
Hay libros que llegan en el momento justo, y Persiguiendo lo salvaje de Elliot Rose es uno de ellos. Novedad de febrero que viene de la mano de la Editorial VR Europa y traducido por Leila Gamba. Este libro pertenece a la serie de libros de vaqueros (cowboys) más popular de la autora y se llama Crimson Ridge.
Estos libros son conocidos por sus tramas de diferencia de edad (age-gap), situaciones de convivencia forzada (como quedar atrapados por la nieve) y personajes gruñones, pero protectores.
No es una historia que pretenda ser compleja ni especialmente profunda, pero tampoco lo necesita. Funciona precisamente porque sabe lo que es y no intenta ser otra cosa. Es de esas lecturas que apetece coger después de algo más denso. Cuando buscas desconectar, engancharte sin esfuerzo o simplemente disfrutar.
La historia nos sitúa en un entorno muy marcado por la estética cowboy, que le da un aire bastante atractivo desde el principio. Ese toque rural, salvaje y algo áspero encaja muy bien con el tipo de romance que propone. Uno de esos que sabes desde el inicio que no va a ser sencillo. Aquí entra uno de los elementos clave del libro, la diferencia de edad y, sobre todo, el componente de romance prohibido, que es lo que realmente impulsa la tensión entre los protagonistas.
Tiene unas vibes muy parecidas a Credence de Penelope Douglas. Ambiente intenso, aislado y cargado de tensión constante. Donde las relaciones son complicadas, un poco prohibidas y con un punto oscuro que engancha sin darte cuenta.
La novela está narrada desde los dos puntos de vista, Layla y Colton, algo que siempre suma en este tipo de historias. Tener acceso a lo que piensa cada uno ayuda a entender mejor sus decisiones, sus contradicciones y, sobre todo, la intensidad de lo que sienten. Layla es un personaje que se deja llevar bastante por lo emocional. Mientras Colton aporta ese contrapunto más contenido, más marcado por lo que “debería” hacer frente a lo que realmente quiere. Esa dualidad funciona bien y es, probablemente, de lo más interesante del libro.
En cuanto a la relación entre ellos, es el eje absoluto de la novela. Elliot Rose apuesta claramente por un romance muy cargado de tensión y con un nivel de spicy bastante alto. Esto puede ser un punto muy positivo si es lo que buscas, porque no se queda corta en ese sentido. Las escenas están presentes, son frecuentes y forman parte importante del desarrollo de la relación. Si te gustan las historias intensas y con mucha carga física y emocional, aquí vas a encontrar justo eso.
Ahora bien, en Persiguiendo lo salvaje, la trama como tal, es quizá el punto más flojo. No está mal, cumple su función y mantiene el interés, pero sí es cierto que podría haberse desarrollado un poco más. Hay momentos en los que todo gira tanto alrededor de la relación que el resto de elementos quedan en segundo plano o algo desaprovechados. No es algo que arruine la lectura, pero sí deja la sensación de que podría haber dado más de sí.
A nivel de escritura, el libro se lee muy bien. Es ágil, directo y fácil de seguir, lo que lo convierte en una opción muy accesible. No es una prosa especialmente elaborada, pero encaja perfectamente con el tipo de historia que cuenta. Todo fluye con naturalidad y eso hace que las páginas pasen casi sin darte cuenta.
En general, Persiguiendo lo salvaje es una lectura entretenida, ideal para cuando no buscas complicarte demasiado. Tiene sus puntos fuertes, especialmente en la relación entre los protagonistas y en la intensidad que transmite. Aunque la trama podría haberse trabajado un poco más, no impide disfrutar del conjunto.
Es un libro muy recomendable si te gustan los cowboys, los romances con tensión y, sobre todo, las historias con bastante spicy. No es una novela que te vaya a cambiar la vida, pero sí una que cumple con lo que promete, entretener, enganchar y hacerte pasar un buen rato.

























