Sin lugar a dudas esta generación se está convirtiendo en una de las mejores para los usuarios de PlayStation 4, debido al apoyo incondicional por parte de Sony con lo que respecta al desarrollo y llegada de juegos First Parties para el catálogo de su exitosa consola.

Si echamos un breve vistazo a estos últimos años de la plataforma, podemos encontrar nuevas propiedades intelectuales tan interesantes como Horizon Zero Dawn, BloodBorne o Until Dawn. Nuevas entregas de series consagradas como Killzone, Uncharted o Gran Turismo. O los acertados regresos de clásicos en forma de remake como Shadow Of The Colossus, Wipeout o el ya anunciado Medievil. También debemos sumar buena parte de títulos remasterizados del catálogo first de PS3, como es el sobresaliente The Last Of Us Remasterizado, Heavy Rain y Beyond. Y para rematar, el enorme acierto de reinicio de la serie Rachet and Clank, y el título que hoy nos ocupa en nuestro análisis. Una IP que es sin lugar a dudas de las más aclamadas y reconocidas de Sony Playstation, God Of War.

El regreso de Kratos no podía haber sido más impactante. Estamos sin lugar a dudas delante de uno de los mejores juegos jamás creados en todos los aspectos. Con una calidad técnica y artística impresionante, una historia interesante, donde conoceremos mucho más en profundidad al fantasma de Esparta. Y donde a lo largo de las 25 horas que dura la aventura principal, disfrutaremos en todo momento de un ritmo de juego estupendo, acaparando en todo momento el interés del jugador, tanto para avanzar en la trama principal como a la hora de explorar los preciosos paisajes de esta impresionante aventura nórdica.

Os podemos asegurar desde ya, que el trabajo realizado por Santa Mónica Studios es digno de admiración. El poder apreciar de primera mano la reanimación de una franquicia que aunque no estaba muerta, si podíamos notar signos de agotamiento en varias facetas en las últimas entregas. Sin lugar a dudas, God Of War para PS4 no es solo el mejor juego de la franquicia, también el mejor desarrollado en la historia del estudio.

La trama argumental nos sitúa años después de lo acontecido en God Of War 3, donde Kratos ha terminado en la mitología nórdica, concretamente en Midgard, el mundo de los hombres. Alejado de todo, Kratos vive intentando dejar atrás su oscuro pasado y mantiene una relación distante con su pequeño hijo Atreus, fruto de una relación con una mujer humana. Juntos emprenderán un repentino y precipitado viaje rumbo a la montaña, donde quieren cumplir la promesa de esparcir las cenizas de la difunta mujer.

Es aquí dónde comienza nuestro viaje y dónde nos daremos cuenta de cómo todo ha sido rediseñado desde cero para esta entrega y a las pocas horas de juego nos daremos cuenta de lo bien que le sienta a la propuesta que trata de trasmitir el estudio en esta aventura del espartano. Haciendo uso de una cámara panorámica situada detrás de Kratos y ofreciendo unos combates más realistas, pausados y estratégicos. Pero no os dejéis engañar por esto último, porque God of War hace honor al nombre del título.
A las pocas horas de juego ya nos vamos adaptando al nuevo enfoque jugable y como consecuencia de ello, nos vamos percatando de las posibilidades de profundización que tiene el sistema de combate del juego.

Un sistema de combate que sienta de maravilla, que no pierde ni lo más mínimo de la personalidad tan característica de la serie y donde nos damos cuenta de que el Kratos que todos conocemos, el cual se enfrentaba a enemigos que eran prácticamente un escenario completo, sigue ahí. La diferencia es algo más de realismo y un uso estratégico comprensible entre él y su hijo Atreus.

Uno de los detalles más llamativos es el uso de los botones R1 y R2 para los ataques. Concretamente el primero de ellos para ataques normales y el segundo para ataques fuertes o cargados.

Por otro lado, tenemos la inclusión del hacha Leviatán, que podremos lanzar contra nuestros enemigos o simplemente para aprovechar su habilidad de regreso al portador pulsando triángulo, para realizar ataques a larga distancia, usarla contra el entorno para ayudarnos a superar cualquier obstáculo, o en la resolución de un puzle. El uso de los botones varía dependiendo si estamos en combate o no. Por ejemplo, con cuadrado en combate lo usamos para realizar ataques determinados con Atreus, que varían dependiendo de si necesitamos su colaboración o no en un combo con Kratos, para simplemente disparar flechas al enemigo o lanzar un ataque mágico. En cambio sí estamos avanzando normalmente por el mapeado, lo usaremos para darle indicaciones a Atreus respecto algunos detalles de los escenarios, como pueden ser lectura de textos, toma de atajos o rutas secundarias gracias a su altura o realizar ataques a determinados objetos de los escenarios. Con círculo ocurre exactamente lo mismo, dejándolo como botón principal para el salto automático, escalada y sobre todo para el machacamiento del botón en determinados momentos o acciones que realizará Kratos.

Con la cruceta del pad tenemos la clásica navegación entre armas con izquierda y derecha. Arriba lo pulsaremos para cambiar entre las distintas magias de Atreus, y hacia abajo tenemos un giro rápido hacia atrás, el cual le sienta de maravilla debido a que la cámara, al estar situada detrás de Kratos, nos impide ver por defecto a los enemigos que nos pueden atacar desde atrás. Esto hace los combates más divertidos y nos obliga a estar más atentos y hacer un uso más estratégico en función de donde nos encontremos, pues podemos vernos emboscados y rodeados por todos lados. Así que estaremos atentos a una pequeña flecha direccional, que aparece detrás de Kratos, indicándonos el peligro y, si la situación lo hace viable, de un comentario descriptivo de Atreus indicándonos el peligro, si él lo ve.

También podremos realizar multitud de combinaciones de golpes físicos, mágicos y en equipo. Estos normalmente se activan tras un tiempo de «reutilización», que podremos mejorar gracias al sistema de progreso que comentaré más abajo. Estos golpes especiales elementales, se pueden ejecutar en algunos casos pulsando simultáneamente L1 + R2, por citar un ejemplo. Después tenemos otras habilidades gracias a la llegada de los «encantamientos», a los que tendremos acceso tras mejorar nuestros equipos e ir recolectando determinados objetos.

Para que todo esto se desarrolle eficientemente, Santa Mónica ha incluido un sistema de desarrollo de los personajes al más estilo RPG, en el que a través de la adquisición de experiencia y la búsqueda de objetos, podremos mejorar el equipo para ambos personajes e ir desbloqueando nuevas habilidades para cada uno de ellos. Consiguiendo de una manera acertada un muy buen nivel de desarrollo de ambos personajes, que deberemos conocer bien, para estratégicamente saber cómo enfocar el combate en relación a las habilidades de los enemigos y la cantidad de los mismos.

Os aseguramos que estamos delante de unos de los sistemas de combate más divertidos que hemos visto en juego alguno, ofreciendo una adaptación y comprensión del mismo en muy poco tiempo. El jugador podrá realizar auténticas virguerías con ambos personajes en cualquier situación y tendrá la posibilidad de enfocar el combate de la manera que más le guste. Eso sí, no os confundáis cuando decimos facilidad de adaptación a los combates con la dificultad del juego, el cual hace gala del clásico historia, normal, difícil y God Of War. Este último de ellos, digno de BloodBorne.

Dejando de lado el sistema de combate, control y todo lo demás sin entrar en spoilers, pues os aseguramos que os aguardan ciertas sorpresas, pasamos al apartado al apartado artístico y técnico, que confirman por diversos motivos a God Of War como un referente para futuros títulos de la plataforma, sin lugar a dudas.

Comenzando por un diseño de escenarios impresionante, especialmente el Lago de los Nueve, en el que tendremos acceso a una gran zona abierta, parecida a lo que vimos en Madagascar en Uncharted 4, pero enormemente potenciado tanto en calidad como en contenido. Esta gran zona hace de enlace principal con todas las demás zonas del juego, consiguiendo una conexión permanente entre escenarios muy cuidados y enormemente justificados. Aparte, en determinados momentos, y como es habitual en la saga, los escenarios, debido al transcurso de la historia, cambiarán, dejándonos en más de un momento con la boca abierta.

Después tenemos ciertas áreas menores, que podremos visitar y explorar para realizar tareas secundarias o favores. Como también visitaremos, aunque con mayor brevedad, varios reinos de la mitología nórdica, cada uno de ellos con sus personalidades muy bien diferenciadas.

Todo se encuentra perfectamente hilado, cuidado hasta el más mínimo detalle en una ambientación tan rica y atractiva como es la mitología nórdica, que consigue meternos desde el primer instante, en el mundo del juego.

Por otro lado, tenemos una enorme lista de enemigos y personajes secundarios con un alto nivel de detalles en general, unas animaciones diferenciadas y una expresividad sobresaliente para cada uno de ellos. Y mención aparte tienen los enemigos «God Of War»; no diremos nada más para evitar los spoilers, pero muchos se quedarán perplejos al encontrarse con ellos y apreciar el enfermizo nivel de detalle de los mismos.

Y claro está, nuestros dos protagonistas, Kratos y Atreus, quienes hacen uso de un trabajo general sobresaliente poco visto en título alguno en cada una de sus facetas; desde las animaciones y la captura de expresiones faciales, hasta el más mínimo detalle de su vestimenta o inteligencia artificial a la hora de reaccionar de distinta manera, en un lapso corto de tiempo a distintas situaciones, golpes o comentarios de uno y otro.

Lo único que le podemos echar en cara y dejarlo pendiente para la próxima entrega, es algo más de variedad en los denominados subjefes de zona. Nada más.

Pasando al apartado técnico, tras dejar claro que en lo artístico es sobresaliente, nuevamente os tenemos que confirmar que el juego es un prodigio técnico en todos los sentidos. Impensable que muchas de las situaciones que vemos en pantalla estén ocurriendo de verdad, y más aun con el aspecto visual y sin tiempos de cargas entre zonas o escenas. Todo en tiempo real y sin cortes de ningún tipo.

Nosotros hemos podido probar el juego en las versiones PS4 y PS4 Pro. En la primera tenemos 30 fps inamovibles, que en muchos casos parecen hasta más, y con una resolución de 1080p. En cambio, en PS4 Pro tenemos dos opciones de configuración:
Rendimiento a favor: Resolución a 1080p con tasa de frames desbloqueada a 60 fps, aunque no estables, pero tampoco con grandes caídas. Depende evidentemente de la situación en pantalla.

Resolución a favor: Nos ofrece una resolución de 2160p con chekerboard y 30 fps supersampling.

Nosotros de todas maneras estamos más que satisfechos con el increíble resultado en la PS4 normal. Y preferimos la opción Rendimiento a favor en PS4 Pro. Y os recordamos que todo esto es un continuo plano secuencia, sin tiempos de carga. God Of War se siente, esta ahí, en todo momento.

Muchos fueron los que criticaron el nuevo enfoque jugable en su anuncio oficial, pero os podemos asegurar que todo lo que hacía grande a la franquicia sigue ahí, ofreciendo un sinfín de estupendos momentos que harán las delicias de todos los amantes de la serie.
Para ir terminando, es impensable que un título de tal magnitud y con una saga tan querida y cuidada como God Of War, fuera a descuidar el apartado sonoro. En esta ocasión tenemos un doblaje en castellano que cuanto más lo escuchamos más nos gusta, y que llega con unos textos perfectamente implantados. Aunque en un principio teníamos una fuente algo más pequeña de los mismos, ya han sido solventados eficazmente. El doblaje es sobresaliente a nivel de interpretación y calidad de limpieza de sonido de las voces. La banda sonora es épica y nos pone en situación en todo momento, usada magistralmente para momentos determinantes y épicos. También en ciertos momentos, oiremos ciertos «míticos» acordes que harán recordarnos ciertas aventuras pasadas de Kratos.
Finalmente, tenemos un apartado de efectos de sonido variado, y perfectamente seleccionados que evidentemente se encuentran muy cuidados en un juego de estas características.

En definitiva, God Of War no es solo el mejor de la franquicia. Estamos ante uno de los mejores juegos de la historia. Imperdible, deberías dejar de leer esto e ir a comprarlo.

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