
La autora superventas Elise Kova vuelve con un nuevo mundo fantástico. La maldición del dragón, su lanzamiento más reciente, es un Young Adult traducido por Paula León Cruz y editado por Umbriel.
Isola vive en Vinguard, la única ciudad humana que sigue en pie desde la aparición de los dragones.
Al haber cumplido los dieciocho años debe pasar por El tribunal. Una especie de pruebas por las que todos los habitantes de la ciudad deben pasar al alcanzar la mayoría de edad. Estas pruebas sirven para reforzar las filas del ejercito con las personas que las superan.
No obstante, también sirven para descubrir si alguno de ellos está maldito. La maldición del dragón acaba por convertirlos en monstruos irracionales de una forma lenta y dolorosa.
Isola sospecha que es ella la persona que podría estar maldita entre todos los participantes y debe pasar el tribunal sea como sea.
La maldición del dragón, ¿salvación o condena?
La maldición del dragón tiene un inicio lento, con la presentación de Isola y sus circunstancias. De niña fue atacada por un dragón, pero consiguió sobrevivir, de ahí su sospecha de estar maldita. Sin embargo, los demás creen que el haber sobrevivido al ataque la convirtió en Valor Renacido: la persona que se encargará de acabar con todos los dragones y salvar a la humanidad.
Esta dualidad en su interior hace de Isola una protagonista muy interesante ya que continuamente tiene sus dos identidades en lucha. Aun así, el hecho de que constantemente tenga un monoólogo interior repitiendo que está maldita se acaba volviendo pesado a lo largo de la historia. La realidad es que Isola no me ha caído nada bien, así que no he podido empatizar con su situación y lo que le ocurriera me daba un poco igual.
El tribunal en sí, más que unas pruebas típicas de este tipo de lecturas con las que ir deshaciéndose de gente durante el proceso, se tratan más bien de torturas grupales. Poner a los participantes al límite para que se manifieste la maldición. Aquí entra en juego el fanatismo religioso de la población. Ya que nadie en su sano juicio pasaría por algo así (o dejaría que sus hijos lo hicieran) por voluntad propia.
Es una pena que Kova no haya aprovechado para describir una pruebas más imaginativas. Privar a los personajes de alimento durante días para que se vuelvan unos contra los otros no es nada trepidante.
El mayor problema que he encontrado en la maldición del dragón es que el villano, El Vicario, líder de este gobierno ultra religioso, está completamente obsesionado con Isola. Por ello las torturas a las que nuestra protagonista es sometida son mucho más numerosas y salvajes que las que sufren los demás. Desde mi punto de vista es algo excesivo. Isola no sale de una para meterse en otra, logrando que la parte central sea repetitiva y lenta.
El mundo es interesante, está bien construido. Aunque no hay mucha explicación sobre el pasado o de cómo se ha llegado a que Vinguard sea la última ciudad del mundo, sí me ha gustado todo lo que rodea a los dragones.
Además de destruir la ciudad y matar a los vinguardeses, cada uno de ellos tiene una característica que lo hace especial. El rugido de los dragones morados provoca alucinaciones o el hálito de otra de las especies es venenoso. Sin embargo, tampoco se sabe nada de su procedencia o de por qué algunas personas reciben la maldición y acaban formando parte de las huestes de estas bestias.
La maldición del dragón tiene un ritmo rápido, con escenas de lucha y destrucción muy cinematográficas. No me extraña lo más mínimo que una productora haya adquirido los derechas para filmar una película. Espero que jueguen a favor de Isola y la hagan un poco menos aburrida.
Asimismo, los dragones siempre son un plus, aunque en este caso nos los pinten como a los malos que hay que combatir (algo con lo que no estoy en absoluto de acuerdo).

























