
A Cenicienta se la conoce por muchísimos nombres y apodos. Su cuento, a veces incluso mito, ha trascendido a lo largo y ancho de milenios, continentes y culturas. Quizás porque responde a un deseo muy humano de la vida más allá de la mera supervivencia, de dejar el sufrimiento atrás y llevar una vida dichosa. Sue Lynn Tan reinterpreta la famosa historia de la doncella misteriosa con la novela de fantasía Por nunca jamás. Publicada por el sello Puck, cuenta con la traducción de Victoria Vilaplana Molina.
En el duro reino de Montañas de Hierro, Yining tiene que buscarse la vida como buenamente puede para sobrevivir. Huérfana y explotada por su tía política, se ha acostumbrado a recurrir a las mentiras tanto o más que al aire que respira. Sin embargo, cabe la posibilidad de que su vida cambie por completo si logra colarse en el baile real. ¿Podrá encontrar en palacio el billete a su libertad?
Como parte de su estilo, Sue Lynn Tan toma mitos, folclore y elementos culturales como referencia para reinterpretar la historia y, en esta ocasión, le tocó a Yeh Hsien, su carpa dorada y las zapatillas bordadas.
La pluma de Tan puede ser tan dulce como desgarradora. Se sumerge por completo en la fantasía de un cuento de hadas, tan brillante en sus momentos de luz como opaca en su oscuridad. Son dos lados de la narrativa muy marcados al principio, pero cuyas fronteras se diluyen más y más según los personajes van cobrando relevancia. Reemplazando ese encanto nos encontramos con tensión, aspereza y un deseo salvaje por sobrevivir. Se pierde el espejismo del cuento de hadas al tiempo en que los personajes empiezan a sentirse más reales.
Es una reinterpretación que cuenta con una premisa poderosa y un mundo mágico que dan ganas de explorar. Sin embargo, parte de ese poder se pierde por el deseo de la autora de contar demasiadas cosas en muy poco tiempo. La tensión dramática desaparece y los vínculo entre los personajes se adquieren un matiz muy frágil. Las decisiones parecen precipitadas y la resolución de determinados conflictos es tan apurada como irrazonable. Es un ritmo y un proceso que quizás sí funcionarían en un cuento, pero aquí, donde Tan trata de otorgar complejidad e identidad a cada personaje, no encaja.
Algunos giros de guion habrían sido menos sorprendentes con algo más de contexto. No obstante, tendrían mucho más sentido.
Suelo pasar por alto las erratas sueltas que me encuentro en las novelas. ¿A quién no se le ha escapado alguna letra asilvestrada y aventurera? Pero en el caso de este libro, el cúmulo es tal que me hizo perder la concentración en más de una ocasión. Eran demasiadas. ¿Es un efecto de contar con un plazo de entrega muy corto o es un trabajo descuidado?
Por nunca jamás es una novela que cuenta con una premisa interesante: apuesta por una cenicienta egoísta y un príncipe que oculta algo bajo un baño de hierro y oro. Es, sobre todo, una promesa a una fantasía mejor con la llegada de una futura segunda parte.
























