Delicioso documental con elementos de ficción centrado en la tradición y su transmisión de generación en generación.

 ¿Qué es la tradición?, pregunta el pequeño Zaniki a su abuelo.

“La tradición es contarle al siguiente lo que a nosotros nos han contado. Y así toda la vida, para que no se nos olvide ni quiénes somos, ni de dónde venimos.”

 

Eusebio es el patriarca de una familia Salmantina dedicada a la música tradicional a través del Grupo Mayalde. Un hombre entusiasta y bonachón, imbuido de un aura chamánica, depositario de un saber ancestral sobre cómo hacer música con cualquier cosa que se pueda tener a mano. Zaniki es Beltrán, el nieto de Eusebio y decidido depositario y continuador de la tradición. Eusebio cree que ha llegado el momento de enseñarle a Zaniki todo lo que sabe y para ello pasarán juntos cuatro días en el monte, rodeados de naturaleza, aullando con los lobos y contando historias frente al fuego. En medio de una atmósfera mágica y atávica, Zaniki aprenderá todo lo necesario para continuar la labor de su abuelo cuando llegue el momento.

Cuenta Gabriel Velázquez, director y productor de “Zaniki”, que quiso hacer la película desde el momento en que conoció a Eusebio Mayalde y quedó prendado de la imagen y la aureola que desprendía “Era invierno. Llegó en una moto antigua de gran cilindrada. Llevaba puesto un casco y unas gafas como los aviadores de la primera guerra mundial, con un pañuelo al viento anudado a su cuello. Vestía con una cazadora vieja de cuero y unos pantalones de pana metidos en unos botos camperos. Bajó de la moto y se encendió un cigarro sin filtro embutido en una pipa hecha con el hueso de una liebre. Charlamos un rato. Su voz profunda me acabó de cautivar”.

Para contar esta historia, Velázquez hecha mano de la mixtificación de documental y ficción. No podía ser de otra forma, ya que la simple exposición de las actividades de Eusebio y su relación con Zaniki no sería suficiente para mostrar toda la magia y la maravilla que desprende este hombre. Era necesario convertir a abuelo y nieto en personajes de una historia, ya que los cuentos son la mejor manera de  transmitir la sabiduría ancestral.

Es necesario destacar el trabajo de Manuel García en la fotografía, ya que ha conseguido captar la atmósfera invernal de la meseta castellana, los tonos grises y terrosos de los campos y los árboles deshojados, los cielos inmensos y el aura mágica e irreal de los amaneceres y los atardeceres. Sin esa plasmación visual, la película no sería la misma.

Zaniki es una película que debe ser vista. Es una experiencia deliciosa que imbuye de magia y maravilla al espectador. Imprescindible.

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