Warhammer 40.000: Battlesector

Desde que se anunció Warhammer 40.000: Battlesector tenía ganas de probarlo. Mechanicus tenía algunos aspectos de estrategia por turnos que podemos ver en esta entrega (como los puntos de acción). En esta nueva cruzada volveremos a llevar a los marines espaciales, concretamente a los Ángeles Sangrientos, pero pasaremos a hablar de ello más adelante.

¿Así que Ángeles Sangrientos, eh?

El papel de los marines espaciales es el de siempre, hacer frente a una ofensiva enemiga. En esta ocasión tratamos con los tiránidos a través de 20 misiones jugables. También podemos manejarlos desde el modo multijugador, pero no tendremos la ocasión de disfrutar un modo historia propio. En Space Hulk Tactics pudimos elegir entre las dos campañas (además de manejar también a los Ángeles Sangrientos), pero esta doble campaña no se manifiesta en Battlesector, y es una pena.

Warhammer 40.000: Battlesector 1

A lo largo de las 20 misiones que podremos jugar tendremos que hacer frente a varias mecánicas que no están del todo claras. El uso de las coberturas no está bien implementado del todo, y debemos tener en cuenta otras variantes pobremente cuidadas como la variación del terreno y su elevación. Por lo general, un terreno elevado ofrece cierta ventaja o es neutro, pero aquí podemos ser un blanco bastante más fácil de vislumbrar.

Pero mantiene la esencia Warhammer

Obviamente Warhammer 40.000: Battlesector es una entrega Warhammer de manual. Los combates tácticos no tienen nada que envidiarle a los de otras entregas, solo que hay que acostumbrarse a sus mecánicas. Es un gustazo enfrentarnos a bichos gigantescos que se ríen de nuestras balas, así que tocará ir subiendo de nivel. En el momento en que un enemigo que nos asustaba al comienzo procede a caer como uno más, sabremos que vamos por el buen camino.

Warhammer 40.000: Battlesector 2

Además de una potencia de fuego más que envidiable también tenemos otras maneras de atacar a nuestros enemigos. Podemos utilizar movimientos cuerpo a cuerpo como cargas o ataques a corta distancia, y también existe la posibilidad de crear trampas. La premisa está clara, ya que la mayoría de las veces nuestro objetivo es bastante más que simple (llega a tal sitio, activa algo y defiende la posición) pero aún así se disfruta.

El problema está en que puede hacerse algo repetitivo, ya que además los escenarios están diseñados de una manera un tanto similar. Encontraremos en repetidas ocasiones zonas donde se forman cuellos de botella, quizás más veces de las que deberían, dejando poco o nada a la improvisación.

Otra de las carencias de Warhammer 40.000: Battlesector es el tema de la personalización. Mientras que en otros juegos del estilo como XCOM podemos personalizar a nuestras tropas, aquí es una opción que no podremos tener en cuenta. Es verdad que los detalles de las tropas son exquisitos, pero a todos nos gusta personalizar a nuestros personajes para diferenciarlos de una manera más clara y rápida.

En esta ocasión no tendremos que esperar turnos individuales

No está mal dejar caer que se acabó esperar a que todos muevan para poder moverte. En Battlesector podemos hacer que varias tropas lleven a cabo sus acciones de manera simultánea. Además de esto también podemos acelerar el turno enemigo, por lo que la espera será menor y se entrega un dinamismo y una fluidez que permite jugar más a la ligera. Una de las mecánicas que se ha traído directamente de Mechanicus es la de sacrificar puntos de acción para ganar otros aspectos.

Warhammer 40.000: Battlesector 3

El árbol de progresión es bastante bueno y útil, aumentando nuestra potencia ofensiva y desbloqueando ataques especiales o mejoras pasivas, además de obviamente un mejor equipamiento. Las tropas desbloqueables harán que nos enfrentemos a diferentes tácticas según nuestra manera de jugar, desde tanquear con blindados a maximizar nuestro daño a distancia. Personalmente soy más de distancias largas, porque los tiránidos son letales en distancias cortas, pero también me gusta ir de vez en cuando a darle en los morros a los malos.

Una de las cosas que se echa en falta es la inclusión de más facciones, ya que solo están disponibles dos. Según se sabe, supuestamente se irán incluyendo con el tiempo, algo que espero que sea así para que gane en rejugabilidad. Otro aspecto a tener en cuenta es la falta de personalización que comentamos anteriormente, algo que era un estándar desde Dawn of War y es más que recalcable que no lo hayan incluido en esta entrega.

Pese a no deslumbrar demasiado se disfruta bien

La ventaja de Warhammer 40.000: Battlesector es que te divierte jugarlo, a pesar de no ofrecernos muchas alternativas de juego. Hemos dicho que los escenarios son un poco sosos, las 20 misiones que incluye nos pueden saber a poco y tiene unas mecánicas a las que hacerse, pero no por ello se disfruta menos.

Si bien es verdad que innovar innova poco, cumple con su promesa: revienta ejércitos de tiránidos y sigue armándote hasta los dientes. La potencia de fuego es bastante buena y en el momento en que elijas tu formación y táctica para afrontar hordas enemigas, será un paseo más que ameno.

El apartado gráfico es bueno, con unas unidades repletas de detalles (que no apreciaremos fielmente hasta que hagamos zoom), y los escenarios (aunque de diseño cuestionable) son vistosamente agradables. El aspecto sonoro acompaña a la perfección y no molesta en los momentos decisivos, y los efectos de sonido están cuidados de la manera en la que nos tienen acostumbrados.

Warhammer 40.000: Battlesector 4

Conclusiones

Warhammer 40.000: Battlesector es un juego de estrategia donde tenemos que arrasar con la ofensiva tiránida manejando a los marines espaciales. La estrategia por turnos nos permite afrontar combates de varias maneras tácticas, en contraposición al tiempo real que suele ser más alocado. Preparar un buen plan para avanzar arrasando es crucial, sobre todo porque las coberturas son algo cuestionables y los cuellos de botella ocurren con bastante más facilidad de lo habitual.

En el aspecto gráfico no se le puede sacar pega alguna, aunque sí en el de la personalización de nuestras unidades. Un sistema de habilidades y progreso interesante hacen que quieras continuar jugando, a pesar de las pocas unidades disponibles que supuestamente se irán ampliando con el tiempo. A pesar de todo, el juego se disfruta y tanto cualquier fan de Warhammer como alguien que no esté familiarizado con este universo podrán disfrutarlo si se lo proponen.

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Mi primera Atari daba calambres cuando intentabas cambiar el juego; así es como juegas mejor. Devoro libros en transportes públicos o en mi cama de noche, y siempre estoy escuchando música.

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