Portada de "Todos queremos cosas imposibles" de Catherine Newman.
Portada de "Todos queremos cosas imposibles" de Catherine Newman.
Portada de "Todos queremos cosas imposibles" de Catherine Newman.
Portada de «Todos queremos cosas imposibles» de
Catherine Newman. | Fuente: Ediciones Urano.

Catherine Newman llegó a mis estanterías el verano pasado con su novela Sándwich. Ahora ha regresado con su última novela Todos queremos cosas imposibles. Aunque en realidad este último está escrito con anterioridad. Los dos de la mano de Stefano Books y ambos traducidos por Natalia Navarro Díaz.

Espero con ansia que también editen su último trabajo, Wreck, porque Newman se ha convertido en una de mis escritoras de literatura contemporánea favoritas.

En todos queremos cosas imposibles conocemos a Edi y Ash. Dos amigas desde su más tierna infancia, mejores amigas toda la vida. Aunque de adultas viven en diferentes ciudades siguen muy unidas. Juntas han vivido innumerables momentos importantes.

Después de meses luchando contra un cáncer y llegando a sus últimos días, Edi es trasladada a un centro de cuidados paliativos. Desgraciadamente, no hay centros con habitaciones disponibles cerca de donde vive, por ello toma la difícil decisión de separarse de su marido y su hijo pequeño para trasladarse a uno cerca de la casa de Ash. Las semanas finales de Edi allí serán el eje de la vida de Ash. Que se volcará por completo en los cuidados que su amiga necesita.

Todos queremos cosas imposibles es una novela que nos habla de amistad, amor y de la familia, tanto la de sangre como la elegida. Y de la importancia que todas estas personas tienen en el ocaso de la vida. Lo necesario que es tener esa red de apoyo incondicional para la persona que se despide como para los que le atienden en sus últimos momentos.

Catherine Newman nos describe a dos mujeres maravillosas y fuertes. El libro se centra principalmente en Ash. Una mujer de cuarenta y cinco años, inmersa en un divorcio, con dos hijas adolescentes y entrando en la menopausia. Moldea su vida alrededor de Edi y sus necesidades, a la vez que lucha contra el miedo a perderla, el duelo anticipado y las ganas de llorar constantes.

Cada uno de los personajes de este libro es justo la persona que querrías tener al lado en una situación de este tipo. Gente que te sostiene y te apoya. Que llora contigo, pero que también te hacen ver el lado divertido de las cosas. Son imperfectos, humanos.

Con diálogos y dinámicas maravillosas y frescas. He disfrutado mucho del tiempo que he pasado con ellos y sé que se van a quedar conmigo mucho tiempo.

Ash pasa horas y horas todos los días junto a Edi; recordando, llorando, comiendo y conociendo al personal y a otros residentes del centro. La bondad y la valentía de los trabajadores y voluntarios y la generosidad que implica querer acompañar a estos pacientes, está retratado de una manera formidable.

Acercándose lentamente al final. Es inevitable, si has pasado por algo parecido, verte reflejado en esta bellísima historia.

Newman es muy realista sobre los cambios físicos durante la enfermedad y sobre lo agotador que puede ser cuidar de una persona mientras ves como se apaga. Caídas, tubos que se desconectan y ensucian las sábanas o el deterioro mental de Edi mientras va muriendo.

No obstante, también sobre que aunque estemos viviendo una situación dolorosa se puede sentir dicha por otras pequeñas cosas, gratitud hacia los que te rodean y comparten contigo la tristeza.

Todos queremos cosas imposibles es un libro escrito de una forma preciosa y tierna. Es como un barco en una tormenta, subes y bajas en tus emociones. En una misma página puedes estar llorando a lágrima viva y a la vez riendo. Es emotivo y conmovedor, pero también está repleto de humor, música y alegría.

Una mirada nostálgica a vidas bien vividas, con errores, decisiones y amor, mucho amor.

Desde luego Todos queremos cosas imposibles es una lectura triste, sin embargo también es amable y divertida. La historia dispara directamente al corazón, pero sin dejar un mal sabor de boca al acabarlo. Ha sido como llegar a casa un día de invierno y envolverte en tu manta preferida.

Dunia García
Soy TCAE algo que me encanta. La mayor parte de mi tiempo libre lo invierto en leer, sobre todo fantasía aunque si la historia es buena no me importa el género.

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