
Tras el éxito de Unsteady, Peyton Corinne amplía su universo con Unloved, una historia que cambia de foco, pero mantiene la misma intensidad emocional. En esta segunda entrega, la protagonista es Ro, la mejor amiga de Sadie, a quien ya conocíamos, pero cuyo mundo interior apenas habíamos empezado a intuir. Aquí, Ro deja de ser personaje secundario para convertirse en el centro de una historia sobre autoestima, relaciones tóxicas y la dificultad de sentirse digna de amor o incluso de ella misma.
Ro está atrapada en una relación que, desde fuera, resulta claramente cuestionable. Sin embargo, uno de los grandes aciertos de la novela es cómo muestra esa ambigüedad emocional desde dentro: la duda constante, la justificación de comportamientos dañinos y, sobre todo, la incapacidad de reconocerse como alguien que merece algo mejor. No es una protagonista “fuerte” en el sentido clásico, pero sí profundamente humana, lo que la hace muy fácil de entender y, en muchos momentos, dolorosamente real. También destaca la dinámica de poder que hay en la propia pareja.
Por otro lado está Freddy, quien en un primer vistazo parece el típico chico despreocupado y mujeriego. Sin embargo, como ya es característico en la autora, esa fachada se desmonta poco a poco. Freddy arrastra sus propios conflictos: dificultades de aprendizaje que han marcado su autoestima y una historia familiar complicada que le ha hecho crecer sintiéndose poco querido. El hockey es su refugio, su identidad y casi su única fuente de validación. Es un personaje que conecta precisamente por esa vulnerabilidad que esconde bajo una apariencia más superficial.
El punto de partida de su relación —un beso impulsivo en una fiesta durante el primer año— podría parecer cliché, pero la novela logra darle profundidad al reencontrarlos en un contexto completamente distinto: Ro se convierte en la tutora académica de Freddy. A partir de ahí, la dinámica evoluciona con un ritmo pausado, pero constante, permitiendo que ambos personajes se descubran más allá de sus primeras impresiones.
Uno de los aspectos más interesantes de Unloved es cómo aborda el concepto de sentirse “no amado”. Tanto Ro como Freddy cargan con esa sensación, aunque desde experiencias muy diferentes. La novela no idealiza el proceso de sanar, ni presenta el amor como una solución mágica. Al contrario, muestra que el crecimiento personal es incómodo, lleno de retrocesos y decisiones difíciles.
La química entre los protagonistas funciona porque no se basa solo en la atracción, sino en la comprensión mutua. Ambos se ven reflejados en las inseguridades del otro, lo que genera momentos de conexión muy potentes, pero también conflictos creíbles. La relación no es perfecta ni pretende serlo, y ahí reside gran parte de su fuerza.
En conjunto, Unloved es una historia emocionalmente intensa, más introspectiva que su predecesora, y con un enfoque claro en el desarrollo personal. Peyton Corinne demuestra de nuevo su habilidad para construir personajes imperfectos pero profundamente empáticos. Es una lectura que engancha no solo por el romance, sino por el viaje interno de sus protagonistas.
























