
Tras el fin del mundo es una novela escrita por Juanma Hinojal y publicada por TerraIgnota editorial.
Jeremy, Richie y su banda de ladrones se enfrentan al trabajo más difícil de su carrera delictiva. Durante la noche de Nochebuena van a llevar a cabo un plan bien organizado que les llevará a cometer el robo más cuantioso de la historia.
Sin embargo, cuando están a punto de escapar, una tormenta eléctrica de grandes dimensiones sacude el planeta. Reduciendo a cenizas hasta el último rincón del mundo.
El grupo consigue ponerse a salvo, pero acaban por separarse. Jeremy y Richie se dirigen a buscar a la novia del primero, Sam. Mente pensante del equipo que se encuentra en arresto domiciliario a mil trescientos kilómetros de distancia. Allí está celebrando la cena de Navidad junto a sus padres y su amiga Miranda, cuando se desata la tormenta.
Ambas logran burlar a la muerte y deciden recorrer la misma distancia pero en dirección contraria al encuentro de Jeremy.
Por otro lado, la otra mitad de la cuadrilla de ladrones sale también en pos de éste buscando quedarse con todo el botín.
Tras el fin del mundo es una novela que nos narra los primeros días después de que una catástrofe a nivel global termina con la inmensa mayoría de la humanidad.
El viaje de los protagonistas a lo largo de diferentes ciudades y pueblos, les llevará a encontrarse con un sin fin de personas. Tanto gente en solitario recorriendo los paisajes en busca de algún familiar. Como grupos de personajes extravagantes unidos por las circunstancias y dispuestos a lo que sea por sobrevivir.
Nunca he vivido el fin del mundo y espero no hacerlo jamás, no obstante, si he visto muchas películas y series sobre el tema. Hay algo que caracteriza al género y Tras el fin del mundo también lo tiene, los grupos organizados de gente extraña y peligrosa. Personas que ven el apocalipsis como una señal divina para poder hacer de su palabra ley. Aprovecharse de la desgracia común para alzarse como elegidos por los dioses y creerse más puros que los que han muerto.
Otro colectivo muy común que suele brotar durante estas situaciones son los caníbales. Los que deciden que es mejor comerse unos a otros antes que buscar alimento de otras formas menos drásticas.
La singularidad de Tras el fin del mundo es que trata estos tópicos del género con sentido del humor y exagerando estas situaciones al límite. Porque todo esto ocurre días después del apocalipsis, quizá demasiado pronto para empezar a cocinar personas.
Algo muy característico también y que a mí personalmente me encanta, es recorrer lugares representativos de distintos países y ver como acaban destruidos. París y la Torre Eiffel, Egipto y sus pirámides o la casa blanca en Washington. El autor también visita su tierra, Plasencia y la deja destrozada a causa de la tormenta eléctrica.
Tras el fin del mundo es una novela bastante extensa, aun así mantiene un ritmo muy rápido y visual. Conserva el suspense y la necesidad de seguir leyendo para saber que es lo que va a ocurrir en la siguiente página es inevitable.
Además la narrativa de es cercana y muy directa. Con diálogos realistas y giros que logran que la lectura sea muy fluida.
Algo que me ha gustado mucho de Tras el fin del mundo es que aúna diferentes géneros en un solo libro. Lo que comienza siendo una novela de atracos al más puro estilo Ocean’s Eleven pasa a ser una historia postapocalíptica. Un viaje del héroe, de búsqueda y reencuentro que para mi sorpresa se convirtió en un libro de ciencia-ficción. Con un último tramo que no os voy a desvelar porque me resulto tan sorprendente y divertido que creo que es mejor que lo descubráis vosotros mismos.
Tras el fin del mundo es una novela muy entretenida, ligera y escrita de una forma genial. Con protagonistas reales, con una gran evolución, que rompen el molde del típico héroe, porque no olvidemos que son criminales, por mucho que empaticemos con ellos. Una lectura palomitera y disfrutona para estos días libres que se nos acercan.
























