
Labubu al rescate es la primera novela sobre los labubu publicada por Maggazzini Salani, sello de la Adriano Salani Editore. Escrita por Mélysie Delaine y traducida por Fernando Ballesteros, las ilustraciones de la portada son obra de Valéria Orlando y como podéis ver son una maravilla.
El fenómeno Labubu está creciendo muchísimo y ya no se limita solo a las famosas figuras coleccionables que llevan meses arrasando en redes sociales. Labubu al rescate, aprovecha precisamente todo el encanto de este personaje para ofrecer una historia infantil breve, amable y muy fácil de disfrutar en familia. Eso sí, es importante aclarar desde el principio que se trata de una novela no oficial inspirada en el universo de Labubu.
En mi caso, se lo he leído a mi hija de cuatro años y la experiencia ha sido muy bonita. Desde la portada, Labubu fascinó por completo a mi hija, quien quería saber quién era, qué hacía y por qué tenía esa mezcla entre adorable y travieso. Y creo que eso resume bastante bien el atractivo del cuento. El personaje capta la atención de los niños desde el primer momento gracias a un diseño que entra muchísimo por los ojos.
La historia nos cuenta una pequeña aventura de rescate dentro de un mundo fantástico. Labubu tendrá que enfrentarse a distintos obstáculos mientras aprende el valor de ayudar a los demás. Indicado claramente para los primeros lectores o para que los padres lo lean en voz alta antes de dormir. La autora usa un lenguaje fácil, usa un ritmo rápido y avanza la historia sin complicaciones. El libro funciona especialmente bien con los niños pequeños.
Una de las cosas que más me ha gustado es precisamente que no intenta ser más de lo que es. Hay cuentos infantiles que quieren abarcar demasiados temas o meter moralejas constantemente. Aquí todo resulta mucho más natural. Habla de amistad, valentía y compañerismo de una forma ligera, sin sentirse forzado ni excesivamente infantil.
Creo importante aclarar algo, la portada puede engañar un poco. Y es que el interior del cuento no tiene ilustraciones. Y sinceramente, la cubierta transmite esa sensación de álbum ilustrado lleno de dibujos y color. En realidad, estamos ante un cuento más textual, con la historia como protagonista principal. No diría que eso juegue totalmente en su contra. Pero sí creo que habría sido todavía más especial para niños pequeños si hubiese incluido ilustraciones interiores, sobre todo con un personaje tan visual como Labubu. Mi hija lo ha disfrutado mucho porque le gusta imaginar a los personajes, pero sí noté que buscaba constantemente más dibujos además de la portada.
El libro mantiene bastante bien la atención gracias a capítulos cortos y una narración muy fluida. Su ritmo es rápido, muy entretenido y deja una sensación agradable al terminar. Tiene ese tipo de historias reconfortantes que funcionan muy bien para leer juntos tranquilamente.
También resulta curioso cómo Labubu ha pasado de ser un personaje conocido sobre todo dentro del coleccionismo y la estética “kawai” y se ha convertido en algo mucho más grande. Actualmente es casi un icono viral y este tipo de cuentos ayudan todavía más a expandir ese universo hacia un público infantil. Aunque esta historia sea una obra no oficial, consigue captar bastante bien la esencia del personaje y esa mezcla entre ternura y aspecto peculiar que tanto llama la atención.
A nivel narrativo, obviamente no estamos ante una historia especialmente compleja. Todo es bastante sencillo y predecible. Los conflictos se resuelven rápido y el desarrollo de personajes es limitado. Pero sinceramente, para el público al que va dirigido creo que cumple perfectamente su función. Es un cuento para entretener, acompañar y dejar un mensaje bonito.
En mi caso, ha terminado siendo una lectura que he disfrutado mucho. Mi hija ya me ha pedido releer algunas partes y seguía hablando de Labubu después de terminar el cuento. Al final es probablemente lo más importante en una historia infantil, que consiga despertar curiosidad y ganas de volver.
Labubu al rescate es una lectura breve, dulce y muy accesible. Recomendado a quien ya siente cariño por el personaje o busca una historia sencilla para compartir con niños pequeños. Quizá eche en falta más contenido visual en el interior, pero aun así conserva ese encanto acogedor que hace que la experiencia funcione. Porque a veces los cuentos más simples son también los que más fácil conectan con los pequeños lectores.
























