Con la cantidad de títulos de rally y por supuesto, de cualquier competición automovilística, que tenemos disponibles todos los años, la competición del Dakar siempre ha sido de las menos aprovechadas, sino la que menos. Por supuesto, este no es el primer intento y sí que hemos tenido posibilidad de ponernos al volante en esta prueba de, sobre todo, resistencia, pero con resultados mayoritariamente poco agraciados, en parte debido a las limitaciones evidentes de años atrás.

Bigmoon Entertainment Europe lo intenta una vez más, consciente de que ahora tenemos mejores herramientas para poder recrear las particularidades del Dakar, que además de ser una prueba de conducción lo es, sobre todo, de resistencia y orientación. Hay que tener muy en cuenta este dato cuando nos acercamos al título que nos ocupa, ya que difiere sustancialmente de prácticamente todos los juegos de conducción del mercado.

Estas diferencias en su sistema de juego se encuentran en prácticamente todos los apartados, empezando con algo tan básico como los circuitos, que aquí se replantean con el objetivo de ofrecernos un inmenso mundo abierto, de más de 15.000 km² repartidos entre las diversas etapas y localizados en Bolivia, Perú y Argentina. Para que os hagáis una idea, el doble de la superficie de la Comunidad de Madrid, aproximadamente. Basados, además, en los recorridos reales, solo que a escala. Aunque luego una vez estás jugando no es tan inmenso como parece, ya solo esta decisión nos da una idea de por dónde van los tiros.

En cada una de las 14 etapas que podremos disfrutar, nuestro objetivo será principalmente el de orientarnos. Más allá de la conducción, nuestros esfuerzos se centrarán en entender la información visual y de parte de nuestro copiloto, que nos va indicando poco a poco nuestro camino (mención aparte para las motos, donde tendremos que ir pasando páginas). El objetivo se reduce, pues, a no perderse, algo nada fácil, si bien es cierto que depende mucho del nivel de dificultad seleccionado.

En el modo novato tendremos balizas que nos van guiando y que sirven de apoyo a la información, digamos, oficial. Además, si nos perdemos, tenemos la opción de volver con un botón al punto de control anterior. Aunque sí que es cierto que ni siquiera en este nivel estamos ante un juego fácil, ya que el nivel de exigencia general es alto, se pierde parte del atractivo de ponerse al volante en un título como este, sobre todo porque, como veremos más adelante, lo que nos queda baja de nivel.

Ya en los otros dos modos de dificultad estas ayudas se eliminan, algo que recomendamos, para dejarnos solitos en medio del desierto. Además casi literalmente, ya que algunas de las etapas son enormes, de más de dos horas de conducción. Tenemos autoguardado en los puntos de control, eso sí, pero aun puede llegar a ser extenuante, sobre todo por el nivel de exigencia.

En resumen, Bigmoon ha hecho un trabajo estupendo a la hora de recrear la prueba, la mejor que podéis encontrar. Hay detalles magníficos, como el de poder bajarse del vehículo para ayudar a nuestro coche a salir de un obstáculo o el de ayudar a otros pilotos que nos encontremos y que tengan un problema (ellos también nos ayudarán a nosotros), a cambio de darnos unos puntos que nos servirán más adelante para reparar desperfectos de nuestro vehículo.

Vehículo que tendremos que seleccionar de entre cinco categorías disponibles: motos, quads, coches, camiones y UTV. Cada una de ellas cuenta tanto con marcas como pilotos oficiales y unos modelos recreados con precisión. La compañía cuenta con las licencias oficiales de Dakar y lo han aprovechado correctamente, siendo otro de los puntos fuertes del juego, al menos para quien siga las pruebas.

El modo principal es el Aventura, donde tendremos que superar las 14 etapas que se nos presentan y que básicamente supone la recreación más precisa del Dakar. Aparte, tendremos disponible el modo Búsqueda del tesoro, donde tendremos que llegar a puntos concretos del mapa buscando reliquias. Independientemente del modo, podremos, por supuesto, jugar tanto offline como online. Dentro de las categorías offline podemos destacar la pantalla partida para dos jugadores, una opción muy interesante. Sin embargo, no es la única, ya que Bigmoon ha sacado una aplicación gratuita para usuarios de Android (iOS en breve, parece ser) con el Road book de las etapas, lo que permite a una persona ir leyendo las anotaciones en su móvil mientras otra conduce con el HUD apagado.

Online tenemos los modos clásicos competitivos de hasta ocho jugadores en línea simultáneos. Los servidores han funcionado de forma irregular, a veces perfectamente y otras excesivamente lentos, así que esperamos que se estabilice a futuro.

Como imaginaréis, la conclusión principal hasta ahora es que, desde el punto de vista de la recreación de la prueba, estamos ante un rotundo éxito. Sin embargo, no podemos olvidar que, después de todo, estamos ante un título de conducción y aquí es donde encontramos sus principales problemas, algunos bastante graves.

Ya desde los densos tutoriales, necesarios para entender todo lo que nos espera, podemos intuir que la jugabilidad no va a ser tan buena como debería. Efectivamente, todo el trabajo de recreación se echa por tierra debido a un motor de físicas impredecible y un tanto arcaico que solo da problemas y que resulta un impedimento para disfrutar del juego como debería. Aunque es cierto que con los vehículos de cuatro ruedas estos problemas son algo menores y que con la práctica vas mejorando el control, en general es una experiencia bastante frustrante, a la que debemos añadir ciertos bugs y problemas de rendimiento que nos pueden dejar vendidos en ocasiones.

Si ya en cualquier título esto sería un problema grave, no debemos olvidar donde estamos: Dakar 18 es un título muy exigente, donde cualquier roce con una piedra o cualquier obstáculo que se nos cruce puede provocar daños graves en nuestro vehículo. Si resulta que gran parte de estos daños vienen provocados de forma indirecta por nuestra incapacidad para prever por dónde va a botar el coche, mal vamos. El problema principal es el poco peso que parecen tener todos los vehículos, con unos saltos a veces exagerados y con una inercia mal solucionada.

Este es sin duda el principal escollo para conseguir un juego que realmente merezca el nombre del Dakar, pero no es el único. Admiramos desde aquí el enorme esfuerzo puesto a la recreación de unos entornos de grandísimo tamaño y con una belleza a veces exquisita. Pero no dejan de ser dos horas de etapa leyendo indicaciones mientras recorremos, esencialmente, desiertos. Son parajes muy poco densos y que a veces resultan directamente aburridos. No siempre, eso sí, hay ocasiones en que son espectaculares y muy bien resueltos, pero al final es lo que es, paisaje natural continuo durante mucho tiempo.

Entendemos que Bigmoon era totalmente consciente de que uno de los principales retos de cualquier juego de mundo abierto es, precisamente, llenarlo de elementos que le den vida. También habrán intuido que en este caso, podían pasar pon encima de este reto gracias precisamente a que la prueba original ocurre en parajes con poca densidad. Estaba claro que 15.000 km² es muchísimo espacio para afrontar de otra forma y estamos seguros de que ha sido la opción correcta, pero al final, pesa demasiado sobre el juego. Quizá solucionando el tema de la jugabilidad podríamos pasar por alto esta circunstancia escudándonos precisamente en un «es lo que toca, estamos en el Dakar», pero resulta difícil hacerlo cuando conducir no es tan divertido como debiera.

Técnicamente tiene sus más y sus menos. Una vez más, el tamaño es su mayor punto fuerte. También la recreación de los vehículos y la representación de los paisajes de cada una de las etapas. En general todo luce bastante bien, pero resulta bastante monótono una vez llevamos unas horas jugando. No es una pega importante porque, una vez más, «es lo que toca», pero hay que tenerlo en cuenta.

Cambiando de tema, un aspecto a mejorar es el tamaño de los textos en pantalla, muy pequeños para leerlos correctamente en cuanto estés a una distancia decente de la pantalla. Además es importante por otra razón: actualmente las voces están en inglés. En breve debería llegarnos la versión doblada a español, pero de momento, si no se domina, toca leer unos textos en castellano que al menos están bien traducidos. El resto de cuestiones relacionadas con el sonido están a un nivel correcto, tanto la banda sonora como los efectos del vehículo.

Las conclusiones que podemos sacar con este título pueden resultar un poco confusas debido al gran contraste entre el excelente nivel de trabajo en lo que corresponde a la parte de recrear una prueba durísima, donde los videojuegos nunca han logrado hacer justicia y la pobre realización técnica en cuestiones jugables, muy lejos de lo que desearíamos.

Por nuestra parte deseamos que siga habiendo ediciones que cumplan con las expectativas y mientras tanto, se lo podemos recomendar únicamente a los fans del Dakar, que podrán sacarle mucho más partido, mientras advertimos al resto de que no estamos ante un título de conducción al uso ni mucho menos, sino ante un ejemplo particular que no llega al nivel exigido pero que puede abrir caminos a nuevas formas de entender el género.

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