energía de su traje especial, las cuales se recargan lentamente con el tiempo, o en artefactos de energía repartidos por los escenarios.

Por otro lado, el traje cuenta con un sensor que nos muestra de manera visual si hay amenazas cerca o si nos han visto, así como la dirección hacia nuestro próximo objetivo y su distancia, algo que vamos a usar mucho cuando nos veamos rodeados de enemigos.
Será importante estar atentos al sensor de proximidad del traje, además de saber gestionar bien las cargas de energía / acciones que realizamos. Como comenté anteriormente, es un juego esencialmente de sigilo, si intentamos ir a tiro limpio y directos a los objetivos, haremos que la IA aprenda rápido y nos acabe cazando en seguida, o nos quedaremos sin energía y por tanto sin capacidad de realizar acciones, dejándonos automáticamente a merced del enemigo.

Aunque a grandes rasgos nuestro objetivo siempre es avanzar, Echo nos hace esta tarea más difícil de diferentes formas: A veces por el diseño de niveles, que suelen ser espacios cerrados de varias plantas repletos de nuestras copias patrullando la zona. Otras, en cambio, nos obliga a activar unos artefactos necesarios para abrir la puerta que nos conduce a la salida. Por supuesto, estos artefactos están repartidos por toda la zona repleta, también, de nuestras copias asesinas.

Hasta aquí todo suena bastante bien, la pega es que el juego puede hacerse bastante frustrante debido a algunas ideas mal realizadas. Primero la IA en ocasiones “aprende sola”, adquiriendo habilidades que nosotros no hemos llegado a realizar, por lo que la gracia de una IA que aprende de nuestras acciones se rompe un poco. Por otro lado, el hecho de no poder acabar con los clones hace que la dificultad se dispare. Si acabamos con uno de ellos, quedará en el suelo, pero tras un reinicio del sistema volverán a estar en activo, dejándonos siempre en inferioridad. Además, la defensa de En es de papel, y si nos alcanzan dos enemigos a la vez estamos acabados la mayoría de las veces. Esto es algo normal en un título de sigilo, pero si lo combinas con todos los demás inconvenientes, como el hecho de poder usar solo un número de acciones o que el único disparo de la pistola se tenga que recargar, hacen que la dificultad sea muy alta, y no de una forma “natural”, si no frustrante.

Además, la repetición está presente en todo el juego. Durante sus aproximadamente 8 horas, no haremos otra cosa que avanzar por habitaciones con la misma decoración y escabullirnos de los mismos enemigos clónicos. Le habría venido muy bien algo más de variedad, no sólo en la jugabilidad, si no en los escenarios. Aún así, si tenemos la paciencia suficiente para avanzar, el juego se puede disfrutar. Es divertido planificar cómo avanzar y limitar nuestras acciones para que el Palacio no las registre, para después dar rienda suelta durante el apagón. Completar una zona difícil es realmente satisfactorio.

Para ser la opera prima de Utra ultra, el apartado técnico luce francamente bien. El palacio, aunque monótono, está muy bien construido, lleno de decoración de oro y marfil, barroca pero minimalista. En, cuenta con un buen trabajo de diseño y modelado, al igual que sus animaciones, suaves y fluidas. También se ha hecho un gran uso de la iluminación, en especial en ciertas partes de los escenarios.
En la versión de PC, la que hemos podido probar, el juego parecía no querer guardar las opciones gráficas, por lo que cada vez que lo iniciaba me aparecia con una resolución paupérrima y tenía que volver a configurarlo. Nada grave, pero sí molesto.
Las voces de los personajes os sonarán: Rose Leslie, conocida mayormente por Ygritte en Juego de Tronos pone voz a En, mientras que London es el actor Nick Boulton. Por cierto, el juego nos ha llegado completamente en inglés, ni rastro de textos en castellano. Al menos cuenta con subtítulos.

Echo es un juego con muy buenas ideas con el problema de que sus imperfecciones han lastrado el producto final. Un argumento narrado de otra manera o con más detalle, algo más de variedad o nuevas mecánicas hubiesen mejorado el producto notablemente. Requiere constancia y perseverancia, así que no es apto para todo tipo de públicos. Si eres un fanático del sigilo más puro, seguro que Echo te gustará.

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