Reflejo crudo y sin concesiones de la locura de la guerra, realizado con notable maestría.

Robert Tassen es un soldado francés en Indochina que sobrevive a un ataque del ejército japonés en el que su hermano pierde la vida. Acomplejado por la culpa del superviviente, Robert intentará acallar sus fantasmas buscando al hombre que les traicionó para matarle. Al mismo tiempo, conocerá a una joven prostituta local de la que se enamora, siendo para él imposible aceptar lo que ella hace y el hecho de que no quiera dejarlo. Atrapado en sus pasiones, se lanza a una caza del hombre desquiciada y autodestructiva, con un odio alimentado por las atrocidades que contempla. En medio de la locura, sólo un antiguo compañero de su padre intenta ser la voz de su conciencia, cuestionado sus actos y tratando de hacerle recapacitar.

Les confins du monde es una película que habla de un episodio histórico poco tratado en el cine: la ocupación francesa de Indochina, centrándose además en el aspecto menos visibilizado, el conflicto bélico colonial que se superpuso con la etapa final de II Guerra Mundial. Entre los precedentes podemos citar El americano impasible, de Philip Noyse, adaptando la novela de Graham Greene, que se centra en cómo los Estados Unidos empiezan a dar los primeros pasos para intervenir en la zona, aprovechando la debilidad del gobierno colonial francés. Pero sobre todo, Apocalipse Now, de F.F. Coppola, que es sin duda es el gran referente de esta película junto con la novela que la inspira, El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad. En su versión extendida (redux) somos testigos de los últimos estertores de la presencia francesa en la zona. En este sentido, la película tiene un gran valor como representación de estos acontecimientos históricos poco conocidos. Por lo demás es una película que no escatima crudeza. De una manera que recuerda a Capitán Conan, de Bertrand Tavernier, los horrores de la guerra y el embrutecimiento que provocan nos son mostrados sin paliativos, lo que hace de este un filme no recomendable para estómagos sensibles.

Por lo demás es una película a la que se le pueden achacar pocos defectos. El montaje rápido y ágil tiene como efecto que se haga corta pese a su duración cercana a las dos horas, pero tomándose algún respiro para detenerse a recapacitar junto con su protagonista en medio del caos. Es posible que algún momento la historia se diluya un poco y no sepa muy bien qué rumbo tomar, pero son trances puntuales y pasajeros que no desmerecen el conjunto final. El actor Gaspard Ulliel construye un personaje que se desliza sin remedio hacia la demencia, pero que trata desesperadamente aferrarse a su humanidad, teniendo como contrapuntos a su veterano compañero Cavagna (Guillom Goiux), el soldado enajenado que ha perdido de vista su anterior vida como civil y por otro lado a Saintonge (Gerard Depardieu), que no sólo actúa como su conciencia, si no que también es su vínculo con la humanidad y la realidad más allá de la guerra.

Les confins du monde es una película que resulta interesante por cómo explora la naturaleza humana cuando es empujada hasta sus límites más extremos. No será un plato del gusto de todos, pero sus virtudes son sobresalientes e innegables.

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